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Tradição Tolteca
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1.2 - Arios y Nawas - PARTE II(em Espanhol)
Keshwa: Ru, rad., rostro; Runa, hombre.
Chortí: Ruch, cabeza.
106 CABEZA III
(Ver Señor I, Chamán III, Dios de la embriaguez, Número uno I, Número siete)
Esta raíz aparece en dos formas básicas: Som y On. Da nombre al cuerpo y sus extremidades, la capacidad de mando, la existencia, el nombre y las funciones mentales, incluso el sueño.
Sánscrito: Som, adivinar, deidad de la embriaguez sagrada.
Griego: On, ser; Oneiros, sueño; Onoma, nombre; Soma, miembro, cuerpo; Sunedrion, tribunal.
Latín: Somniare, soñar; Summa, ápice, cima; Summus, por encima; Ungere, atar el yugo a la cerviz del animal, ungir la cabeza con aceite; Ungula, uña, garra, probable derivado de un nombre arcaico para la mano o el pie.
Hebreo: personificada en Sanson, arc., melenudo; deidad semita equivalente semita del Soma ario.
Nawatl: Onoc, estar acostado, dormir; Onotiuh, ser; Shom, rad., cerebro, intelecto; Shoma, rad., pie, pierna; Soma, cólera, arrebato, alucinación; Tsontekomatl (con Komalli, recipiente), cabeza; Tsontli, cabello.
Maya: Shom, cerebro, percepción.
Keshwa: Homa, Oma, Uma, cabeza, cerebro, condición principal; Sunco, manco.
107 PELO I
(Ver Flor II, Humo)
Una de las raices para pelo, lana, se forma del sonido Pak, Pok, Poch, que también significa cuerda, enredo, cosa densa, vellón de los animales.
Sánscrito: Paka, rizo, cosa espesa; Pakcha, pluma, pelo; Pasho, nudo, enredo, cuerda, riso de lana, ovillo, pelo rizado; Pazolo, hilar lana, enredar, hacer un edredón.
Griego: Paza, vellón, lana, pelo muy rizado; Peiko, peinar, cardar, trasquilar; Pekos, Pezkos, Pokos, lana, vellón, rizo; Pokas, pelo peinado; Puka, fragante, denso, humo. Latín: Passer, pájaro (lit., emplumado).
Castellano antiguo: Basha, Pasha, paja.
Australiano: Poka, pelo; Puko, cabeza.
Polinesio: Upoko, pelo.
Indonesio: Bok, pelo.
Nawatl: Pacha, lanudo, velludo; Pasoloa, erizarse el pelo; Pasoltik, enredado, crespo, lanudo; Poch, Pok, Pos, rad., espesor, fragancia, densidad, humo, espuma; Pochiktik, cardado, inflado, esponjoso.
Maya: Pach, pluma, pelo animal.
Keshwa: Pach, Pak, rad., pelo, lana; Pacha, manta, tela de lana, cobertor, colchón, edredón; Paklla, lanudo, velloso; Pako, alpaca, (lit., lanudo); Pakra, calvo; Paska, inflado, esponjoso; Puchka, hebra, fibra; Pusku, espuma.
Caribe: Chipo, met., cabello.
Taulipang: Pupai, red., cabello.
108 PELO II
Otro nombre del pelo animal y humano se forma del sonido Kesh, quizás una mutación de la raíz Pach, o bien derivado de un nombre americano para el plumaje de las aves.
Sánscrito: Kesha, pelo, pelusa, plumón, crin, melena, cola; Keshaw, emplumado, de larga cabellera, coronado de plumas, hermoso. Da nombre a Krishna Keshawa, el melenudo, a causa de sus cabellos ensortijados.
Griego: Keza, pelo; Kosme, adorno.
Latín: Kas, rad., paja; Kasa, choza; Kaska, hollejo de la uva.
Nawatl: Kech, Kesh, Ketsa, rad., cabeza, cuero cabelludo, pelo, pluma, belleza; Kecholli, pájaro de brillante plumaje; Keshtli, cabellera, melena; Ketsalli, pelo, pluma, penacho. Personificada en Ketsalkoatl, serpiente emplumada, melenudo.
Keshwa: Akcha, met., cabello humano; Akchasapa, melenudo, peludo; Kizko, lana, instrumento para cardar.
109 PELO III
Para otro nombre del pelo, raíz Pil, vea Hilo.
110 OJO, ROSTRO I
(Ver Fuego III, Astro)
El sonido Ak y sus variantes, Ach, Ek, Ish, Och, Ok, dio nombre al fuego, la luz, el ojo, la persona y las cosas evidentes o claras.
Sánscrito: Akshi, ojo; Ikshana, mirada; Iksi, Ish, ver; Ishana, rostro, aspecto; Ushana, claro, evidente, nombre del planeta Venus.
Griego: Aklus, enceguecido (juego fónico y semántico con A, sin, y Kal, claro); Ekka, rad., mirar, resplandor; Istor, observar, discriminar, ser humano, varón; Okkos, ojo. En esta lengua, como en arawaco, la raíz designa a otro ógano del rostro, el Oko, oido.
Latín: Ochelli, Oculus, ojo.
Munda: Jiki (por Shiki), ojo.
Hitita: Sakua (por Ishakua), ojo, mirada.
Hebreo: Isha, ojo, rostro, presencia, varón; entra en el nombre de Israel, el que ve a Dios.
Sumerio: Ige, ojo.
Egipcio: Usha, Ushat, ojo, faz.
Polinesio: Ike, ver.
Melanesio: Ika, ojo.
Nawatl: Asikaitta (con Asi, claro), ver claro; Ikolli, echar mal de ojo, envidiar; Ikopi, cerrar los ojos, dormir; Ikopilui, guiñar los ojos, echar miradas tiernas; Isa, rad., faz, despertar; Ish, rad., faz, apariencia, mirada; Ishayo, llorar; Ishe, tener buena vista; Ishkallotl, órbita del ojo; Ishko, apariencia, rostro; Ishkokoa, padecer de la vista; Ishkuatolli, párpado; Ishtia, mirar; Ishtli, ojo. La variante Ako no existe en esta lengua, pero es curioso que la raíz Ako, en lo alto, se asocie a la acción visual, como en Akopaitta (con Itta, ver), mirar por encima; Akotlachia (con Tlachia, considerar), mirar arriba; Akoyau (con Yau, ir), mirar a lo alto, contemplar.
Maya: Ek, estrella (simbolizada por un ojo); Ich, Ish, ojo; Ik, rostro; Isha, Achi, varón, hombre; Ishnich, mirada; Oksa, lucero, claridad, ser testigo de algo, amanecer.
Keshwa: Kawa, met., ver; Koka, red., visión, la planta estimulante; Waka, llorar. El nombre propio del ojo deriva de Nawi, frente.
Arawaco: Ako, Akussi, ojo; Akoke, párpado; Akon, oído; Akonabo, oir; Iza, rostro; Waiza, máscara.
Cuna: Ika, Iskwa, brillo, estrella.
Purépecha: Eskua, ojo; Joskua, estrella.
Chingüino: Oko, ojo.
Esquimal: Isa, Ishi, ojo; Isi, ver.
Tupinamba: Ekar, ver.
Chimila: Wakua, ojo.
Guaimi: Okua, ojo.
111 OJO, ROSTRO II
Una raíz probablemente emparentada con la anterior se forma a partir del sonido D, T, asociado a una vocal. Denomina preferentemente al ojo, pero también fue aplicada a otros órganos o funciones de la cara.
Griego: Eidos, imagen, forma; Otis, oido.
Latín: Auditus, oido; Odor, olor.
Polinesio: Ite, ojo.
Melanesio: Ita, ojo.
Nawatl: Itau’tli, renombre, ilustración; Itki, dirigir, guiar; Itta, mirada; Ittaloni, visible; Yetl, olor, perfume.
112 OJO, ROSTRO III
(Ver Espacio, Cabeza II)
Sánscrito: Lok, ver; Loka, claridad.
Griego: Glaukos, ojo, claro; Lugkikos, vista penetrante; Lukos, Sol.
Latín: Lusere, lucir; Lukulentus, visible, claro; Lux, luz; Okulus, met., ojo.
Germánico: Luk, ver.
Nawatl: hay metátesis por la imposibilidad de iniciar con el sonido L. El, atender, vigilar; Ilak, Ilochi, rad., mostrar, frente; Ilaktia, volver la barca (sentido derivado de tornar el rostro); Ilochtia, tornarse, negar el frente; Iloti (contracción de Ilotti, por Ilochti), mirar atrás; Ilottinemi, pasearse, mostrarse.
Maya: Lek, frente, mirar fija o fieramente; Luk, llorar.
Keshwa: Rik, rad., ver, conocer; Riku, mirada; Rikuchma, mostrar; Rikuri-mura, aparición, semejanza.
113 NARIZ I
(Ver Alimento I, Oreja)
Las variantes Nak, Nas, Naskr, Nank, denominan a la oreja, la nariz y la carne, y a veces al concepto de punta, cima, frente, cara y ojo. En el caso de la nariz, la raíz suele unirse a la partícula Ri, porción, que enfatiza el carácter prominente del órgano.
Sánscrito: Nakha, porción, punta, miembro del cuerpo humano; Naku, promontorio; Nasa, nariz. Con el prefijo Kra, Ra, relativo a los miembros, forma los términos Ghrana y Rana, olfato, olor.
Griego: Rino, nariz (de Rifo, parte del cuerpo, y Naz, punta); Rine, lima, punta.
Latín: Nacho, romo, sin nariz; Naris, Nasus, nariz.
Persa antiguo: Nos, nariz; Nosk, miembro, punta.
Hebreo: Kinam, met., odorífero; Nacheran, Nachran, nariz; Nek, rad., punta, liderazgo.
Melanesio: en las lenguas del Pacífico la N muta en M. Maku, rostro; Mga, ojo; Muga, rostro, punta.
Polinesio: Maka, ojo, faz.
Indonesio: Muka, faz.
Mon-khmer: Mokn, nariz; Muke, faz.
Australiano: Maka(r)ta, Manga, Muga, Munga, cabello; Mainga, Mikon, Mikue, ojo; Mingo, nariz.
Nawatl: el nombre propio de la nariz es Yakatl (ver abajo); sobrevive el sonido original en el término Nekok, de dos caras o puntas, formado por Ok, lado, y Nek, punta, dirección (arc., nariz).
Maya: Nak, carnosidad, excrecensia corporal, grosura; Ni, nariz, hocico, punta.
Keshwa: Kananga, met., perfume; Kanan, afuera, visible; Kanina, morder; Na, Ña, rad., que adelanta o forma punta; Nato; Ñatu, de nariz roma; Nawi, frente, punta, ojo; Ñaupak, guía, delantero; Simka, met., nariz. Curiosamente, la raíz Rin, que en lenguas emparentadas con el Keshwa designa a la nariz, forma aquí el término Rinri, oreja, escuchar.
Arawaco: Niksa, nariz.
Cuna: Naka, ángulo, punta, extremo, pie; Nekas, rad., oir, atender.
Chiapaneco: Ningu, Ñinku, nariz.
Aimara: Nasa, nariz.
Ticuna: Naran, nariz.
Guaicuru: Namu, nariz.
Totonaca: Kinekan, nariz.
Zoque: Kina, nariz.
Xinca: Narin, nariz.
Lemca: Nangue, nariz.
Ulva: Napsi, nariz.
Guatuso: Natarin, nariz.
Caribe: Ona, Onari, nariz.
Chingüino: Neko, nariz.
Coaiquier: Kimpu, nariz.
Guambiano y Cogí: Kim, nariz.
Zoque: Kini, nariz.
Esquimal: Kingak, nariz.
114 NARIZ II
(Ver Dios de la guerra)
Otro término para la nariz, extensivo al cuello y la garganta, probablemente deriva del anterior, por arrastre de la nasal en Y. Variantes: Yak, Yek, Yok. A veces se nasaliza: Yan, Yen, Yon.
Griego: Eiko, rostro.
Latín: Ianmbo, puntiagudo; Jantare (Yantar), comer; Jugularis (Yuglar), relativo a la garganta.
Persa: Yaghe, garganta.
Árabe: Yaka, cuello.
Turco: Yaka, cuello, garganta, collar.
Chukchi: Yeka’ak, nariz.
Yucagir: Yoku, naríz.
Nawatl: Yakachto, delante; Yakana, guiar; Yakatl, nariz, punta.
Samucu: Yaco-nachu (combina los fonemas Yak y Nak), nariz.
Makiri: Yena, nariz.
Carare: Yonare, nariz.
115 OREJA
(Ver Alimento I, Nariz I)
Tanto la raíz Nkr como su anagrama Krn o las variantes Nak, Rin, denominan a la cabeza y a todos sus apéndices, como nariz, pelo, cuernos, orejas, etc.
Sánscrito: Karna, oreja, cuerno; Nakar, carne, nariz. Por metáfora, la voz Karna llegó a significar el aura en torno a la cabeza de los santos y fue aplicada como sobrenombre a Krishna.
Griego: Karenon, cabeza, apéndice, vértice; Karina, plañidera (por la costumbre de las plañideras de desgarrarse las orejas); Karna, radiante, aura, cuerno; Karno, carnero (lit., cornudo). Personificada en Apolo Karneio, el radiante. Aparece también la metátesis en Nako, carnero, vellón, iniciado (de un juego entre dos homófonos de diverso origen: Nak, entendimiento, y Nak, oreja); Nekeros, sin cuernos (juego de palabras con Ne, sin); Nekouse, sordo.
Latín: (Au)Riga, oreja; Karnis, carne; Korno, cuerno.
Finlandés: Korua, oreja.
Hebreo: Karnaim, cuerno.
Nawatl: Kanawakantli (con Kantli, carrillos), parte superior de la cabeza; Nakase, met., prudente, sabio (lit., oidor); Nakastli, oreja; Nakatsone, cornudo, nombre de un pájaro que tiene penachos sobre las orejas; Nakatsonte, iluminado. En México y Perú, el adjetivo “orejudo” implicaba un sentido de distinción y era aplicado a los nobles y los santos. Se ha interpretado como una alusión a los lóbulos agrandados de sus orejas, pero es lo contrario: el tratamiento de las orejas aludía al sentido teológico de la raíz.
Maya: Akan, probable apócope o metátesis de Naka, oído.
Keshwa: Rinri, red., oreja. La variante Nak denomina al ojo.
Cuna: Kurkina, cerebro, sombrero, pluma.
Zoque: Naka, reborde, término aplicado a los órganos faciales, la piel o la corteza de los árboles y frutos.
116 CUERNO
(Ver Escorpión, Alimento I, Antepasado)
La raíz que da nombre al cuerno o el aguijón de algunos animales se pronuncia Karn o Nark o Nikar. Se compone de los fonemas Ol, Or, redondeado, y Kar, Kor, Kir, punta.
Sánscrito: además de los términos estudiados de la raíz Karna, aparecen otros, derivados de su componente Kar, que por si mismo indica agresión, acción enérgica, mordedura. Char, rad., objeto puntiagudo; Kirti, gloria (sentido derivado del simbolismo de los cuernos).
Griego: Keras, cuerno, antena, rizo, cumbre; Kerko, asa, cola; Korizo, acornear; Kurasia, cresta, tiara; Kurio, señor (lit., con cuernos); Kurte, cosa curva cuyas puntas se aguzan. Latín: Kornu, cuerno; Korolla, coronilla; Krista, carnosidad en la cabeza de las aves.
Hebreo: Keren, cuerno.
Japonés: Kireu, cortar, destruir; Kuru, filo, corte.
Nawatl: Chaloa, romper, desmenuzar; Kol, rad., condición principal, devorar; Kolotli, cuerno, aguijón; Sholosha, devorar.
Keshwa: Kero, curvo, escudilla; Kero, Kiru, diente, muela, encía; Kir, rad., cosa curva, aguzada, condición principal; Kurak, señor.
Cuna: Kura, dentado, punzado, ranurado; Kulla, roer, gastar, carcomer.
117 BOCA I
(Ver Aire I, Ombligo)
Es posible que la raíz Shi, que da nombre a la boca, y por extensión, a la cavidad, el escondrijo, lo que está dentro, lo esencial, esté vinculada con una raíz para aliento que se pronuncia Ish.
Sánscrito: Chi, dentro; Chit, corazón, esencia, parte interna de algo.
Griego: Chailos, labios, borde; Cheilon, labios gruesos, bezudo; Chia, escondrijo, cavidad; Chilaso, silvar, sorber; Chiram, agujero.
Latín: Sibile, silvar; Silo, Sinus, cavidad; Syllaba, emisión de voz.
Hindi: Chilla, acto de gritar.
Eslavo: Shchel, Shel, agujero, hendidura, grieta; Zup, diente.
Hebreo: Chia, vida (arc., corazón); Shiak, cavidad, cueva; Shin, diente.
Chino: Chi, arc., boca, actual, comer, aliento.
Japonés: Kuchi, boca.
Nawatl: Chi, Shi, rad., boca; generalmente se reduplica: Chicha, escupir; Chichi, mamar; Chichiki, gritar de dolor; Chichina, chupar, oler; Chichitl, saliva; Chichtli, silvato; Shi, cavidad; Shik, rad., dentro; Shikalli, vaso; Shiktli, ombligo, esencia, centro; Shishiawa, barrigón; Shiwishkolli, glotón; Tsika, hueco.
Maya: Chi, boca, entrada; Chibil, comer; Chilam, orador.
Keshwa: Chi, hueco; Chichi, mosquito (lit. chupador); Chikta, hendidura; Chinshi, desayuno; Chipa, mordaza; Shimi, boca, cavidad, puerta, lengua, garganta, idioma, nombre propio de la lengua keshwa.
Otomí: Shine, labio.
Zapoteco: Shiwi, comida.
118 BOCA II
Otro nombre de la boca, y por extensión, de las aberturas de la cabeza y las cavidades en general, se forma de la raíz Ost.
Sánscrito: Oshta, labio superior.
Griego: Osmao, oler; Ossa, voz; Ossor, ojo; Ous, oido.
Latín: Oselo, ojo; Ostendo, declaración; Ostium, boca, puerta.
Búlgaro, Checo, Polaco: Usta, boca.
Nawatl: Oselotl, ocelote (probable arc., que tiene ojos); Ostok, abertura, cueva.
119 BOCA III
(Ver Raíz comestible, Olla, Casa II, Oración)
El sonido Cham, Gam, Kam, variantes Gun, Guh, Kun, designa originalmente a la boca y sus funciones, y por extensión, al alimento, la risa, el acto de recibir o desear y lo placentero.
Sánscrito: Chan, hablar; Guh, Gup, rad., secreto, interior; Gandhir, olfato; Kam, chupar, tomar; Kama, deseo; Kan, regocijo; Kanashya, complacerse; Khandas, risa; Kandhara, garganta; Kum, pref., hacia dentro; Kumbhak, retener el aliento.
Griego: Chamma, Kama, boca; Ganoma, alegría; Ganuras, alegre, festivo; Kamos, freno, bocado; Kandos, de boca grande; Kandon, con la boca abierta; Kanusso, gritar.
Latín: Kamara, cavidad; Kano, cantar; Kombibo, beber; Komedo, comer.
Hebreo: Kam, desear; Kamak, alimento, comer, por excelencia, la harina.
Sumerio: Ka, boca.
Nawatl: Kam, rad., agujero; Kamachaloa, abrir la boca; Kamakoyawa, de boca grande; Kamanalwia, risa, placer; Kamatl, boca; Kamatlapalli, paladar; Kampa, rad., acto de morder o comer; Kampo, mejillas; Kananalli, red., gracia; Ken, rad., dicha; Komitl, olla; Komoloa, abrir agujeros; Kon, rad., beber.
Maya: Cham, muelas; Kam, recibir, asimilar; Kamach, quijadas; Kame, beber, bebedor; Kan, alimento, por excelencia, el maíz.
Keshwa: Kam, rad., comida, agujero, espacio cerrado; Kamachina, consejo, probar la comida; Kamai, probar; Kamak, vocero, conductor; Kamina, gritar, insultar.
Arawaco: Kamagua, comestible, maíz maduro.
Cuna: Kaminu, garganta; Kunne, comer.
Lemca: Kama, boca; Kamina, insultar.
Zoque: Kame, palabra; Kampa, narrar; Kankompa, contestar.
Je: Kom, beber.
120 GRITAR
(Ver Metal precioso II)
Probablemente, un frecuentativo de la raíz anterior da origen a la raíz Chak, Kash, Kak, que designa al grito, el sonido y la risa.
Sánscrito: Kach, resonar, gritar; Kachami, sonido.
Griego: Kachaso, reir; Kachlaso, estrépito, grito; Kechenos, abrir la boca.
Latín: Kachinnus, ruido, clamor, risotada.
Nawatl: Kakish, rad., sonido, habla, grito; Kakishti, resonar, ser claro; Kakishtli, sonido.
Maya: Chaachko, murmurar; Kay, canto, pregón.
Keshwa: Ch’eh, grito; Keshwa, idioma, habla; Kus, estrépito; Kushi, alegría.
121 COMER, MORDER
(Ver Árbol, Vaca, Serpiente, Caverna)
La raíz Go, Ko, pronunciada a veces con los diptongos Kua, Kou, Kau, indica el acto de morder, y por extensión, animales agrestes, con dientes o cuernos. A veces se asocia a un sonido líquido (L, R).
Sánscrito: Gaksh, reir; Gakshi; hambre, devorar; Kugi, murmullo, grito; Kuhara, Kukshi, vientre; Ocha, Oka, consumir, quemar, nombre genérico de los vegetales como donadores de aliento y combutible; Uk, rad., palabra. Como extensión del sentido alimenticio, da origen a los calificativos Kalya, agradable; Kual, rad., bueno.
Griego: Aikia, herir, triturar; Aiklon, cena; Ako, aguzado (sentido derivado de morder); Kallio, agradable, hermoso; Koi, gruñido; Koilia, vientre, canal, agujero; Koilio, glotón, voráz; Kolon, comida. La K inicial muta en B, en Boé, vocear; Bolos, dentición; Boska, pastar, comer; Bou, toro, salvaje. Una aparición interesante de la raíz, asociada con Mik, morir, carne (ver Alimento I), forma el término Mikoi, hongo venenoso, que en nawatl denomina a los hongos comestibles, y en Keshwa a la comida en general.
Latín: Kualitas, cualidad; Kuallot, agradable, bondadoso. La K inicial muta en B, en el término Bauk, boca, vaso, de donde el español Boca y el francés Bec, pico.
Zenda: Kuo, boca, comer; unida a la raíz Pe, triturar, forma el verbo Pekuat, cocer la comida, origen del eslavo Peko, asar, y el griego Pekuo, digerir.
Hitita: Akowa, Akua, Akuwa, lit., comer agua (compuesta con la raíz A, agua), de donde el latín Akua, agua.
Sumerio: Uhu (por Uku), saliva.
Indonesio: Aka, Iku, morder.
Chino: Chao, comer.
Nawatl: Akua (con A, agua), rad., agua potable; Akuakualak, red., vejiga u otro recipiente hermético para agua; Akuapana, puente; el diptongo se contrae en los reduplicados Koko, comer; Kokolatl, alimento; Kokosasalik, comer lentamente; Kua, Tlakua, comer, morder; Kuakua, red., devorar, animal salvaje; Kuakualia, red., dar dentelladas, mascar con avidez; Kuakualtia, red., excitar, provocar, Kualli, bueno; Kuallotl, belleza, bondad, cualidad; Kualtik, agradable, virtuoso.
Maya: Ko, diente, pico del ave; Kotz, morder, castigar; Kush, masticar, morder; Wui (por Kui), comer.
Keshwa: Alli (de Kualli), bueno, cualidad; Chaucha, Kukai, red., comida; Kaki, boca, mandíbula.
Arawaco: Koa, instrumento aguzado para labrar la tierra; Wagua, Wakua (por Kuakua), agua, (lit., comer agua).
Huasteco: Alua (de Kalua), bueno.
Guaraní: Kogi, Kok, alimentar, fortalecerse, confortarse.
Purépecha: Akua, comida, manjar; Akuarikua, mordida, herida; Akuitzi, mordedora, la serpiente.
Zapoteco: Gaollo, Guau, Wau, comer.
Esquimal: Kii, morder; Kugut, diente.
Huasteco: Alwa (por Kalwa), bueno.
Wintun: Kool, boca.
Je: Kua, diente.
Kuakiutl: Kke, diente; Kok, morder.
Wayapi: Kuaki, harina de yuca.
122 GARGANTA
(Ver Lengua Sagrada)
He aquí otra raíz emparantada con las anteriores. Se pronuncia Gar, Kal, Kar, y da nombre a la garganta y los gritos animales o humanos.
Sánscrito: Gala, garganta; Garbha, seno, matriz; Ghor, agujero; Ghora, órgano olfativo; Kala, nota musical, interjección; Kalaha, gritería; Kalanka, difamación; Kale, resonar, tañir una campana; Kalo, murmullo, bramido de un animal; Karkash, rad., grito, lenguaje rudo; Kurda, rad., risa, vocerío.
Griego: Garuo, garganta; Gueruma, voz, sonido; Gueruo, cantar; Kar, rad., relativo a la comida, clamar, gritar; Karusso, pregonar; Kelades, ruido, clamor; Kelaro, murmullo, gorgeo.
Latín: Garrula, que habla o grita mucho; Klamo, graznido; Klaudi, rad., grito, llanto, gemido.
Munda: Gola, cuello.
Eslavo: Glagol, habla.
Danés: Koglar, juglar.
Oceánico: Kuro, Karro, garganta.
Australiano: Gare, Karka, Ngulen, boca.
Melanesio: Goli, boca.
Indonesio: Karro, garganta; Ngor, boca.
Mon-khmer: Galo, Kalar, garganta.
Nawatl: Chachala, red., habladuría; Chalani, desafinar, resonar, ruido de rotura; Chalania, gritarse los contendientes; Kakalaka, red., ruido, sonido explosivo; Kalani, resonar, hacer ruido, tañir campanas; Kokole, red., que injuria; Sholosha, aspirar, devorar. La L se vocaliza en Koyo (por Kolo), gritar, soplar, de donde el nombre del Koyoni, cascabel, y el Koyotl, coyote.
Maya: Kal, garganta, cuello, voz, agujero, grito.
Keshwa: Gullu, garganta, papada; Kalalana, enjuagar la boca, hacer gárgaras; Kallu, lengua, boca; Tun-guri, laringe.
Cuna: Kala, Karkali, ruido, sonido; Karkola, cantar, hacer música.
123 BEBER
Esta raíz se pronuncia Pa, Pi, y significa beber, agua y asuntos relacionados.
Sánscrito: Bad, lavar, bañar; Pa, rad., agua, beber; Pa, bebestible.
Griego: Paliro, reflejo del agua; Pidau, manantial; Pino, beber; Potes, bebida; Plut, rad., navegar, flotar.
Latín: Balneo, inmersión; Baptizare, red., sumergir; Bibo, red., beber.
Persa: Pelewi, morder con fuerza.
Hebreo: Pa, boca.
Nawatl: Pa, rad., agua, bebida; Paatl, agua de rosas, perfume; Pachiwi, comer, saciarse; Pai, beber, medicamentarse; Paini, bebedor; Paka, lavar; Palloa, mojar; Paltik, mojado.
Maya: P’oo, lavar, bañar; P’uk, tomar un trago, enjuagar la boca.
Keshwa: Paccha, corriente de agua.
124 DIENTE
(Ver Piedra)
Es notable la uniformidad del sonido que da nombre al diente, Dent, Tent, Tom, Stom, una raíz compleja compuesta de Te, piedra, y una nasal que tiene sentido de masividad, carácter fricativo, reduplicada como enfático. Por extensión, la raíz nombra a objetos contundentes o masivos.
Sánscrito: Danda, bastón, rayo; Danta, mordido (en la lengua sacerdotal, el refrenamiento de los santidos); Danto, diente; Stoma, Toma, rad., boca, agudeza; Tanto, prendedor, mordedor.
Griego: Odonto, Odos, diente; Tendhre, aguijón, diente del insecto; Tendhes, Tenthes, glotón, voraz; Tendo, comer, roer. Latín: Dentem, diente; Tendere, morder, prensar, tensar.
Gótico: Tundo, diente, colmillo; en germánico occidental, Thoti.
Lituano: Danti, diente.
Egipcio: Temb, morder, roer.
Nawatl: Tenteki, cortar, cercenar; Tentia, hablar; Tentli, Tlentli, diente, labios, boca, maxilar, borde, elemento agudo o cortante.
Maya: Tantan, red., quebrar, partir; Tante, Tente, los primeros dientes del niño; Than, lengua.
Keshwa: Tuni, risco.
Arawaco: Ite, met., agudo, que hiere o muerde.
Apalai-caribe: Itai, met., boca.
Tarahumara: Teni, lengua.
Ute: Temb, diente, boca.
Seri: Iten, met., boca.
Heve: Tanus, diente; Tenit, boca.
Totonaco: Tat, rad., morder; Tatzan, diente.
Zoque: Tets, diente.
Turura: Ite, met., diente.
Tepehuano: Tatama, red., diente.
125 HABLAR
(Ver Cabeza II, Nariz I, Oreja)
Esta raíz se formó de un término para la naríz, pronunciado Lan, Len, Lin, Rin, Run, posiblemente como evolución del sentido original, aliento.
Griego: Rinos, naríz.
Latín: Lam(b)ere, lamer; Lingua, lengua, habla; Rimari, hacer versos; Rinbombare, resonar; Ronka, grito del animal; Rumigere, mascar repetidamente; Rumore, sonido de la voz.
Danés: Rim, rima, verso.
Español antiguo: Ronza, mordaza del animal.
Keshwa: Rima, palabra; Rimani, hablar; Runa, lengua, habla.
Araucano: Lenco, Lonco, cuello, cabeza.
126 OMBLIGO
(Ver Aire I, Boca I)
El sonido Shi y sus variantes, Chi, Kis, Shik, Sis, dan nombre al vientre, el ombligo, los órganos sexuales y agujeros, el centro y el interior de algo.
Sánscrito: Sisna, falo.
Griego: Cheso, vientre; Chiton, prenda interior; Kistis, vejiga.
Latín: Seski, centro, medio; Sesura, sangría; Sexo, sexo; Sikatrix, marca de una herida.
Chino: Chi, ombligo.
Nawatl: Shikalli, recipiente; Shiktli, ombligo, centro; Tsika, hueco.
Mixteco: Chisi, vientre, seno, centro.
127 SEXO FEMENINO
(Ver Familiar II)
El sonido Yo, Yom, y sus variantes fonéticas Am, Gen Om, Um, Yen, denominan a los órganos reproductores femeninos. A veces se aplica a funciones masculinas.
Sánscrito: Uma, lo que está debajo, pasivo, condición femenina, relaciones sexuales; Yon, femenidad; Yoni, salido de, asiento, lugar propio, regazo, falda, matriz, materia, órgano externo femenino.
Griego: Yon, rad., femenidad, da origen a conceptos relativos a la hembra, como Yon, vellosidad; Yonijo, suave, pasivo. La modificación Gen, Yen, es raíz de términos que indican generación, el acto de parir, definición sexual; Genne, paridora, hembra, mujer; Gennetos, procreador, el padre.
Latín: Yungo, cópula; Yunior, joven, hijo.
Japonés: Umu, parir; Yome, esposa, desposar, novia; Yomi, Inframundo, (lit., concebido al perecer, matriz cósmica); Yomigaeru, resucitar.
Yoruba: Omo, hijo, seno, leche.
Nawatl: Yom, Yoma, Yuma, sexo femenino, maternidad; Yomo, hembra, flanco, regazo, matriz, intimidad; Yomoni, deseo carnal, pecado.
Maya: Sa-yom, sexo femenino; Yom, preñez, embrión; Yoma, fornicar, putear; Yum, padres naturales, engendrador.
Keshwa: Yaom, mujer preñada; Yum, engendrar, lo relativo al embrión; Yumai, sémen; Yumana, fecundar el varón.
Cuna: Ome, mujer casada, esposa, condición femenina.
Huasteco: Yam, padre, patrón, procreación.
Zoque: Yomi, hembra, mujer.
128 VIENTRE, MATRIZ I
(Ver Serpiente, Boca II)
El nombre de la matriz, pronunciado con las variantes Chau, Gua, Kau, Kua, Kui, probablemente deriva de una raíz que significa cavidad.
Sánscrito: Guhu, rad., interior, oculto; Kau, Kuu, vientre, zona de las caderas, lomo, cola (aplicado a animales), vástago; Kuhu, bajovientre, órganos sexuales, matriz.
Griego: Gao, engendrar, nacer; Gueinoma, parir, engendrar; Koi, Kuei, vientre; Koisko, quedar en cintas; Kuesis, embarazo; Kuos, feto.
Latín: Koitus, cópula.
Hebreo: Chawa, maternidad, fecundidad, nombre propio de Eva, la diosa madre.
Árabe: Koime, mozo, joven.
Nawatl: Koi, agujero, interior; Koya, Kokoya, red., estar en cintas, ser madre; Kueitl, vientre, falda, regazo; Kueye, condición de hembra, relativo al útero; Kuikui, red., preñar; Kuitlatekontli, vientre.
Keshwa: Guata, Wiksa (por Kuiksa), vientre; Kau, rad., vástago, apéndice; Koya, señora fundadora de un linaje; Kuika, lombriz intestinal; Kuina, vómito.
Arawaco: Kayu, paridora; Kayu-baba, madre tierra.
Tupi-guaraní: Kayu, vieja, matrona.
129 VIENTE, MATRIZ II
(Ver Olla, Boca I, Sexo femenino)
Este concepto se nombra con las variantes Gam, Gun, Kam, Kom, que significan cavidad, contenedor.
Sánscrito: Gana, multiplicación, fraternidad, familia; Guna, derivado de, que sale de, relativo a, lo esencial; Kama, deseo sexual, lujuria, vicio, nombre del dios del amor; Kamina, virginidad; Kamya, que se puede amar, apetecible, nacido de, descendiente; Kana, muchacha, joven esposa; Kanya, doncella.
Griego: Goneu, engendrar, parir; Gono, rad., relativo al sexo; Gonos, generación, hijos; Koma, mujer embarazada.
Latín: Generatio, hijos; Genitalis, órganos sexuales; Kunarum, cuna, infancia.
Germánico: Kan, engendrar.
Egipcio: Ank, met., vida, generación.
Nawatl: Chane, interior, el hogar; Kama, rad., boca, interior; Kamotik, blando, tierno; Kana, Komma, rad., suave; Komalli, vasija, vientre; Konematlatl, plascenta; Konetia, adoptar un recién nacido; Konetl, niño, hijo; Kune, el acto sexual.
Maya: Kam, desposar; Kam-nikté, casarse.
Keshwa: Changa, muslo; Chumba, entrañas; Kamani, procrear; Kanga, caderas, riñones; Kona, pluralidad, partícula numeral; Koño, Kunu, vulva; Kuna, mujer que ha parido, hembra en general; Kuni, parir; Mamakona, madre de un linaje.
Taos: Kena, vulva.
130 SEXO MASCULINO I
(Vea Puente I, Tierra V, Dioses de la Naturaleza II)
La raíz Pen, que cuelga, relacionada con Pan, que conecta, da nombre al órgano sexual masculino, la cola de los animales y las generaciones.
Sánscrito: Kaupina (con Kau, regazo) partes pudendas del varón o la mujer; Panna, lo que cae o cuelga; Pinda, antepasados; Pini, rad. arc., generar; Puna, con funciones reproductoras; Punar, reproduccido, renacido; Puns, varón, masculinidad.
Griego: Pan, Pen, pref., con capacidad para conectar; Penate, antepasado; Pe(n)tos, rabo del aminal, pene; Pepano, rad., fértil, maduro, crecido.
Latín: Pen, colgar; Penis, miembro masculino; Pinna, cola.
Eslavo: Pen, rama, tronco, vástago.
Hebreo: Ben, hijo.
Árabe: Ibn, met., hijo.
Nawatl: Pinauyotl, reputación de lascivia; Pinawa, vergüenza, intimidad, regazo; Pinawatl, fuente, manantial; Pinawi, partes pudendas del hombre y la mujer; Pinewa, ponerse tieso, semejante a rama; Pinotik, vergonzoso; Pipinia, red., estar en edad fértil.
Maya: Pem, Peni, miembro masculino; Plen, lujuria; Pom, linaje, sangre, esencia.
Keshwa: Pindug, leño; Pingullu, flauta; Pink, rad., rubor, vergüenza relativa a lo sexual; Punk, rad., ponerse tieso; Puñuna, fornicar.
Cuna: Pane, pene; Paniti, engendrar; Pannu, rad., colgar.
Chiapaneco: Been, hijo.
Zoque: Pin, varón, homnbre.
131 SEXO MASCULINO II
(Ver Hijo, Dios Creador I y II)
La raíz Pal, Phal, indica a través de, lo que conecta, y entraña el acto de producir o fecundar. Forma títulos divinos.
Sánscrito: Pala, Phala, fruto, generación; Para, suf., que conecta, con afecto; Parira, fruto; Parizichta, rabo, apéndice; Phalada, consecuencia, generativo; Phallaka, leño, nombre vulgar del órgano masculino; Pallawa, yema, brote, crecimiento, pasión sexual. Por asociación fonética y semántica, la raíz da nombre a los hijos, Phil, Pillo. Fue personificada en Bala, el poderoso.
Griego: Fal, Phal, rad., demostrar, manifestar, resplandecer, dirigir (sentidos fálicos); Fhallos, pene; Onphallos, ombligo; Phala, fruto; Philos, hijo. Da nombre a Apolo, el Sol.
Latín: Falum, pene; Palus, leño, vara. Divinizada como Pales, genio protector de la reproducción del ganado y Dios del fuego; en su honor se celebraban las fiestas llamadas Palalia o Parilia, donde los pastores saltaban sobre el fuego en rito de fecundación.
Hebreo: Baal, rey; Belite, falico, nombre de los cultos sexuales vinculados con la Luna; de ahí el nombre esotérico del astro, Belkis, generadora; Par, rad., generación; Pared, fruto; Pilm, eminencia.
Arameo: en Babilonia y otras regiones del área semita se adoraba a Belo, equivalente de Apolo, conn ceremonias fálicas. Como extensión de su sentido básico de generador, el nombre Bal o Baal llegó a ser título real.
Nawatl: Pal, Pil, Pul, rad., aquello que cuelga, lo que conecta o produce; Pal, pref., a través de, gracias a; Palani, enfermedad venérea masculina, pecado, incontinencia, corrupción; Paltilia, mojar, fecundar; Pilchiwa, cometer falta; Pilli, hijo, fruto; Piloa, colgar, pender, derramar, mojar; Pil-pepenia (se combina con la raíz anteriormente estudiada), adoptar a alguien como hijo, (lit., engendrar a través de otro); Pilualtia, procrear, dar a luz, adoptar como hijo; Tepulli (con Te, humano), miembro viril. Forma el título divino Ipal-nemoani, aquel por quien vivimos, engendrador. Maya: Paal, niño pequeño; Pal, engendrar el varón; Pel, despectivo, sexo femenino, aplicado a mujeres demasiado masculinas o rijosas; Pol, glende. Divinizada en Paló, el engendrador de los ciclos.
Keshwa: Pipi, ap. red., falo; Pallka, leño; Palu, culebra; Piri-piri, red., caña empleada en magia erótica; Ullo (por Pullo), pene; Pullu, tocón.
132 SEXO MASCULINO III
(Ver Tallo III, Ungüento, Agua IV)
La raíz Ak, Och, Ok, Okh, con sentido directo de caña, por extensión, vegetación, savia, resina, nombra al miembro viril, el semen, la fuerza del varón, y forma títulos.
Sánscrito: Ochchas (Ojas), semen, fuerza viril; Ocho, caña; Ogas, poder, energía; Okkai-pada, de alta posición.
Griego: Ag, rad., acciones violentas; Agre, causar pena; Aguelayo, nómada, salvaje; Agues, malvado, enemigo; Agueter, jefe; Agueza, arrite, maquinaria bélica; Oke, Oko, rad., punta, caña, lanza, cosa erecta, poder de penetración; Okeuma, semen; Okkeutes, macho, lujurioso.
Escandinavo antiguo: Duka, retoño, descendencia.
Finlandés: Okko, dios del trueno en la mitología del Kalevala.
Turco: Oghul, hijo.
Japonés: Otoko, macho, hombre.
Yoruba: Oché, hacha; Ochosi, flecha; Oko, condición viril.
Nawatl: Akatl, caña, figuradamente, falo; Akatik, jefe; Akayotl, falo, uretra; Ok, rad., condición masculina o principal; Okichewa, atacar; Okichiotl, hazaña, semen; Okichotl, semen; Okichtli, varón, macho, hombre casado, valiente, título nobiliario; Okotl, rama, antorcha.
Maya: Ach, falo, aguijón; Ak, punta, tallo, estuche; Akan, flecha.
Keshwa: Auka, masculino, enemigo, título nobiliario; Okote, zona genital, ano (en el Amazonas, falo); Uko, esencia, origen, linaje.
Arawaco: Akani, salvaje, enemigo.
Purépecha: Achati, masculino, señor; Achati-kerati, varón.
Zapoteco: Aka, hombre grande, superior.
Zoque: Oko, mujer.
Trique: Ukuh, parir.
133 PIE I
Un nombre del pie se forma de la raíz Ash, Ish, Iks, movimiento, velocidad.
Sánscrito: Asha, Ashita, pie; Esha, avanzar; Ish, rad., lo que se mueve, aliento, impulso, origen del título divino Isha, que llega a todos lados; Ísha, ir lejos; Ishanya, impulso, actividad, ir, caminar. Personificada en Ishwara, nombre que tanto se traduce medida del aliento como medida de los pasos. Su quivalente griego, Mercurio, es apodado “el caminante” y representado con alas en los pies.
Griego: Esaggilo, mensajero; Esaisso, salir con ímpetu; Esakriso, subir a lo más alto; Esalloma, saltar; Esaluso, huir, correr; Idhzaro, veloz, título de Mercurio; Isa, rad., significa aviso, ímpetu, andar, subir; Iseo, acelerado; Isha, paso.
Germánico: Ich, pie, dedo del pie.
Japonés: Ashi, pie, pierna, pata.
Chukchi: Guitka, pie.
Nawatl: Isa, de prisa; Ishinenemi, caminar; Ishitl, Ishotl, pie; Isi, rad., impulso; Isiu’ki, rápidamente; Isiwi, apresurarse.
Maya: Ichak, pata; Shau, pata, dedo del pie.
Arawaco: Isiki, pie.
Baniva: Itsi, pie.
Esquimal: Itigak, pie.
134 PIE II
Una raíz que denomina al pie, sus partes, el camino y el zapato, se formó del sonido K, reduplicado y asociado a una consonante líquida.
Sánscrito: Karana, Karitra, pie; Karita, ir, camino.
Griego: Kelego, camino.
Latín: Kaliga, bota, sandalia; Kalkaneo, talón; Kalseus, sandalia.
Hindi, Bengalí: Chapli (por Chakli), sandalia.
Español antiguo: Calza, sandalia; Carcañal, talón.
Turco: Kaden, pie; Ku(n)dura, zapato.
Malayo: Kaki, pie; Ka(s)ut, zapato.
Chino: Kiok, pie.
Japonés: Kut, rad., pie; Kutau, bota ; Kut(s)u, zapato.
Nawatl: Kakaktia, red., calzarse; Kake, con zapatos; Kaktli, calzado, sandalia; Keke, arc., pie; Keketsolli, talón; Kekeyolli, canilla; Kikisa, correr.
Maya: Chek, pie; Chok, calzado; Kakohtah, calzado.
Keshwa: Chaki, pie; Chuki, marcha rápida, danza.
Arawaco: Kotara, Kutar, Kutra, sandalia.
Araucano: Chalab, sandalia.
135 PIE III
(Ver Hoja, Ave I, Red I, Muro, Juego)
La raíz Pat, base, fue aplicada por extensión al pie. Su apócope, Pa, llegó a constituir locativos.
Sánscrito: Pai, ir, caminar, correr; Patha, camino; Patti, marcha; Podo, pie; se usa preferentemente en composición o como nombre del pie del animal; por asociación, límite, medida.
Griego: Podis, armadura de la pierna; Podo, pie, base; Pois, pierna, pie.
Latín: Pedis, Pes, pie.
Germánico: Fot, pie.
Polinesio: Pata, chasquear los dedos; Patu, muslo.
Nawatl: Pai, rad., correr, ir rápidamente; Painal, mensajero, corredor, nombre del planeta Mercurio; Patla, velocidad; Patlani, correr con agilidad.
Maya: Bat, pata, pedúlculo de la hoja.
Keshwa: Pata, huella; Patapi, camino; Patpa, ala.
Caribe: Pi, Po, pie.
Motilón: Piyis, pie.
Tupinamba: Pita, talón.
Taulipang: Pita, pie.
136 PIERNA, MARCHA
El nombre de la pierna deriva de un término para la rama, pronunciado con las variantes Lak, Lik, Rak, Rat, y los anagramas Art, Alk, El, Ol.
Sánscrito: Laghu, rapidez; Rah, brazo.
Griego: Athron (por Rathron), miembro; Lagde, dar coces, patear; Lageio, liebre (lit., pateadora); Rabdus, bastón; Radikos, rama, raíz.
Latín: Artus (por Ratus), miembro; Leuka, legua; Liktor, caña; Ligno, leño; Radius, bastón; Ramus, rama, miembro.
Munda: Laga, venir, perseguir.
Sumerio: Lah, ir.
Indonesio: Laang, Lakang, Lakau, ir.
Polinesio: La’a, Laka, marchar.
Melanesio: Lago, Laku, ir; Lakagia, Rakam, marcha.
Nurso: Ra, palo.
Nawatl: Al, rad., ir, correr; Alawak, Alastik, escapar, Eel, diligente, activo; Olin, movimiento; Olini, ir, moverse.
Cuna: Laka, pie, extremidad, rama.
Quiché: Lakan, Rakan, pierna; Lich, andar de puntillas; Lik, partir.
Cacchiquel: Rabarik, objeto alargado; Rachek, muslo; Rak’aba, apoyo; Ramaj, rama, leña.
137 CAMINAR, IR, VENIR
(Ver Camino II, Aire II, Pierna)
Sánscrito: Ir, ir, volver; Wal, volver, retorno.
Latín: Uelivolus, fluir, ir, venir; Volo, flotar; Volvere, regresar.
Tamil: Va, volver, venir.
Germánico: Er, prefijo que indica movimiento.
Ruso: Wasur, volver.
Árabe: Wasal, ir, venir.
Turco: Wasul, volver.
Chino: Wilai, venir.
Nawatl: Eel, rad., moverse; Wal, ir, caminar; Wallau’, venir; Wil, rad., andar; Wila, tullido; Wilana, andar a cuatro patas.
Maya: Hul, Hulel, venir; Wal, medida de distancia; Walak, volver.
Keshwa: Wa, Wi, rad., moverse, fluir, flotar, revolverse; Wai, ir, venir, fluir.
Quiché: Er, levantar, llevar.
Mixteco: Wai, regresar.
CAPÍTULO TRES
TÍTULOS
a) Pronombres y formas de reflexión
138 ARTÍCULO CONJUNTIVO
El sonido In forma el artículo de designa o determina.
Sánscrito: Im, eso, pronombre singular de la tercera persona; In, art. determinativo, el, en; ejemplo, In-dra, el dragón.
Griego: In, a él, a ella; Ina, pero, si, no.
Latín: In, en, como, de.
Nawatl: I, ap., pron. posesivo tercera persona, su, de él; In, art. determinativo, él, la, los, así, en, de.
Maya: Ena, pero, más; In, Na, aun.
Keshwa: Ima, designativo y conector, que, el que, la que, aquel.
139 INDICADOR PRIMERA PERSONA
(Ver Nombre, Alma)
El sonido Ma, Me, Mo, Ne, No, designa a la persona que habla o sus posesiones; por extensión, al nombre, el alma y la individualidad. A veces se une a un sonido A, Ai, E, I, Ia, formador de nombres abstractos neutros y pronombres, con el sentido básico de ser uno mismo.
Sánscrito: Aham, met., yo soy el que hace; Am, Ma, Me, Mo, yo; Mam, red., yo soy; Ma, Mam, Mama, Mi, Nan, mío. Combinado con la partícula Ya (referente a uno mismo), forma los términos Yami (enfático), yo soy, Yoyayami, red., superlativo de la primera persona, origen del pronombre de varias lenguas indoeuropeas.
Griego: Eme, En, met., yo mismo; Me, Ne, mi, a mi.
Latín: Mihi mi, a mi; Nos, nosotros (compuesto de un arcaico Ne, yo, más el plural Us); Nous, alma (extensión del sentido yo soy).
Lituano: Med, nosotros.
Eslavo antiguo: Mene, Ni, yo soy.
Hebreo: Anoki, met., yo.
Japonés: No, mi, mío.
Nawatl: Mo, pron. reflexivo y posesivo, se, tu, tus; Ne, Newa, pron. refl., yo; No, mi, mio. Forma términos como Nowia, general, universal (sentido teológico, alma; lit., el uno que existe); Yeni (con Ye, forma irregular del verbo Ka, ser), existir, estar, encontrarse. La voz Ye forma la tercera persona del singular y el plural.
Maya: En, In, yo; No, impersonal, uno mismo; On, nosotros.
Keshwa: Ni, No, yo; en composición, Ni, Mi (por ejemplo, Rini-mi, yo me voy); como enfático se asocia al verbo Ka, ser, en Kani, Noka, Ñoka, yo mismo soy; Niki, Ñiki, yo mismo, a mi mismo.
Arawaco: Na, yo, mío, mi; No, nosotros. Entra en el nombre del grupo étnico Tai-no, nosotros los buenos.
Caribe: Ni, No, yo; en dialecto ahitiano se pronuncia Mi.
Zapoteco: Naa, Neda, yo; Netu, nosotros.
Tarahumara: Ni, mi, a mi; Niji, yo.
Huasteco: Nanau, red., mio.
Otomí: Nuga, yo; Núi, tú; Nuukene, nosotros; Nuya, estos.
Algonquino: Ne, Niila, Nina, yo; Nilaana, nosotros.
Chiricaua: Nah, Nahi, plural binario, nosotros dos.
Delaware: Nan, nosotros, nuestro; Ne, yo, mio.
Yagua: Noesl, nosotros; en composición, No.
Panoan: No, yo.
Taos: Na, yo, nosotros.
Hopi-toreva: Ne, yo; Ni, mio; Nitam, nosotros.
Wintum: Ni, yo.
Chinuk: Nai-ka, yo soy (con el afirmativo Ka).
140 NOMBRE PROPIO, APELLIDO
(Ver Medida temmporal II, Luna I, Código moral)
La voz para el nombre deriva del indicativo de la primera persona, No, frecuentado: Non, Nom, Num. Sirve para limitar, identificar, especificar e incluso legalizar una definición, por lo que también da nombre a la parcialidad étnica y el país. Por extensión, designa cantidades.
Sánscrito: Namah, te reconozco, te saludo, yo mismo soy, reconocer; Namata, renombre, fama; Namia, gloria, honor; Namo, nombre, saludo, herencia, límite de tierras.
Griego: Nomata, marca, identificación; Nomens, legislador; Nomino, identidad convencional; Nomo, Onoma, nombre; Nomos, parcialidad, región, gobierno; No’mos, centinela, ley.
Latín: Nomen, identidad; Numerus, número.
Alemán: Nom, rad., nombre; Nome, nombre; Nummer, número.
Céltico: Namo, juez, en tiempos primitivos, el jefe de la tribu.
Japonés: Na, Namae, nombre.
Nawatl: Nama, rad., pregonar, proponer, vender (lit., nombrar); Namma, declararse, nombrarse a sí mismo; Nenonotsa, red., convenio, pacto, legalidad; Nenonotsalli, red., resolución, contrato, ley; Noma (compuesto del pronombre No más el enfático Ma), uno mismo, sí mismo; Notsa, rad., nombre, llamar, considerarse a sí mismo; Te-nawa (compuesto con Te, relativo al ser humano, y descomposición de la O en el diptongo Au), nombrarse, ser llamado de algún nombre. Maya: Nono, nombre propio; Nonoba, que se proclama a sí mismo; Nun, número, partícula que nombra cardinales; Numolal, con todas las veras.
Cuna: Nama, rad., nombre, ceremonia, canción; Namakkennuka, bautizo, imposición de nombre.
Esquimal: Nanminik, uno mismo, sí mismo.
Kuakiutl: Numina, nombre, apellido del clan.
141 INDICADOR SEGUNDA PERSONA
El sonido original para esta persona debió ser Tü, mutando luego en las variantes Tu, Ti, Te, Se.
Sánscrito: Te, tuyo, a ti (sólo en composición); Te, tú; Tuam (con Am, partícula que expresa un número definido), tú mismo.
Griego antiguo: Te, posesivo, tuyo; Tu, indicativo, tú; Tse, Se, tú mismo.
Latín: Teu, tú; en composición, Ti.
Lituano: Ted, tú.
Eslavo: Te, tú.
Hebreo: Ate, tú.
Nawatl: Te, Tewa, tú ; Te, Tewantin, nosotros; Tech, a ti; Ti, a ti, de tí tuyo; To, nuestro.
Maya: Te, Tech, Ti, tú.
Keshwa: aunque el indicativo de esta persona se pronuncia Kan, de una voz universal para el interrogativo personal, el sonido ario se conserva en el dativo Ta, tuyo, para ti, a ti.
Coaiquier: Du, nosotros.
Guatuso: Toii, nosotros.
142 INTERROGATIVO PERSONAL
(Ver Interrogativo de modo)
Para inquirir por la identidad de alguien se usaba el sonido Kim y se respondía con un apócope, Ki. Este pronombre también designó a la tercera persona del singular y el plural, y por extensión, el objeto, las causas y la ubicación.
Sánscrito: Kena, ¿quién?; Kim, ¿qué, por qué?; Kimi, ¿dónde?; Kinti, cosa, objeto.
Griego: Kakei, posible reduplicado, él, aquel; Kei, allí; Ki, ¿quién?.
Latín: Ki, él mismo, aquel; Kin, Kinam, Kis, ¿quién?; Kisque, cual.
Nawatl: K, Ki, partícula que alude a la tercera persona del plural y el singular en composición: Akin, ¿quién?; K, Ki, Kin, él mismo, ellos, a ellos. Substituye el nombre del actor; ejemplo: Kichiwa (con Chiwa, hacer), el que hace; Kiyakati (con Yaktli, delante), el primero.
Maya: Keen, ¿quién, cuál de ellos?; Ken, de él, de ello, lo que.
Keshwa: Ima (por Kima), ¿quién, qué?; Kan, tú; Maikan (compuesto con Mai, ¿dónde?), ¿quién?; Wakin, met., alguien, algo.
Cuna: Kine, cuando, mientras, y, de.
Quiché: Chinak, Ja-chinak, ¿quién?
Lemca: Kuna, ¿quién?
Esquimal: Kiki, red., Kina, ¿quién?
Coconuco: Kane, Kina, ¿quién, qué?
143 INTERROGATIVO DE MODO
(Ver Interrogativo personal)
Compuesto como el anterior o a partir del anterior, este interrogativo pronuncia Ken y se refiere a la identidad, el modo, los materiales, la cantidad y otras características del objeto de la acción.
Sánscrito: Ken, ¿qué, cómo, cuánto?; Kena, ¿cómo, con qué, por qué? Tal como el México, el pronombre fue elevado a la categoría de deidad impersonal, según reza el texto sagrado: “La mente vuela impulsada por Kena (¿cómo?); la voz del hombre grita por Kena” (Kena upanishad I.I).
Griego: Kai, pues, así, también, por lo tanto, ya, o, aunque, sí condicional; Kakei, red., allí, aquel; Ke, Ken, ciertamente; Ké, ¿dónde?; Keino, así, de tal modo.
Latín: Kid, ¿qué?; Kidam, uno, alguno; Kuam, ¿cuánto?; Kuando, ¿cuándo?.
Nawatl: Ken, ¿cómo?; Kenami, ¿de qué modo, en qué condición?; Kenin, ¿cómo es eso, cuánto es?; Kenmach, ¿es posible?; Kennel, ¿entonces, qué hacer?; Keshquich, red., ¿cuánto? Como en la India, el pronombre fue divinizado en Kenami-kan, como y dónde, la deidad impersonal.
Maya: Kensh, ¿cuál, en qué?
Keshwa: Kan, ¿por qué, de qué?; Kanman, ¿cómo, dónde?
Zapoteco: Kanihe, ¿dónde?
Purépecha: Kan, rad., cantidad; Kanksi, ¿cuándo?
Esquimal: Kanai (pasado), ¿cuándo?; Kanagu (futuro), ¿cuándo?; Kanuk, ¿cómo?
144 INTERROGATIVO ABSTRACTO
Originalmente, la partícula Ki, Kui designaba a la cosa; por aplicación, a las condiciones de su existencia.
Sánscrito: Ka, Kawa, Ko,¿qué, cómo?; Kis, partícula interrogativa abstracta; Ku, ¿dónde?
Latín: Kuo, ¿dónde, para qué?; Kuot, ¿cómo, cuánto?
Germánico: Was (por Kwas), ¿qué, quién?
Nawatl: Ki, desinencia que indica acción completa o imperativa; Kiu’, desinencia que indica movimiento en futuro y optativo; Kui, analizar, ponderar; Kuish, partícula que expresa duda, ¿acaso, cómo?
Maya: Baz (por Waz, variante de Kuaz), ¿quién, qué?
145 ENTIDAD, SER, AFIRMACIÓN I
El concepto de existencia deriva del adverbio afirmativo Ka, así, sí, ciertamente, de seguro, una abstracción formada del pronombre reflexivo Ka, eso, aquello, aquel. La Ka suele mutar en aspirada.
Sánscrito: Ka, existir, sí enfático, sea; Kaush, rad., lo que crece o llega a ser, Kaushala, saludos, reconocimiento; Kaushe, expresión coloquial, ¡éxito!; Sa, eso, aquel (tiene función verbal cuando afirma la existencia de las cosas); Sat, verdad, existencia en absoluto.
Griego: Ka, ser (confirma y ordena); Katui, morada, lugar propio (se está allí); Kausala, reconocer a otro; Kause, recordar, identificar.
Latín: Kasus, acontecimiento; Kausa, principio, razón; Kuasi, casi.
Nawatl: Ka, ser, existir (afirma y explica); Kanoso, así; Katia, morada, refugio, donde se está bien, asiento; Onka (con On, partícula reflexiva), tener, estar; Onkate, aquellos, hay gente ahí. El anagrama Ak se asocia a los pronombres para significar está; Aka, alguno (aplicado a personas).
Maya: Ka, sí, cierto, ya, sea.
Keshwa: Ka, ser, sea, positivo; Kai, esto; Kana, ser, estar, vivir.
Quiché: Kan, estar, vivir, residir.
146 ENTIDAD, SER AFIRMACIÓN II
Otro término que indica existencia se forma de un aspirado unido a la vocal A, E, I, y forma el verbo ser.
Sánscrito: As, ser; Asmita, seidad, existencia.
Griego: Asmi, ser.
Latín: Esse, ser, he aquí.
Alemán: Est, ser.
Nawatl: Es (participio irregular del verbo Ka, ser, en futuro, optativo y subjuntivo), es (ejemplos: Ni-es, yo seré; Ma ni-es, que yo sea; Intla ni-es, si yo fuera); Is, he aquí; Iski, tanto, todo.
Keshwa: Chai, Chi, aquel, ese; Chas, así.
Cuna: Es, Ese, él, ella, aquello.
147 NO EXISTIR, NEGACIÓN, VETATIVO
La inexistencia de una persona u objeto se indica mediante un sonido nasal antepuesto a la acción o el pronombre: En, In, An, Na, Ne, Ni, Ma, negación.
Sánscrito: A, An, Na, no, no está, sin, que no; Ma, no es así; Nan, no es ese.
Griego: Amo, Ano, sin, no (en composición se emplea el apócope, A); Na, no, vetativo; Nen, rad., carecer, faltar, fallar, estar vacío; Neten, en vano.
Latín: Negare, negar; Nek, ni; Nes, rad., carecer; Neuter, ni uno ni otro; Nihil, nada; Non, no.
Hindi: Na’in, no.
Persa: Na, no.
Germánico: An, no; En, vacío.
Hebreo: Ain, nada.
Árabe, Turco: Ma, no.
Nawatl: Amo, Ano, Ma, Mo, Na, no, sin, no existe (en composición se emplean los apócopes A y An); Manen, enfático, no; Nen, fallido, vacío; Nenti, en vano.
Maya: Ma, vetativo, negación.
Keshwa: Amo, Ana, no está, sin; Ma, Mana, que no, prohibido.
Arawaco: Ma, no, sin.
Esquimal: Naaga, no.
b) De parentesco
148 MADRE
(Ver Luna IV)
La raíz Ma, Na, Ne, reduplicar, multiplicar, dio nombre a la madre, al hijo y a los juguetes, y creó títulos familiares y teológicos. Suele reduplicarse o unirse a una terminación Tl, Tr que indica agente causal.
Sánscrito: Manma, coloquial, mamá; Mata, madre; Matri, madre, matríz; Nana, mamá; Nanandri, esposo de la hermana; Nandi, dichoso, feliz (nombre teológico de la Madre Tierra); Nandini, paridora (nombre propio de la mítica vaca de la abundancia); Nandivarda, hijo de su madre (con varda, hijo); Nanna, abuela, nodriza.
Griego: Maman, mamá; Manma, Matrona, abuela; Materia, la madre Tierra; Matradelfo, tío materno; Nanna, abuela; Nanne, tía; Nenno, muñeco; Nennos, tío; Neno, niño pequeño.
Latín: Mama, mamá; Mamma, teta; Mater, madre; Nana, abuela; Nene, Nino, niño.
Lituano: Anita (por Nanita), abuela.
Albanés: Nene, madre.
Nórdico: Ana (por Nana), abuela.
Lituano: Mote, señora.
Celta: Math, Madre Tierra.
Hebreo: Inma, met., mamá; Matro, madre.
Acadio, Arameo: Nana, madre.
Sumerio: Nen, parir; Nintu, Madre Tierra.
Japonés: Onna, hembra, mujer.
Nawatl: Mama, red., cargar, gatear; Nana, red., mamá; Nane, red., muñeco; Nantli, madre, matriz; Nenetl, red., juguete infantil (arc., hijo).
Maya: Mam, Man, madre; Mamah, abuela, nodriza, nombre de la madre Tierra; Mu, bisabuela, madre; Naa, abuela; Naa, Nan, madre; Nene, niño.
Keshwa: Mam, generación humana; Mama, madre, mujer (forma títulos de nobleza, como en las esposas del primer inca, Mama Okllu y Mama Wako); Mamakona, fundadora de linajes, señora principal; Nana, Ñaña, hermana (entre hermanas); Nunu, Nuñu, nodriza. Deificada en Mama Sara, madre maíz.
Cuna: Nana, madre, paternidad.
Purépecha: Amam, Mam, madre; Nande, Nandi, madre.
Otomí: Naná, madre.
Esquimal groenlandés: Anak, abuela; Anana, madre; Ane, tío hermano.
149 PADRE
(Ver Dios creador I)
La voz más arcaica para nombrar al padre se forma de la raíz Tar, generación, descendencia, unida a la desinencia Tr, Tl. Con frecuencia se vincula a la raíz Pi, Pil, hijo, pronunciando Pitra, de donde los reduplicados Papa, Aba, Baba.
Sánscrito: Baba, padre espiritual; Dada, hermano; Didi, hermanita; Pitar, Pitri, Pi-tra, enfático (lit., padre del hijo), padre natural; Tata, papá, venerable, querido, hijo mio, desplegado, producido de, lleno de, penetrado, fecundado, generado; Tatha, padre, sacerdote; Tatri, padre, jefe de familia. Se deifica en Tat, ap., nombre del Ser Supremo como generador.
Griego: los helénicos, latinos e hititas llamaban al padre Atta, familiar de Tatta; Atalos (Tatalos), relativo a los hijos; Patris, patria; Pi-tar, padre del hijo; Tetta, arc., padre, expresión de respeto para con los mayores.
Latín: Pa-ter, padre; Tata, niñera; Tato, hermano pequeño; Tita, tía; Tutela, protección paterna; Tutor, padre adoptivo.
Hindi: Bi-ta, padre del hijo.
Bengalí: Pu-tro, padre del hijo.
Albanés: At, padre.
Finlandés: Tieta, chamán.
Celta: Atar, Ata, padre.
Hitita: Attash, padre.
Hebreo: Abbah, padre; Ata, (arc., padre), rey, señor; Patr, padre, sacerdote; Phatur, profeta;.
Egipcio: Pu-tah (sentido teológico), padre espiritual; Putar, sacerdote, esposo; PTR, el Ser Supremo, sonido de carácter inprecatorio.
Húngaro: Taltos (por Tatl), chamán, sentido derivado del arcaico padre.
Nawatl: Tata, red., papá; Tatli, padre. La combinación de esta raíz con Pi, hijo, aparece en Pita, Pitli, arc., familiar más viejo de la casa; clásico, hijo mayor; actual, hermana mayor (la raíz Pi va cobrando carácter femenino). Maya: Ba, Pa, Tat, papá.
Keshwa: Taita, padre. Posiblemente el Keshwa arcaico empleó un coloquial que hoy sólo sobrevive en lenguas amazónicas: Baba.
Arawaco: Ba, Pa, Pi, Ta, padre, antepasado, generación humana, espíritu del difunto; Pia, papá, chamán, espíritu; Taita, papá.
Cuna: Tata, abuelo; Tator, tío-abuelo.
Galibi: Baba, padre.
Chiapaneco: Abagh, padre.
Esquimal groenlandés: Atata, padre; Attak, abuelo paterno.
150 HIJO
(Ver Hilo, Cielo, Espacio, Dios andrógino)
Un mito ario recogido en el Mahabharata narra que cierto individuo apodado Mandapala murió sin hijos y fue a dar al infierno (en sánscrito, Put). Escuchando sus lamentos, el Dios de los muertos se compadeció y le permitió regresar a la tierra, a condición de que lo hiciera como ave y produjera hijos para poblar el planeta. Los brahmanes sacan de esta historia la etimología del nombre del hijo, Putra, que traducen como salido del infierno. En realidad, el término se forma de la raíz Pil, hilo, y por metáfora, la cuerda vital, variante de Pal, del otro lado, salido de, extensión, descendencia, a veces se apocopada en Al, Er Il. Por excelencia, la raíz Pal, Pel, Pil, llegó a contener el sentido de pluralidad.
Sánscrito: Pala, plural, hijos; Palawa, fruto, brote, sobrenombre del Dios del amor; Peli, relativo a la familia, descendencia; Pelu, mucho, pluralidad; Pibati, recién nacido (orígen del latín Bibit, niñito); Putra, enfático, hijo del padre (una composición análoga a Pitri, padre del hijo, donde la voz Tra no significa producir, sino lo contrario, salir de).
Griego: Nepil (compuesto con Ne, arc., madre), niño, hijo; Pali, niño, doncella; Partheru, virgen; Phelaso, mamar; Pheligo, engendrar; Pheluto, parir; Poli, mucho. La raíz fue personificada en Palas, arc., niña, hermana menor de Atenea, muerta por accidente cuando tenía pocos años.
Latín: Filius, hijo, familiar; Puella, niña; Puer, niño; Pullus, animalito pequeño, niño; Pupa, Pupila, red., niñita; Púpula,red., muñeca; Pluris, múltiple, plural.
Tamil: Pilla, hijo.
Gótico: Filo, descendencia.
Hebreo: Abel, arc. (con A, no), hijo rechazado; El, Ilda, Ile, hijo.
Arameo: Lili, ap. red., doncella.
Fenicio: Ip, met., hijo.
Egipcio: Palla, vírgen, niña, nombre de las monjas de la religión de Amón.
Mon-khmer: Gabil, niño.
Melanesio: Gabani, Kopuru, hijo; Kepile, pequeño.
Polinesio: Pura, descendencia.
Oceánico: Phele, Pol, Pura, Pure, fruto.
Nawatl: Nepilua (con Nen, matriz), relativo a la generación; Pilli (en com. Pil), hijo, por extensión, gracia, pequeñez, inocencia, nobleza; Pillotl, cosa de niños; Piltia, concebir, parir; Pipil, red., semejante a niño, sobrenombre de los nawas de Nicaragua, por causa de su pronunciación arcaica.
Maya: Abil, nieto; Al, Ol, hijo, parir; Bil, Pil, brote, crecimiento; Paal, niño; Palbil, red., bebé.
Keshwa: Palla, hija, título de las princesas vírgenes y de las monjas de reclusión; a partir de esta última acepción se forma el verbo Pallana, acoger, recoger; Pallka, ramo, brote; Ila, arc., hijo; Ilachuri, hijastro; Ilamama, madre adoptiva; Ilaushushi, hijastra; Ilayaya, padre adoptivo.
Arawaco: El, Il, ap. de Pil, hijo (en composición se coloca al final del nombre, por ejemplo, Yayael, hijo de Yaya).
Cuna: Pippi, niña pequeña; Purpa, imagen, reflexión, fecundación, hijo; Purwi, bebé.
Tupinamba: Ibir, met., hermano menor.
Galibi: Piri, hijo.
Caribe insular: Ibiri, met., hijo.
151 ANTEPASADO, GENERACIÓN
(Ver Tallo II, Cuervo, Escorpión, Casa I, Espacio)
El radical Kul, variantes: Kua, Klan, se compone de Ka, ser, y Ol, cíclico; nombra a los frutos, las generaciones, los abuelos, el antepasado principal del grupo, y por extensión, a los dioses y regiones trivales. Tales sentidos no sólo aluden al antepasado, sino también al sitio original, pues la acepción de curvo describe la ísla mítica, cueva o matriz terrestre donde se originaron los pueblos. De ahí que la raíz Kul forme términos relativos a la tierra, el cultivo, las fronteras y el infierno.
Sánscrito: Chakra, rueda, límite; Guru, Kulu, maestro, preceptor; Kakula, cíclico, que rueda; Kul, rad., cuervo, circular, continuo, generacional; Kula, enroscado, nido, cueva, raza, familia. Por influencia del sánscrito, en el Tíbet se llama Kuli a los labradores, moradores originales. De ahí el término Kulí se extendió por China para designar a los labriegos asalariados.
Griego: Agora, asamblea, círculo de ancianos; Goguleu, red., campo cercado; Klerikos, sacerdote, padre espiritual; Kleronomia, herencia; Kleros, patrimonio; Kokuai, red., antepasado; Kolpis, sinuoso, retorcido; Kore, renuevo, juventud; Koros, autoridad; Kua, abuelo; Kulaso, girar; Kuklos, cíclico; Kullos, encorvado, anciano; Kures, genérico de los dioses antiguos, antepasados del género humano; Kurio, venerable, anciano, señor.
Latín: Glomus, ovillo; Klerikus, sacerdote; Kura, padre espiritual, sanador; Kuri, señor.
Munda: Kora, hijo, joven; Koro, hombre; Kuri, mujer.
Eslavo antiguo: Gorodi, ciudad; Kolio, colectivo; Kulaka, persona principal; en ruso actual, campesino enriquecido.
Escocés antiguo: Kelan, antepasado, grupo familiar.
Gaélico: Klann, antepasado, grupo étnico.
Céltico: Kula, Kura, persona hábil o de importancia social.
Hebreo: Galga, Guilen, rueda, ciclo; Goleg, remolino; Kilik, pliegue, generación, persona muy anciana.
Sumerio: Galu, ser humano; Gur, curva, ciclo; Gurun, fruto.
Japonés: Kuru, girar, rodear, retornar; Kuruwa, barrio.
Ainu: Gur, Kuru, persona; Koreuba, pliegue.
Australiano: Gullo, Kirri, Kule, Kuru, huevo; Ngalu, mujer; Karroo, Koala, Kore, Kulin, Kuru, Ngalu, Nigar, hombre.
Oceánico: Kale, Kolo, huevo; Karo, pariente; Kolai, Kuru, fruto; Koro, hombre.
Polinesio: Garu, amigo; Koro, persona; Kuru, pliegue, curva.
Micronesio: Karawo, hermano; Karo, abuelo, pariente; Koraki, familia; Sokul, huevo.
Indonesio: Gulun, Kelunan, hombre; Kolekna, persona; Kolo, huevo.
Mon-khmer: Kal, tribu; Kaleg, testículo; Kalo, pariente; Kelo, amigo; Kerame, ser humano; Kerial, Kla, huevo; Kikur, familia; Klo, hermano.
Nawatl: Kokoloa, red., enrollar; Kokollo, red., responsabilidad, cargo; Kol, rad., torcido, curvo; Kolli, Solli, viejo; Koloa, circular, cíclico; Kuekuele, red., plegar; Kuli, antepasado; Kuluakan, lugar de los antepasados; Kulua, continuidad.
Maya: Kilis, muy anciano, jefe mítico del grupo; Kol, lote familiar; Kolel, administrador, ayudante del jefe; Koler, señora (respetuoso); Kuk, retoño, tallo, hijo, descendientes, heredad; Kuklis, red., labrador.
Keshwa: Chakra, rueda, terreno cercado, lote familiar; Churi, engendrador, padre; Churi, hijo; Kella, Kolla, Luna (lit., Señora); Kolla, familia; Kollawa, pueblo llano, persona de bien; Kullai, descendiente, generación; Kurak, padre espiritual, confesor, jefe de aldea, juez; Kuris, genérico de las deidades creadoras; Kurpa, esfera; Kuru, ovillo, ciclo; Makulla (con Ma, madre), fundadora de linajes; Ruku, met., viejo muy arrugado (despectivo). La variante Kua, Ku’a, da nombre a los antepasados, al espíritu de los muertos, al inframundo y al cielo.
Arawaco: Ko’a, Ku’a, autoridad espiritual, antepasado, difunto; Kuaiba, tierra de difuntos, nombre propio de la ísla de Cuba; Kulua, ancestro, occidente.
Cuna: Kole, espiral, ciclo, caracol; Kolla, repetir; Kurwa, viejo.
Sioux: Kula, antepasado fundador de un apellido.
Huichol: Kuri, hermana mayor.
Taos: Kiluuna, nieto.
Tupari: Kire, pueblo.
Bakairi: Kure, pueblo.
152 MUJER I
(Ver Familiar I y II, Sexo femenino)
La raíz In, Warm, Win, Yon, en la que a veces se interpola una consonante líquida, pronunciando Wil, Wir, denomina a la mujer y a sus descendientes, por extensión, al marido, los antepasados y el ser humano en general.
Sánscrito: Windu, familiar, conocido; Wili, mujer, esposa; Wiris, hombre.
Griego: Woneo, Yoneo, nieto.
Latín: Femina (por Wemina), mujer; Uirilis, macho, hombre; Uomme, hombre.
Germánico antiguo: Wen, Win, mujer.
Japonés: Omina (arc., Onna), mujer.
Nawatl: Wam, familiar; Wewetl, Wewento, red., viejo. Las raíces Wal, Wel, Wil, contienen el sentido de recurrencia.
Maya: Win, figura humana; Winkil, esclava; Winik, hombre; Winikil, humanidad.
Keshwa: Wamra, hijo; Wanana, Wañana, criar; Warmi, mujer.
Bakari: Wariche, Wena, mujer.
Caribe: Wori, mujer.
Taulipang: Weli, mujer.
153 MUJER II
Para otro nombre de la mujer formado de la raíz Siwa, ver Dios Destructor.
154 FAMILIAR I
(Ver Palos del fuego, Antepasado, Chamán II)
El nombre de la familia y las nuevas generaciones deriva de la raíz Ol, Ul, Uol, Yol, Yur, Ur, ciclo, generación, que también denomina al fuego, la vida, el alma y los órganos sexuales, y adquiere el sentido derivado de lleno, reproducido, totalizado.
Sánscrito: Ulba, Ulua, Yulua, vulva, matriz, maternidad, hermanos de madre; Uru, bajo vientre, órganos sexuales, parte superior del muslo; Yul, Yuli, fraternidad, nombre de la asociación de ascetas del Tíbet (Bhante Yul). Personificada en Uruashi, pasión sexual, ninfa de los sentimientos eróticos.
Griego: Oreus, relativo a los muslos y la zona sexual; Orogone, renuevo, germen; Orrodia, testículos, virilidad, juventud, florecimiento, fructificación; Yoliso, adolescente, nueva generación; Yolusa, pelusa, imberbe; Yul, rad., producto sexual. Forma los títulos de Yulo, el hijo, aplicado a Eneas por fundar un linaje; Yola, hermana, contraparte femenina de Hércules; y Yolko fraternidad, lugar de donde partiera la nave Argos.
Latín: Uroi, rad., relativo a los órganos sexuales y el vientre; Vulva, órgano sexual externo femenino. Urai es el nombre esotérico de Venus.
Persa: Walad, hijo; Ayali, familia.
Germánico: All, Heil, lleno, pleno; Yole, arc., hija, hermana.
Árabe: Ualidi, padre, patriarca.
Nawatl: Olinilia, parir antes de tiempo; Ololiu’ki, cubridor (en sentido sexual), padre, madre; Weltiu’, hermana mayor; Wilteka, pariente, consanguíneo; Yolkan, patria (lit., familia); Yolke, huevo a punto de nacer, embrión, hermano (en nawatl clásico, funcionario encargado de recibir embajadas); Yolia, alma, vitalidad; Yoyoli, red., resucitar, encarnar; Yul, rad., nacer, vivir. Maya: Wol, lleno, completo; Yo, ap., lo que vive, generación; Yol, esencia, corazón, regazo, vitalidad; Yoya, red., adulto, persona.
Chiapaneco: Yal, hijo (de la mujer).
Keshwa: Ullkarina, empoyar; Ullu, pene, engendrar; Yaru, nieto, descendiente; Yuri, dar vida, engendrar. Quizás aparece en Turi, hermano.
Shuar: Yoluja, familiar, antepasado, espíritu.
155 FAMILIAR II
(Ver Sexo femenino, Mujer I)
Otro sonido que se refiere a las generaciones es Jen, Wam, Yuan, quizás de la raíz Om, descendencia, dependencia, excedencia.
Sánscrito: Uvan, descendiente; Wan, persona, hombre; Wanza, Yuanza, linaje, familia; Yan, hombre, aldeano (perteneciente al grupo); Yauvan, adolescencia; Yuan, vástago, jovencito, hijo.
Griego: Jenarkes, jefe de familia o tribu; Jenna, Yenna, familia, género, estirpe; Omaimo, consanguíneo; Omo, rad., relativo al hombre, la generación, la familia y la vecindad; Omo, semejante, familiar.
Latín: Gens, gente, familia; Juvens, Iuvens, juventud, generación nueva; Omine, Omo, Uomo, hombre (en sentido colectivo); Omo, rad., semejanza de género, vecindad. Personificada en Venus, generadora.
Nórdico: Win, rad., mujer.
Escandinavo: Wan, antepasado; Wane, título genérico de los semidioses antecesores del hombres.
Germánico: Eng, descendiente, linaje; Van, Von (arc., Uan, en la actualidad africado en Fon), hijo de, oriundo de.
Irlandés: Wa, niño, hijo.
Oceánico: Yam, antepasado, espíritu de los difuntos.
Nawatl: Om, rad., doble, reduplicado, parecido, igual; Mowami (con Mo, tuyo), familia de sangre; Wam, rad., consanguíneo, vital; Wampo, prójimo, pariente; Wan-yolke (con Yoli, vida), pariente, consanguíneo; Yan, rad., nuevo, renovado, tierno; Yankuiyotl, primogénito.
Maya: Juen, arc., origen, semilla, huevo, semen; On, pariente; Onel, emparentar; Siwan (con Si, abuela), abuelos, antepasados; Wan, proximidad, origen, parentesco, comunidad; Wen, cuerpo humano; Win, rad., relativo al hombre; Winah, divino; Winik, hombre; Yam, ser, estar; Yumil, señor, dueño. Personificada en Mwan (con Mo, pájaro), pájaro-renuevo, el fénix maya.
Keshwa: Wamani, provincia, parcialidad étnica, apellido; Wambra, niño; Wamra, hijo; Wanana, red., estirpe, raza; Wanra, joven soltero; Wau, descendencia; Wawa, red., hijo, pequeño; Win, rad., nueva generación; Wiñachik, padre adoptivo; Wiñana, criar, crecer; Wiñanna, retoño; Yana, compañero, amigo, servidor (arc., pequeño).
Huasteco: Yam, progenitor, patrón.
Quiché: Winak, gente.
Mixteco: Yani, Yañi, hermano del hombre.
Mochica: Ing, linaje, madre.
Arawaco: Wawa, niño.
Taos: Wana, pene.
Lemca: Wana, gente.
Cahita: Weme, doncella.
Aborígenes de Costa Rica: Women, hombre.
c) Nobiliarios
156 NOBLE
(Ver Metal precioso I, Guerrero I, Chamán II)
El título principal de nobleza en todo el grupo ario-nawa se formó de la raíz Al, Ar, Ari, variantes Er, Ol, Or, Ur, Yer, con el sentido arcaico diente, punta, arma, agresión, que llegó a significar, por un lado, peregrino, marcha doble, y por el otro, resplandeciente, ilustre. Con el tiempo designó a la persona del grupo nómada, y más tarde, el estado de nobleza o santidad. En acepción colateral, denominó al extranjero – ya que la noción de peregrino connota la de extraño en la tierra. Formó gentilicios tales como Árabe, Arawaco (Amazonía), Arauco (Chile), Arunta (Australia), Ariki (Polinesia), Iranio, Yeri (Egipto), Yeruwo (India), Yoruba (África occidental) y Caribe.
Sánscrito: Air, Ir, marchar; Arat, digno, título sacerdotal; Ariaman, Arka, nombre del Sol; Aryah, noble, virtuoso, verdadero (nombre que a sí mismos se dieron los introductores del culto védico en la India, por cuya causa el subcontinente llegó a ser conocido como Aryah Vartha); Arian, Iran, arc., arma, clásico, hierro (dado al metal por su uso); Arian, orto de un astro que sale del mar (por su resplandor); Ariane, oriente, resplandeciente; Ario, atraer, brillar. La raíz aparece en el nombre de Arguna (compuesto con Na, sabio), héroe que protagonizó un viaje de retorno al inframundo y trajo de allá el conocimiento del Argo, secreto, cuya historia inspiró el mito de los argonautas.
Griego: Ale, errar, vagar; Aire, hierro, magnetismo; Ara, altar; Aristo, el mejor, título nobiliario; Aristokrasia, gobierno de los nobles. Personificada en Aragne o Ariana, araña, nombre de la hija de Minos (el Manú griego), y en Ares, el dios de la guerra.
Senda: los primeros iranios se llamaban a sí mismos Airan, Iran, escogidos; su dios, Ariman, mente aria, encarnaba el principio de resistencia activa; en tiempos posteriores fue relegado a la categoría de demonio, en tanto uno de sus títulos, Ahura, luminoso, se independizó como deidad positiva, cuya contraparte femenina fue Armaiti, fuego original.
Escandinavo antiguo: Yarl, jefe militar.
Sumerio: en lenguas semitas la diosa aria Arma aparece como Mari (con Ma, madre), madre del ara, patrona de los pastores, por otro nombre Sem-iramis, portadora, peregrina. Se relaciona con María, la deidad cristiana.
Fenicio: Alait, Ali, fuego, nombre de la Diosa Madre; Alup, Olup, dirigente, título aplicado al jefe humano y al toro guía; Olop, viajero, peregrino, nómada.
Toruba: Areo, Ario, jefe, anciano, antepasado, deidad.
Nawatl: Olini, peregrino; Yalistli, andar, caminar. La raíz aparece en el nombre de los primeros pobladores de México, los Olmecas, peregrino, advenedizo, generalmente traducidos hombres del hule.
Maya: A’l, mandar, consejo; Alla, ir de prisa, correr; Ol, blanco, esplendente, noble; Olom, linaje, sangre noble, cabeza, jefatura; Oolkani, jefe; Ul, ir, volver.
Keshwa: Aillu, comunidad familiar, clan; Airi, noble, guerrero, apellido familiar; Alli, bueno, perfecto, noble; Ariu, bueno; Ayar, líder, apellido de los fundadores del imperio inca; Ri (met. por Air), ir, marchar.
Arawaco: Ara, Arua, ser humano verdadero, nombre nacional; Arawa, Arua, intrépido, valiente, noble; Ariti, habla, autoridad, claridad, canto tradicional; Ariu, guerrero; Nabariu, Naboria, prisionero de guerra, sirviente.
Cuna: Ali, viaje de retorno; Olli, tierra; Ollilla, viajar, peregrinar; Ortule (Orui-tule), gente de Orui, nombre étnico de los cuna; Oruitur, primeros padres.
Caribe: este pueblo deriva su nombre de Yeri, noble, único, excelente.
Guaraní: los guaraníes se autodenominaban Arano, guerreros.
Purépecha: Arhi, Ari, rad., liderazgo, dictamen; Arin, habla, enunciado, orden; Arirani, dirigir; Aririkuni, red., orientar; Erajkuni, alumbrar, guiar; Erakuti, pastor; Erashamanti (con Shaman, chamán), perfecto; Erasheni (con Tseni, entendimiento), imaginar; Eratani, cuidar.
Tarahumara: Ari, rad., levantarse, llegar a ser; Ariwa, alma.
157 SEÑOR, JEFE I
(Ver Grano I, Cabeza III, Chamán III, Dios de la embriaguez, Número uno I, Número Siete, Diminutivo)
Este título se formó de la raíz que da nombre al cereal, Sen, variantes Son, Tzin, Tzon, como evolución del sentido original propietario de tierras. Posteriormente adquirió los sentidos de anciano y persona respetable.
Sánscrito: Sampana, rico, noble, título de nobleza; Sana, señor; Sanat, respetable, anciano; Sena, conquistador, caballero; Senani, caudillo, señor feudal, dueño de sementeras; Seni, comandante; Sim, aquel.
Latín: Senar, Senior, Sinar, Señor; Senara, propietario feudal; Senatus, consejo de ancianos; Senex, anciano, venerable.
Ruso: Tzin, sufijo reverencial usado en apellidos (Yeltzin, Dutzin, etc.).
Sumerio: Semesh, señor.
Egipcio: Shem, sacerdote, báculo sacerdotal.
Nawatl: Senyanana, mandar, gobernar; Tsin, suf. reverencial, señor, respetable, adorable; Tsinoa, suf. verbal que indica respeto y amor; Tsintepustli, el que empuña la lanza; Tsintli, señor; Tson, cabeza, liderazgo; Tsonana, aventajar, elegir al mejor.
Maya: Chin, inclinarse, reverenciar; Chinam, jefe, señor; Sin, persona respetable; Tsen, sustento, alimento; Tsemul, el que sustenta, título nobiliario.
Keshwa: Sinshi, fuerte, título nobiliario.
Arawaco: Simi, señor, excelencia.
Mixteco: Sini, jefe, cabeza.
Araucano: Sinche, señor.
158 SEÑOR, JEFE II
(Ver Grano II)
Una variante de la raíz anterior, Sar, Char, Sil, Sir, Sri, Ser, da nombre al cereal y a los jefes.
Sánscrito: Sar, Shrii, Sri, señor, ilustre; Sarana, guardián; Saranya, protector; Siras, cabeza, jefe.
Griego: Saris, lanza, señor, guerrero.
Latín: Sesar, red., Señor, rey.
Eslavo: Sar, Zar, rey.
Inglés antiguo: Sir, señor.
Escandinavo antiguo: Skyr, brillante, puro, título nobiliario.
Sumerio: Sar, período, señor, rey.
Hebreo: Sari, Señor, regente, ministro; Sarai, reina.
Nawatl: Chololtia, hacer huir a otro; la variante Shilo, señorío, sólo aparece en composición: Shilochipatsaktli, casco que los reyes llevaban a la guerra; Shiloshochiketsal, plumaje que usaban los capitanes.
Keshwa: Chailla, suficiencia; Char, riqueza; Charig, señor feudal, rico; Ssiri, rey (en Quito).
Cuna: Saila, capitán, jefe; Sere, anciano, antepasado, protector.
159 SEÑOR, JEFE III
(Ver Padre, Dios hechicero I y II)
La raíz Ap, Ab, Eb, empleada para denominar al líder, parece formado por una evolución del nombre del padre.
Griego: Apo, pref., por encima; Diopus (con Dio, opuesto), supervisor, superintendente; Epi, pref., sobre; Episkopo, jefe espiritual.
Latín: Abbas, padre; Abat, superior, jefe; Opimo, rico, abundante.
Hebreo: Ab, Abba, elevado, engrandecido, título del Ser Supremo.
Toruba: Obba, rey.
Nawatl: en esta lengua se elide la A por significar negación. Po, por encima; Poa, ceder, otorgar; Pos, rad., sabio, respeto; Pou, seguridad, posesión, superior, atendido.
Maya: Ahpu (con el artículo Ah), jefe.
Keshwa: Apo, jefe, líder, capitán.
Quiché: Apo, caudillo.
Caribe: Apo, Apu, jefe.
Mixe: Ap, abuela.
Xinca: Ape, padre.
Shuar: Aparo, padre.
Macorí: Abo, jefe.
Tamanaco: Apoto, jefe.
Chile: Apo, señor.
Tapachutelca: Apé, padre; A’pu, abuela;.
Huetar: Ebux, jefe.
160 SEÑOR, JEFE IV
(Ver Tallo IV, Punta, Mano II, Cabeza I, Número dos II)
La raíz Tak, Tek, Tok, y sus anagramas, denominan al señor y el jefe militar. Su origen es un nombre de la piedra y el cuchillo.
Griego: Kataraktes, met., ruptura; Taktike, disposición militar. Latín: Kota, met., armadura dorsal.
Turco, Árabe: Kadi, met., juez; Kithab, met., liderazgo, guía.
Japonés: Kataki, Teki, guerrero, enemigo ; Takeo, arc., valiente; Taki, jefe.
Oceánico: Toki, señor, jefe.
Nawatl: Kotona, met., herir; Takali, golpe, desgarrón; Takapilli, atado (por guerra); Tek, Teku’tli, señor; Tok, rad., fuerte; Toktia, fortificar, proteger.
Maya: Kot, met., águila (lit., que desgarra o devora); Kots, met., destrozar; Tukum, azote, golpe.
Keshwa: Tiki, señor; Toki, jefe, guerrero.
Hopi-toreua: Taka, señor, hombre.
161 SEÑOR, JEFE V
(Ver Sol IV, Número Cinco II)
Sánscrito: Kun, dirigir, predicar, orientar.
Latín: Komdemnare, pronunciar sentencia; Komes, compañero (sentido nobiliario, origen del título Conde); Konsilium, consejo, asamblea; Kontra, oposición.
Hindi, Persa: Khun, sangre, linaje.
Danés: Konr, rey.
Inglés: King, rey.
Sumerio: Kin, señor, soberano.
Japonés: Kami, Dios.
Nawatl: Kanawa, golpear, abatir; Kin, rad., fuerte; Kinam, gigante; Komonia, retirada militar; Konkawa, agonizar.
Maya: Kamach, mordida, grito; Kan, fuerza; Kanul, protector, Kin, sacerdote, mando, Sol.
Keshwa: Kon, señor; Kunani, dirigir, aconsejar.
162 GUERRERO I
(Ver Metal precioso I, Fuego II, Casa I)
El término más general para designar al guerrero se forma de la raíz Kar o sus variantes Guar, Kal, Kir, Kor, Kri, War, ejecutor, vinculado con la raíz que da nombre a la vegelación y al grano. El abate Brasseur de Bourbourg relaciona más de trescientos nombres de localidades en Eurasia y América que derivan su nombre de esta raíz, siempre con un significado relativo a la guerra (vea “S’il existe des sources”).
Sánscrito: Kali, guerra; Kalí, uno de los siete nombres sagrados del fuego; Kalia, dispuesto, próspero, que imparte justicia; Kara, acción, impulso; Karana, rey, causa; Kari, el actor; Karunas, guerrero, nombre de una deidad; Krishi, sembrar (lit., herir o marcar la tierra); Krishna, Señor, sembrador.
Griego: Karanos, Señor, principal, cabeza; Korico, luchador, dios de la lucha; Makar (con Ma - ver Monstruo Marino I); agresivo, violento.
Latín: Karr, salvaje, violento.
Germánico antiguo: Kal, Kar, noble, guerrero.
Eslavo: Karol, rey, caudillo militar.
Celta: Karak, terrible.
Hebreo: Karash, voracidad, agresión; Kerabah, ataque, asalto.
Sumerio: los primeros babilonios se llamaban a sí mismos Kaldi o Khaldi, los intrépidos; de ahí deriva el término latino “caldeo”.
Japonés: Kari, cazar; Kario, arc., cazador.
Guanche: Guair, Wair, capitán, jefe.
Nawatl: Kal, rad., fuego y casa, defensor del hogar; Kalakini, centinela; Kalpam-pilli, nobleza militar, noble que destaca en la guerra; Kalpia, dirigir, gobernar, guardar; Kalpishki, vigilante.
Maya: Kal, ardiente, activo, esplendente; Kalchat, vigilante, fiscal, patrón; Kali, Kari, fuerza y poder de hacer. Como gentilicio nombraba a la parcialidad étnica de los Kare, en la actualidad Choles.
Keshwa: Churak, osadía, pendencia; Kallari, principal, guía, delante; Kara, salvaje, violento; Kari, masculinos, valientes, nombre que se daban los varones de nacionalidad inca.
Cuna: Kala, fuerza.
Caribe: quienes hablaban esta lengua se llamaban a sí mismos Karakara, red., valerosos, nombre propio de la deidad de sus vecinos, los Arawacos. En Honduras existe una nacionalidad formada por mezcla de elementos caribes y mayas que se autodenominaba Kare, de donde toma nombre la tierra de Caria.
Purépecha: Kerati, varón; Kheri, macho, grande, poderoso.
Cora: el gentilicio de esta étnia, Kora, significa valiente.
Chibcha: Kairo, belicoso.
Guaraní: Guar, Kar, War, guerra; los guaranos se llamaban Karae, guerreros, o Kariai, iniciados (en la sociedad de guerreros).
Karok: el nombre de esta etnia significa valiente; su deidad era Koreia, el heroico.
163 GUERRERO II
Para otro nombre del guerrero, la virilidad y el enemigo, de raíz Ok, ver Sexo Masculino III.
164 REY
(Ver Molino, Jugo, Terreno)
Otro nombre del dirigente y el rey, derivado del concepto de país, se forma del sonido Malk, Milk, Mul, emparentado con la raíz que da nombre a la tierra, como se nota en títulos relativos a la marca o señal del propietario.
Sánscrito: Malaya, jardín, reino, altivez, realeza, nombre de una cadena montañosa; Marak, destructor, temible; Maraka, luminoso, principal; Marika, Sol; Meru, principal, enaltecido, luminoso, extensión de terreno desierto o encumbrado; Mula, causa, principal, fundamento.
Griego: Meledo, vigilante, encargado, protector; Meleton, patrón, dueño, tutor; Meloboter, pastor; Moleo, pelear; Molus, guerra.
Latín: Mereri, ser digno; Miliko, soldado; Mira, admirable; Murare, cercar.
Germánico: Mark, señal, límite.
Español: Marca, señal, frontera, de donde el título de Marqués; Comarca, territorio.
Hebreo: Malkuth, reino; Melek, Molok, rey.
Fenicio: Milk, rey.
Arameo: Malka, rey.
Asirio: Malku, rey.
Egipcio: Malik, rey; Mulk, reino.
Árabe: Maliku, rey.
Nawatl: Malaka, Melawa, en torno, extenderse, tierra; Malko, rad., abarcar, estar por encima, ser dueño de algo; Malkoche, soberano, rey; Malli, prisionero de guerra; Milli, terreno; Milko, propiedad. Una acepción derivada del concepto de soberanía aparece en Melawa, realidad.
Keshwa: Malki, rey, ídolo, señor; Mallkima, reina; Maliki, retoño, tallo, que crece; Mari, grande, elevado; Marka, nombrar, señalar, frontera, país; Markayaya, padrino, protector; Mili, Millai, bravo, guerrero; Mira, acrecentado.
Cuna: Malakwa, colectivo, pueblo, país.
Aimara: Malku, rey.
Chiapaneco: Molo, rey.
165 PROTECTOR, VIGILANTE I
(Ver Mente I, Dios conductor, Luna I)
La raíz Men, reduplicado de Ma, relativo a la mente y la voluntad, significa evaluar, determinar, y por aplicación, jefatura.
Sánscrito: Mana, mente; Manakar, que posee autoridad, protector; Manana, veneración, respeto; Mano, voluntad, respeto, honor, alto aprecio, arrogancia; Meni, armamento, misil; Minati, disparar, destruir.
Griego: Menaimo, guerrero, belicoso; Menaino, airarse, desear ardientemente, irreflexión; Menandro, defensor, sostenedor, el que está atento. Entra en los nombres de varios héroes, como Menelao, Ménalo, los Menates, etcétera.
Latín: Menandro, que permanece impávido, título militar; Mendes, audaz; Menes, protector, sobrenombre de los espíritus de los difuntos; Mina, fortaleza; Minare, conductor de ganado, origen del inglés Manager, conductor, y el español Manejar.
Hebreo: Mano, Meno, defender, contener, ser escudo o bandera.
Egipcio: Mane, Mene, fortaleza, título de varios faraones, probable origen del nombre de la realeza etiópica, Mene.
Nawatl: Mama, red., sostenedor, cargador; Mana, mandar, conducir; Manalwia, vigilar, atender, ser cuidadoso; Manawia, defenderse, resistir; Manawilli, jefe, protector (título de Ketsalkoatl); Mena, Mina, herir, disparar, flechar.
Maya: Men, rad., hacer; Meniah, artífice, maestro de obras.
Keshwa: Manko, conductor, pensador, título del primer inca; Manchana, temer, recelar; Manchasik, que espanta o amedrenta; Mand, rad., que cubre, ampara, causa admiración o espanto; Mandak, jefe, rey; Mink, rad., ordenar, disponer; Minka, trabajo comunal obligatorio, tributo; Minkana, dar órdenes, encargar; Munani, voluntad.
166 PROTECTOR, VIGILANTE II
(Ver Tierra II, Dios tonante)
Otro nombre del protector deriva de su facultad, la vigilancia nocturna, denominada con la voz Tlak y sus variantes Trak, Trai, Tar, Tir, vista clara. Llegó a dar título a la nobleza pastoril, y al iniciado esotérico, aquel que ve más allá; y por simbolismo, a la serpiente y el dragón (animal que, según la tradición, se destaca por su aguda mirada) y la tierra.
Sánscrito: Drak, Drik, visión, faz, aspecto, abeza de grupo, vigilancia (sobrenombre de varios héroes divinos, como Indra, Rudra, Rabindra, y apodo de un grupo de deidades reptilinas); Talaka, arc., lit., dragón, metafóricamente, el fondo del mar y la materia; Taraka, demonio; Tarkcha, Tirkcha, dragón; Tranana, guardián; Traya, protección.
Griego: Drakein, mirar, visión; Drakon, dragón; Telauge, ser vidente, ver de lejos; Thalassa, profundidad marina, (arc., dragón); Tragoikos, admirable, grande; Trako, severo, rudo, jefe, caudillo.
Inglés: en esta lengua la raíz da nombre a conceptos antagónicos: Dark, oscuro; Drai, claro.
Hebreo: Tlai, dragón, vista penetrante, nombre del abismo filosófico.
Arameo: Thallatl, diosa que sostiene la tierra; Theli, dragón.
Nawatl: Tla’ko, en medio, en el centro; Tlak, rad., relativo al hombre, forma varios títulos divinos; Tlaka, de día, visible; Tlakatl, visión esclarecida, líder; persona de bien, ciudadano responsable. Personificada en Tlalok, dragón, tonante (lit., con tierra), nombre de la deidad de las tormentas. La escritura del nombre del dragón conserva el sentido arcaico, pues se realiza mediante un ojo.
Keshwa: Tari, escrudriñar, indagar, buscar; Taripak, juez.
Cuna: Tirekwa (Trik), claro, limpio, evidente.
167 PROTECTGOR, VIGILANTE III
(Ver Molde, Montaña, Médico)
La raíz Top, Pot, vara o garrote, dio título al líder, vigilante, juez, y al golpe o herida, y por extensión, al territorio.
Sánscrito: Dagoba, Dakpa (arc.), túmulo funerario levantado sobre los jefes y santos; Stabh, sostén, fijeza; Topa, punta; Tope, columna, sostén; Tupa, Stupa, tope de la cabeza, tejado, templo (por su función social y su tejado en forma de punta - en pali, Thupa).
Griego: Topare, jefe de una aldea; Topio, delante, en la punta; Toponai, disputarse dos ejércitos o líderes, encontrarse, chocar; Topos, lugar, distrito; Tuparia, territorio, gobierno.
Latín: Tope, medida, extremidad, punta, origen del español Topar, encontrar, golpear; Petu, Petum, met., bastón, protector, que va delante.
Germánico: Tope, columna, montículo, señal.
Lituano: Staba, bastón, ídolo o imagen sagrada.
Sumerio: Pad, met., golpe; Stup, acumular, túmulo.
Guanche: Tabona, cuchillo.
Oceánico: Patah, Pota, met., herir; Pot, met., cortar.
Nawatl: Tepetl, montaña, país; Tepolo, héroe, protector (hay juego con Te, relativo a la gente, y Polo, rad., pueblo); Top, rad., caña, asta, altura, montaña; Topilli, bastón, oficial de justicia, agente policial, vigilante, líder de un grupo militar. Personificada en Topiltsin, reverendo bastón, sobrenombre de Ketsalkoatl. Maya: To, ap., diosa de la justicia; Top, golpear, topar; Topan, atraversar, herir, conectar; Topechta, punzar; Topil, juez, oficial de policía; Toplomtah, alancear; Topshan, estado de jefe o juez.
Keshwa: Tap, Top, rad., bastón, templo; Tapu, investigar, preguntar; Topo, medida de distancia (equivalente a 7.3 km), territorio, parcela que corresponde a una familia, alfiler, punta de lanza; Tupa, jefe militar, rey; Tupu, capilla, túmulo funerario.
Arawaco: Tauba, Watauba, nuestro protector, nombre del dios de la justicia.
Cuna: Tip., rad., árbol, tronco, palo; Topa, respeto, miedo.
Tupi-guaraní: Tupá, Dios, deidad de las tormentas con funciones de protección y castigo.
Taos: Tobuna, gobernador.
168 PROTECTOR, VIGILANTE IV
Ver Tallo V, Mano III, Cabeza I, Dioses convulsores)
De la raíz Kab, cabeza, surge el título Kabo, señor, el gobierno de la tierra y cualidades relativas, como altivez, ira, servidumbre, etc.
Sánscrito: Gopa, pastor, guía, defensor (juega con una raíz que alude al ganado); Goptri, guardián, protector; Kapala, cabeza, guía; Kopa, ira, furor, soberbia.
Griego: Kope, cabo, extremo; Kope, rad., seguir a otro, obedecer; Kubernatio, gobierno; Kupba, rad. sublimidad, corona, ley, orden.
Latín: Guberno, dirigir, ordenar; Kapo, líder, representante, origen de los términos castizos Capataz, Capitán, etc.
Escandinavo antiguo: Kappi, héroe, caballero.
Hebreo: Guibbor, poderoso, gigantes mitológicos; Kabir, poderoso, señor; Kaput, jefe.
Fenicio: Kabiri, elevados, título de los dioses creadores.
Nawatl: Chaputeti, altivo, cruel; Kop, rad., cabeza; Kopetik, rudo; Kopilli, corona real.
Maya: Kobol, linaje, estimación, nobleza.
Keshwa: Kap, rad., realeza, superioridad, que todo lo abarca; Kapa, líder, título militar de los reyes; Kapari, voz, orden, grito.
Mapuche: Kabi, Kavi, Kawi, capitán, señor feudal.
Taos: Kupana, juez.
169 OBRERO, SIERVO, EXTRANJERO I
(Ver Tierra V, Sexo masculino I, Dioses de la Naturaleza II)
Es posible que la raíz Pan, Pen, pobreza, alienación, condición de extranjero o esclavo, por extensión, impiedad, provenga de un término para los órganos sexuales que por extensión llegó a significar vergüenza.
Sánscrito: Pani, extranjero, tacaño, bárbaro, impío, trabajo manual, y por extensión, mano. En la mitología védica, los Panis son enemigos de Indra, personas que, por hambre o por tener costumbres extrañas, robaban y comían vacas.
Griego: Panou, rad., conducta impropia, delictiva o sacrílega; Penes, pobre; Peneses, siervo, obrero; Penomai, ser miserable.
Latín: Pena, castigo.
Español: Penuria, necesidad, sacrificio.
Nawatl: Pinawa, vergüenza, humildad; Pinauyotl, mala reputación; Pinotl, esclavo, extranjero, persona miserable; Pinotla’toa, que habla lengua extranjera.
Maya: Pina, deshonrado, despreciado.
Keshwa: Panba, hundido, aplanado, humillado; Panda, entrampado; Pandana, perderse, equivocarse; Pani, hermana del hombre (por su condición subordinada); Pink, rad., vergüenza, condición humilde.
Cuna: Pen, rad., disminuido, reducido; Penkwa, cosa dificil, riña, guerra; Pennuka, pagar, tributar, prestar; Pensua, ayudar, trabajo pesado.
170 OBRERO, SIERVO, EXTRANJERO II
(Ver Mariposa, Tierra IV, ComunaI, Dios creador I y II)
La raíz Pol y sus variantes, Bar, Pal, Par, Por, con sentido básico de paja, hojarazca, dio nombre por metáfora al pueblo; su reduplicado enfatizó la condición de la gente baja, por extensión, lenguaje currupto; de ahí que fuese aplicada a los extranjeros y salvajes.
Sánscrito: Bala, salvaje; Bul, rad., caido, sometido; Pal, Pul, rad., paja, basura; Palala, Pulaka, vano, superfluo; Pulinda, bárbaro; Pulkasa, castas corrompidas o mezcladas.
Griego: Estrabón explicó el término Bárbaro como una onomatopeya, imitación del balbuceo infantil; su sentido arcaico es de condición baja, extranjero. Es frecuentativo de Baro, mal hablado, que vive mal, infeliz, de la raíz Bar, caer, pecar, embotarse; Pala, Polia, gastado, envilecido, caido, viejo; Parfamenos, mal consejo; Parfasi, mentira; Parode, burl; Pulaia, charlatanería, conversación superficial o mal hablada; Pulayo, salvaje.
Latín: Balbutio, balbuceo; Barbarikus, Barbaris, salvaje, extranjero; Bla, rad., transgredir; Palor, dispersado, sometido; Polluo, defectuoso, manchado; Popellus, red., populacho; Poples, red., ínfimo, al final; Populus, red., pueblo.
Nawatl: Pal, rad., corrompido, manchado; Papalka, rad. red., murmurador, mal hablado, charlatán; Pol, rad., falto, caído; Poloni, mal hablado, salvaje; Popoloa, red., sometido, caído, defectuoso; Popoloka, red., salvaje, que habla mal, título genérico de los pueblos que no hablaban nawatl (esta voz ha sido erróneamente interpretada como una onomatopeya).
Maya: Bol, golpe; Bolay, salvaje, nombre genérico de los animales; Bul, caido; Pul, arrojado, caído, desechado, sometido, clasificador para contar golpes.
Keshwa: Pulu, caer; Pulurina, hueco, vano, gastado; Puro, vacío, faltante; Purun, salvaje, maleza, desierto.
Cuna: Pali, rad., perseguir, caer, hablar mal; Palinia, someter; Paliwisoka, imitar una lengua, balbucear; Parka, reducir; Parkua, inútil, vano; Parpatti, red., manchado.
171 ENALTECIDO I
(Ver Mano II, Chaman I)
El sonido Mag, Mah, Mak, Meg, de un sentido original golpe, llegó a significar ser analtecido por la fuerza, o alcanzar la condición sacerdotal.
Sánscrito: Maha, grande, título nobiliario; Mahike, ser honrado o enaltecido.
Griego: Mega, pref., grande, magnífico.
Latín: Magister, jefe; Maguis, más.
Vasco: Maxa-jon, mago.
Nawatl: Ma, partícula enfática e imperativa; Mach, se dice, se asegura (término con que comenzaban las historias); Machia, primero o conocido; Machiotl, ejemplo, modelo; Machistli, cargo, ocupación; Makoa, ayuda.
Maya: Mak, superior, patrón, modelo; Matz, sabio, elocuente, sagrado.
Keshwa: Maka, golpe, bastón, lucha; Mauka, viejo.
172 ENALTECIDO II
(Ver Mano II, Enaltecido I, Monstruo marino I)
El ser “iniciado” como adulto o converso en las sociedades antiguas se definía con una raíz Mas, Mesh, variante Mak, Meg, Mek, derivada del nombre del ciervo y animales emparentados, por varias razones: primero, sus cuernos eran emblemáticos de la generación y el Sol o condición sacramental; segundo, su participación en el ciclo del hongo sagrado les hacía protectores de la embriaguez ritual; tercero: su carácter noble y manso les hacía modelo de la persona aceptada en la sociedad; cuarto, su papel como moneda tipificaba el merecimiento o contrato social.
Como extensión de todos los sentidos anteriores, el término para el “iniciado” llegó a denominar al macho guía de la manada de ciervos, vacas u ovejas (animales elegidos para el sacrificio ritual), al líder humano, y al hombre que es modelo en su comunidad; incluso formó títulos nobiliarios. En las culturas ario-nawas y semitas el título fue aplicado al chamán o mediador divino, y posteriormente, al mesías o líder espiritual de una fe, tipificado por un cérvido. Sin embargo, en Mesoamérica mantuvo su carácter ecuménico, siendo prerrogativa de todos los adultos aceptados en el grupo.
Sánscrito: es probable que, en tiempos anteriores a la domesticación del ganado vacuno, los pueblos indoeuropeos criasen carneros y otros cérvidos, incluso antílopes. Ello explicaría que Krishna, el mediador ario, si bien asociado a las vacas, recibiese el título de Vachreya, hijo del carnero (expresión que era entendida como selecto), equivalente al “cordero divino” de los cristianos y el Apolo Karneio (carnero) de los griegos. Como se comprende al analizar los términos griegos, los siguientes títulos sánscritos derivan del nombre del ciervo: Maha, grande, excelente; Mahi, vaca; Mahik, rey; Meg’a, Megha, dichoso, merecido, sacrificio, recompensa, mérito, sabiduría esotérica, las almas de los difuntos; Mesha, Misha, carnero líder paño de lana (atributo de los profetas); Mesha, venado; Mesham, lana; Meshi, oveja; Meshia, escogido; Mishrak (por Mishak), jardín celestial, estado de bienaventuranza; Mukhya, caudillo, guía.
Griego: Makar, bienaventurado, difunto, santo; Mesh, rad., relativo a los caneros y otros animales de cría; Meseio, mediador; Meshguema, pacto de recompensa; Mesos, consejero espiritual; Mase, doctrina, ciencia; Masesis, aprendizaje. El ciervo como emblema de Dios encarnado fue adorado bajo el nombre de Hermes (compuesto con Her, señor), de donde los términos cristianos Hermas, señal divina y Hermasis, sostén, pastor de la fe.
Latín: Mesias, elegido; Mesta, hato de ganado; Missa, sacrificio.
Persa: Mazda, selecto, nombre del Ser Supremo en la mitología zoroastriana; Meshi, elegido, nombre del primer ser humano y primer profeta de Mazda; su mujer fue Meshiana.
Hebreo: Maschiakh, Mashiakh, Meshiakh, elegido, rey (arc., carnero elegido para la ofrenda, líder del aprisco). Con el tiempo, la teología hebrea unificó los sentidos de digirir la nación y sacrificarse por ella, en su concepto del rescate divino, personificado en el rey Mesías, materializada en el sacrificio de cérvidos en el templo de Jerusalén, y personificada en Moshe Karnaiom, Moisés el resplandeciente (lit., cornudo). Los cristianos aplicaron esa acepción en exclusiva a su Maestro.
Japonés: Masao, recto, justo, ejemplar, título y nombre propio.
Nawatl: Machia, ser reconocido, distinguido, árbitro; Machiotl, modelo de conducta; Maseo, mérito, elección ritual; Masewal, merecido, persona aceptada en la comunidad religiosa (arc., semejante a ciervo); Masewalistli, felicidad, condición celestial, mérito espiritual; Masi, rad., madurez, conocimiento; Masik, entero, maciso; Masikakaki, red., comprender perfectamente. Los mesoamericanos eligieron al Masatl, ciervo, como animal de sacrificio; de ahí que su nombre llegase a contener los conceptos de mérito, ofrenda y honor. Como abonador del campo, fue asociado con el hongo alucinante, y por extensión, con las ceremonias de paso, por lo que terminó dando nombre al Sol y a Dios. La asociación es tan profunda, que los traductores de la Biblia al nawatl han optado por identificar al “cordero” del Apocalipsis con un venado, lo cual refuerza la expresividad del simbolismo. Debido a la ausencia de una concepción mesiánica exclusivista, el ciervo llegó a ser símbolo de todos los ciudadanos. Maya: Mats, sagrado.
Keshwa: Michi, arc., llama (el “carnero” andino), actual, pastor, guía.
173 ENALTECIDO III
(Ver Ciervo, Nube, Mente I, Enaltecido II)
Una variante de la raíz anteriormente estudiada muta la N en S y pronuncia Mast, Mest, Mis, con sentidos derivados de la condición representada por el ciervo, como son altura, cabeza, pensamiento, sabiduría, embriaguez ritual.
Sánscrito: Masta, cabeza, cerebro; Mastaka, cima, tope.
Griego: Miste, elegido, iniciado ritual.
Latín: Mastel, en lo alto, mástil; Monstrare, enseñar; Mostum, zumo empleado para fabricar alcohol; Mysterium, doctrina iniciática.
Árabe: Mastaba, pirámide.
Nawatl: Matsoa, advertir, prevenir; Mashtlatia, condición principal, señorío (de donde Mashtlatl, ceñidor, distintivo del varón); Mishte, alto, cima; Mishtiani, atalaya.
Maya: Miats, sabio.
Keshwa: Misti, señor.
174 COMUNA I
(Ver Tierra IV, Hijo, Extranjero II, Aumentativo)
La raíz Pol, variantes Pul, Paur, Bar, Bher, Burg, indica colectivos humanos, aldeas, el carácter de sus miembros y líderes. Se compone de Po, caña (una acepción de contenido mágico) y Al, Ol, en círculo. Esta misma composición denomina al hijo, y alcanza un sentido despectivo en extranjero, aldeano. Suele reduplicarse. Otro nombre de la caña, de raíz Tul (ver a continuación Comuna II), dio nombre al pueblo en Eurasia y América. El sentido es muy profundo, pues la caña, por su parecido con el falo y la columna vertebral, y porque, transformada en flauta o cerbatana, es vehículo del aliento, tipifica al ser humano, cuya consciencia es comparada con una flecha.
Sánscrito: Brido, colina, fortaleza; Brihan, altura; Palli, aldea (en forma circular), choza común; Pari, en torno, circular, asamblea, grupo organizado; Paura, aldeano, ciudadano; Pulu, multitud, pueblo; Pura, ciudad; Purana, tradicional, legal, nombre de las escrituras sagradas del brahmanismo; Purucha, hombre; Purwa, autorizado, antiguo. La raíz Pur llegó a contener dos conceptos antitéticos a partir de su sentido básico de autoridad colectiva: Purusha, el Ser Supremo, dios personal del panteón védico (definido en Aranyaka Upanishad como “la persona humana”), y Purusa, servidor, obrero (el sostenedor de la comunidad).
Griego: Burgos, Purgos, fortaleza; Peplane, red., localidad; Phulo, tribu, comunidad; Piplen, red., llenar; Plebs (por Pulebs), pueblo; Plei, Plen, Pulo, rad., multitud, abundancia; Plesos, muchedumbre; Polemos, capitán, ministro; Poleos, servicio, ocupación; Polia, vejez; Poliano, prefecto de una ciudad; Pulloi, población común.
Latín: Barens, parientes; Parvuus, niños; Pleno, lleno; Plura, muchos; Polis, comunidad, aldea; Popoli, relativo al pueblo; Urbe, met., ciudad.
Zenda: Berez, altura, fortaleza; Puru, muchedumbre, sociedad humana.
Bengalí: Polli, aldea.
Germánico: Burg, Purg, fuerte comunal, castillo feudal, ciudad amurallada.
Hebreo: Bira, ciudad; Purek, aldeano, rudo, salvaje.
Sumero-acadio: Baru, adivino, principal, fruto; Ubara, protección; Ur (de Pur), ciudad.
Árabe: Burdj, ciudad.
Siríaco: Purga, ciudad.
Oceánico: Ipare, defensa; Pare, fortaleza; Pri, proteger.
Nawatl: Kalpolli (con Kalli, casa), barrio, parcialidad, ciudadela; Pol, aumentativo despectivo usado sólo en posposición; Poliu’ka, delito, condena (sentido derivado de extranjero), Poliu’timotlalia, moderar la conducta; Polli, arc., tribu, apellido étnico; Popolo, red., someter, conquistar, gobernar por la fuerza (enfático de pueblo).
Maya: Po, líder, brujo (lit., tirar, cazar); Pol, cabeza; Pop, ap. red., gobierno, autoridad; Popil, consejo popular, órgano directivo de la ciudad; Popok, ap. red. (con una raíz para caña), bullir, multitud humana; Popol, red., comunal, del pueblo, nombre del libro sagrado quiché; Popolna, casa de gobierno.
Keshwa: Pillu, Puru, rad., vuelta, ciclo, orden de las generaciones, grupo, apellido; Pullu, persona legítima, apelativo honorífico de las mujeres del clan inca (los varones recibían el título de Inka); Pura, cara a cara, multitud; Purek, padre de familia, ciudadano, representante de un grupo, señor feudal, sacerdote; Purun, terreno abandonado.
Cuna: Pole, multitud, mucho; Puppur, red., jungla, maleza.
Shuar: Pulasu, antepasado, espíritu, difunto, chamán, magia, sobrenatural.
Toba: Sepop, tierra.
Lengua: Slapop, tierra.
Yagua: Pulasu, el otro mundo, extensión de los conceptos de antepasado y cielo como la aldea comunal.
Nivaklé: Pala, antepasados míticos, historia, mito, antigüedad, tradición, costumbre.
175 COMUNA II
(Ver Tallo I, Tierra II)
Un nombre del árbol, Dru, Tul, Tur, llegó a significar empalizada, campamento, ciudad amurallada, capital; de ahí el sentido de muchedumbre humana.
Sánscrito: Dola, Tola, tallo, tronco, caña; Drau, campamento, asentamiento humano; Drawida, silvestre, sobrenombre dado por los arios a los primitivos moradores de la India.
Griego: Ptolin, ciudad; Ptoliethron, aldea; Ptolemos, guerra (lit., choque de aldeas).
Latín: Tula, nombre genérico de ciudades ubicadas “en el límite de la tierra”, como Tula (Rusia), Tolosa (Francia), Tulcea (Rumanía); Turris, torre. Mitificado en Tule, la ísla de Occidente.
Munda: Tola, barrio, parcialidad.
Español antiguo: Tole, confusión, gritería popular.
Hebreo: Tuledot, generación, multitud.
Sumerio: Dur, habitar.
Indonesio: Dale, aldea, país.
Monkhmer: Dol, casa, residencia, localidad.
Nawatl: Tollan, Tula, cañaveral, metrópolis, nombre genérico de las capitales mesoamericanas, como Tula Teotiwakan, Tula Shikokotitla, Tula Tenochtitlan, etc; Tolteka, ciudadano, capitalino.
Maya: T’il (por Tuil), clasificador para medidas referentes a la construcción de casas o hileras de columnas; T’ol, plataforma para edificar casas; Tul, en derredor, clasificador para contar personas; Tulum, muralla, ciudad fortalecida.
Keshwa: además de sentidos relativos al tallo y la caña, la raíz aparecen en Tulpa, piedra del hogar; Turi, hermano de la mujer.
Cuna: Tula, país; Tola, nativo, morador.
176 MÉDICO, SANADOR
(Ver Padre, Protector III, Comunidad I)
La raíz Pat, Pot, con un sentido intrínseco de apretar, exprimir, llegó a contener dos sentidos opuestos: curar y enfermar, y todo un grupo de acepciones derivadas de las concepciones primitivas sobre la enfermedad.
Sánscrito: Patak, pecado, crímen, enfermedad; Pathak, sanador, guía espiritual; Pati, gobernador (lit., el que ayuda y oprime, castiga y rectifica); Pa(t)za, anudar, entablillar, rectificar, corregir; Pa(t)zo, nudo, trampa, enredo; Puti, infierno (como sepulcro, más que lugar de castigo), putrefacción, pureza, sanación. Todos estos sentidos se concilian en la tesis alquímica sobre el carácter regenerador de la reducción por putrefacción, cuya aplicación teológica es el Purgatorio.
Griego: Pateo, apretar, exprimir, entablillar, ajustar; Pater, curador, rectificador; Patos, enfermedad; Pa(t)sao, clavar, explirmir.
Egipcio: Pait, Pati, resina, medicamento.
Nawatl: Pati, curación; Patia, restablecer, rectificar, sanar; Patiliu, enfermar, dislocar, fracturar, descomponer; Patilloti, vice-gobernador (lit., que suple, rectifica, verifica, hace cumplir); Patini, curador, médico; Patska, apretar, exprimir, dar tormento, curar, purgar; Patsoa, clavar, apretar; Patsoloa, anudar, enredar; Pot, podrir, corromper; Potonia, pudrición, hedor, cataplasma, remedio médico, consuelo; Tepati (con Te, gente), médico hipnotista; Tepatilo, representante, ministro.
Maya: Pat, modelar, dar forma con barro o cera, extensión del sentido arcaico entablillar, corregir; Patan, ayudar, formarse la criatura en el seno; Pit, limpiar, despellejar, aflojar, desatar; Pot, exprimir, ordeñar, desprender, taladrar, agujerear.
Keshwa: Pataris, doblar, plegar; Piti, cortar, partir, despedazar; Put., rad., corromper, estrujar, entablillar; Putasyana, hincharse; Putul, podrido; Putuna, brotar las mieses (lit., renacer luego de un período de descomposición); Putusyana, enfermedad, enojo, inflamación.
Arawaco: Bouti, Boutiu, Buti (en antillano Behike), médico, chamán.
Guaraní: Paie, chamán, médico.
177 CHAMÁN I
(Ver Libro, Garganta, Enaltecido I, Lengua sagrada, Danza sagrada)
El chamán ocupa las funciones del médico, el sacerdote y el erudito en la sociedad pre-estatal; por lo tanto, son muchos los nombres que lo definen. En este texto vamos a considerar tres de los más universales. El primero, de raíz Na, duplicar, mediar, denominó a la primitiva casta sacerdotal de los arios. Esconde dos acepciones vinculadas: mediar entre la realidad divina y la humana, y proyectar un doble para tratar con los seres invisibles.
Es dificil entender cómo se asocio a la raíz Na el sonido Ga, Gua, Gol, ‘ol, a menos que lo consideremos procedente de una lengua americana. En el nombre de la lengua se asoció con un homófono que designa la garganta. En nawatl, celta y tibetano, el sonido Wal, Gul, connota por sí solo el acto de mediar y la hechicería. Aparecen dos variantes principales: la primera contrae el saltillo en gutural, K o G, la segunda lo vocaliza en U o W; a partir de esta última, suele labializarse en V o B.
Sánscrito: Naga (evolución de Na’ua), sacerdote, entendido; Nagari (con Ri, miembro del cuerpo, y Gua, boca, contraido el diptongo en Ga), lengua, entendible, nombre propio del sánscrito; Nau, navío (lit., lo que fluye y comunica), cúpula del templo; Nawa, nuevo, sentido derivado del concepto de duplicar, rehacer, reproducir; Nawaya, navegable; Nawika, marinero. Como casta, los nagas son anteriores a los brahmanes y sus iguales en autoridad. Su existencia se asocia a la tierra mítica de antípodas (Patala). Su sede inmemorial fue la ciudad india de Nag-pur. Un título paralelo de los nagas revela variantes arcaicas de pronunciación: Da-nawa; aparece en los nombres de los dioses Visnaw (Vishnu), Waruna, Karuna, etc. Los textos sagrados asocian a los Da-nawa con el Tíbet prebudista y les llaman Nagamaya; su lider espiritual es Asuramaya.
Una acepción interesante de la voz Naga es serpiente, sentido derivado del simbolismo chamánico, ya que la serpiente es el animal totem de la profesión. En la mitología védica, los Nagas fueron un pueblo de serpientes que existió antes del ciclo humano. Su reputación de sabiduría oculta dio origen al mito de la “serpiente” del Génesis bíblico, la “serpiente de vida” de Moisés, la casta sacerdotal judía (llamada Levi, serpiente) y la identificación de Jesús con la “serpiente que se alza sobre el desierto”. Griego: Mao, Nao, rad., penetrar, fluir, investigar; Nawa, nave, lo que media; Nego, Negus, líder (arc., profeta), nombre de la casta real de Etiolpía. Otra aparición en la voz Nako (por Nago), vellón, piel de carnero, símbolo de la iniciación; su sentido arcaico se evidencia en el mito de Jasón y los argonautas (los nautas del secreto) en su búsqueda del Nako de oro, emblema del conocimiento oculto. Dio nombre a Inako, fundador de los misterios de Eleusis (una escuela griega de técnicas chamánicas, 1800 antes de Cristo).
Persa: la influencia sánscrita dio origen al título de la primitiva casta sacerdotal zoroastriana, los Magh, grande, o Maga (mutación de la N en M), maestro, origen de los términos latinos Mago y Magister.
Céltico: el origen aparentemente americano de la voz que estudiamos se denota en el antiguo nombre celta del hechicero, Gul. Según Tolkien, su sentido propio es “ciencia, conocimiento. Deriva de la raíz Ngol, pero su sentido quedó oscurecido por su frecuente uso en la forma compuesta Morgul ‘magia negra’” (Apéndice de “El Silmarilion”). El título Morgul se compone de Mor, negro, izquierdo, homófono de Nor (variante de Nar, producto de la interpolación de una R en el título Na), como se revela en la presencia de la N en la raíz Ngul.
Tibetano: Nargol (R interpolada), santo, meditante, monje, filósofo lamaísta, brujo (la terminación Gol puede derivarse del término nawatl Wal, Gual, pero no de la desinencia sánscrita Ga). Otra aparición en el nombre del lago sagrado del Tibet, Anawa Tapta, las Peregrinaciones de Anawa (Anawa, fluido, es el nombre del naga o serpiente cuidadora del lago).
Hebreo, Arameo: Naba, Nava, Nawa, asceta, curandero (en tiempos de Jesús se llamaban Nabateos, ermitaños dedicados a la astrología, caracterizados por sus rígidas normas de vida comunitaria; en Palestina tenían un monasterio llamado El Desierto, habitat de los esenios y origen de la institución monástica cristiana); Nabia, arte de adivinar; Nabim, profeta; Naghim, propagandor religioso, predicador; Naguid, dirigente; Nakim, gigante, iniciado; Nergal, hechicero, el planeta Marte. El título de Naga fue aplicado por los primeros cristianos a Jesús de tres maneras, que encierran juegos de palabras: primero: Nazar (unión del apócope Na, reduplicado, a la raíz Zar, señor), oculto, apartado; segundo: Nawi (del latín Nawi), mediador; tercero: Naga (del árabe Naggar), carpintero.
Sumerio, Arameo: la deidad caldea de los Misterios y el Inframundo era llamada Nergal (R interpolada), Nigal, descrito en las tablas asirias como “el gigante de Cuiha” y representado como un león de cabeza humana. El origen de este título se remonta al arcaico sumerio Naki, protector, de donde toman nombre los Annu-naki, grandes dioses de los planetas.
Micronesio: Nakaa, legislador, dios guardián del paraiso.
Australiano: Nawa, sagrado; la caverna de Arkna-nawa, Sagrado oculto es un sitio de poder que sólo puede ser visitado por sacerdotes.
Fang: Nguel, doble, principio activo del alma humana, capaz de proyectarse en forma de animal.
Yoruba: Nagüe, Nawe, actual, hermano, arc., sacerdote; la persona iniciada dentro de la religión.
Nawatl: Nau, rad., danzar, cuadruplicar, fluir; Nawa, rad., entendimiento (de Na, rad., duplicado, penetrado, y Gual, Wal), ir, venir, comunicar, relacionar, el lado izquierdo; Nawalli (popular y arc., Nagual), brujo, sacerdote, que profundiza o penetra en las cosas, espía; Nawatilli, legislar, investigar, conocer; Nawatl, comprensible, nombre propio de la lengua. Divinizada en Nanawatl, uno de los Ketsalkoatl, y Nawapilli, principe de los hechiceros. Variante Mau: Mawa, traspasar, proyectar, extender, contagiar; Mawisa, maravilloso, sobrenatural; Mawismaka, consagrar, nombrar guerrero en las órdenes militares; Mawiso, honorable, glorioso, dignatario público; Mawistemoa, buscar con atención, investigar. Todos estos atributos estaban representados por la serpiente, uno de cuyos nombres era Nauyaktli, cuatro rumbos o arremetidas.
Maya: Nak, doble, sustituto, corona, honor, imagen del espejo, proyección onírica; Nawal, estar embriagado con alucinógenos, baile de brujos; Noh (de Nau), el mayor, más sabio o diestro; Noh-esh, el planeta Venus.
Keshwa: Mau, rad., sabiduría, de donde Amauta, sabio; Nako, serpiente; Nawi, Ñawi, rad., ojo, rostro, atención, individualidad. En esta lengua el nombre del sacerdote y las sustancias alucinógenas se forma de la raíz Wil, variante fonética de Wal; Wilka, aviso, atención, investigar, penetrar.
Arawaco: Wama (met. de Mawa), señor; en Keshwa la voz Wama significa halcón y es aplicada al chamán en el sentido de vista penetrante.
Navajo: Una pronunciación arcaica aparece en en nombre que se otorgaban los navajos, Na’wa, Nagwa, y el que daban a sus vecinos mexicanos, Naka, Naki; indicando en todo caso conocimiento espiritual.
Mapuche: Nawel, jaguar, acepción derivada del doble animal del chamán.
Yagua: Naka, serpiente; Naka-naka, red., serpiente venenosa; Nau, alma, doble vital; Nawonu, lo espiritual.
Mocoví: Nowet, doble del chamán, alma humana.
Zapoteco: Gul, Nagul, viejo; Nguiw, hombre; Nowichana, sabio, el Creador.
Awikenok: Noakawa, sabio, el héroe civilizador.
Chiricawa: Nata, jefe; Natoh, tabaco (por sus efectos embriagantes).
Trique: Ganu, met., Nako, grande.
Kogi: Nakua, hombre.
Rama: Nakikna, hombre.
Coconuco: Mukina, hombre.
Panoan (Perú): Nawa, generación humana, población.
178 CHAMÁN II
(Ver Metal precioso, Guerrero I, Noble)
La raíz Aur, Ur, War, fuego, brillo, oro, da título a lo sagrado, aplicado a los chamanes, sacerdotes y a la casta real.
Sánscrito: Arugan, esplendente, el Ser Supremo de los jainas; Uraga, serpiente, sacerdote, rey, divino, regio, supremo; Urdhua, erecto, que se alza, nombre propio de la especie humana; Urita, noble, ilustre, fuerte; Uro, superior, supremo, central, que cubre, celestial, divino; War, rad., serpiente. Personificada en Waruna, aguas de arriba, la mente divina (en griego Uranos, el océano), representado como el jinete del Dragón. Según Blavatski, “Uraga o ‘serpiente divina’ constituye un orden de seres celestes dotados de gran sabiduría. Al respecto leemos en el Bhagavad Guita 11.15: ‘En tu cuerpo, oh deidad, contemplo los dioses todos y las innumerables variedades de seres, todos los Maestros y los Uragas’... La voz Uraga pudo haber llegado a la India y sido adoptado por su conexión, en tiempos prehistóricos, con la América del Sur, pues dicho nombre pertenece a los indígenas americanos... Existen (en la India) leyendas acerca de ellos que sitúan a sus antecesores, los Naga, en Patala o ‘antípodas’, es decir, América” (Glosario Teosófico).
Griego: Iereus, sacerdote; Ieros, divino; Urano, cielo; Uros, elevado. Como deidad, Urano es reputado por poderoso mago, astrólogo y civilizador, primer rey de los atlantes; es la personificación de una casta de sacerdotes antiguos vinculados al océano.
Latín: Urere, quemar; Vol, rad., querer; Vulcano, dios de las tormentas; Vulnerare, herir; Vultuoso, enrojecido.
Nawatl: el sonido Ur no aparece en esta lengua, que repudia la R; en cambio, su equivalente, Ul, da nombre a los primeros llegados a México, los Olmecas, peregrinos, nobles, célebres por dedicarse a la magia; Ollotl, central; Ololliu’ki, cubridor, amparador, jefe, nombre de una planta alucinógena; Ololliu’timani, círculo ceremonial; Wal, rad., chamán, subir, crecer, aumentar, estar por encima; Walakia, aumentar; Walkisa, salir del fondo del mar, aparecer (aplicado al Sol); Welitia, poder, derecho, facultad de hacer; Welitik, poderoso, fuerte; Wilotlatia, embrujar, echar la suerte.
Maya: Ol, Ur, rad., resplandeciente, superior, que pone en relación, central, genérico.
Keshwa: Uru, augusto, noble, sagrado, gentilicio de los primeros habitantes del Perú (hoy sobrevive una etnia de ese nombre en las riberas del Titicaca); War, virilidad, gallardía; Waraka, honda, implemento militar; Waranka, millar (lit., un escuadrón de infantería); Wari, varón, señor feudal, título nobiliario; Wilka, sacerdote, chamán.
Arawaco: Arawa, noble, gentilicio de la etnia; Urakan (en trinitario, Urogan), tormenta, el Ser Supremo.
Quiché: el equivalente maya del Waruna indio y el Uranos griego es Hurakan, Señor de las Tormentas, representado como un dragón; su nombre tiene dos traducciones directas y complementarias: de Hu, uno, y Rakan, pierna, una pierna, primer paso; de Hura, resplandeciente, tormentoso (nombre de origen arawaco) y Kan, serpiente, cielo. Su jeroglífico caribeño es la svástika.
Caribe: Yurokan, Yuroukan, brujo, demonio.
Wayapi: Orori, reptil, iguana, dragón.
Yagua: Uri-tai, chamán, soñador.
Opata: Uri, iniciado en los misterios viriles.
Guaraní: Urano, Warano, iniciado en artes de guerra; Urutau, brujo, lechuza (doble del chamán); War, guerra, actividad noble, hechicería; Wara, que comprende, gentilicio de los guaraníes.
Arauco: Arau, noble, nombre de la etnia.
Waraus: Warao, apelativo étnico.
179 CHAMÁN III
(Ver Grano I, Señor I, Dios de la embriaguez, Meditar Número uno I, Número siete)
La raíz Chan, San, Sham, Som, Hom abarca los sentidos opuestos de paz, serenidad, concentración, aliento regular, y exaltación, éxtasis frenético, embriaguez ritual; ambos se sintetizan en el nombre de Som, dios de la embriaguez, y derivan de la raíz Sem, semilla, en sentido figurado, sabiduría.
Sánscrito: Sama, serenidad, equilibrio, éxtasis pacífico; Samadhana, “estado en el cual el practicante ya no puede desviarse del sendero del progreso espiritual” (Glosario Teosófico); Samadhi, éxtasis; Saman, invocación ritual, himno sagrado; Samana, Samaña, sabio, iluminado, renombre; Samanya, brahmán versado en la pronunciación; Samanyu, poderoso, inquieto, colérico, embriagado; Sama-veda, ciencia del encantamient (el más autorizado libro sagrado hindú); Shaman (en la lengua clásica, Shraman, con R interpolada), “adepto de la enseñanza esotérica cuando de la teoría pasa a la práctica” (Glosario Teosófico). Otro grupo de sentidos de la raíz aparece en los términos Sama, resignación, contentamiento; Samana, alimento suave, fuego; Sham, respiración profunda y tranquila; Shanti, paz, bienaventuranza, santidad. Krishna declara: “Entre las fórmulas mediadoras, yo soy el Gran Shaman” (Bhagavad Guita 10.22). Existió en la India una casta de filósofos practicantes anteriores a los brahmanes, llamados Shamanes, que vivían ocultos en cuevas y no seguían la enseñanza ortodoxa, sino una tradición anterior llamada en tibetano Bem-po, brujería. De ellos dice Blavatski: “No son budistas, sino sectarios de la antigua religión Bon del Tibet; viven principalmente en Siberia y paises limítrofes y todos son magos, o mejor dicho, sensitivos, mediums artificialmente desarrollados” (Glosario Teosófico). Los maestros Buda y Mahavira pertenecieron a esa secta, que negaba la necesidad de suplicar a los dioses. La escritura budista declara: “Aunque apenas recite los textos sagrados, el hombre que actúa de acuerdo con su enseñanza, eliminando el deseo, el odio y la ignorancia, aprendiendo a conocer con una mente libre, sin nada que lo ate a este mundo o al otro, ese participa de la condición del Shaman” (Dhanmapada 1.20).
Griego: Sama, rad., fuerza, energía; Samanes, vehemente, grandioso; Sanape, arc., embriagado, nombre de la amazona que personificaba las fuerzas telúricas y la embriaguez ritual; Sano (Zano), nombre de la diosa de la hechicería y de un mítico rey de Lacio que tenía fama de poder leer el povernir; Somaino, extasiado, título del dios Baco.
Latín: los romanos juraban por Semo-Sanco, deidad abstracta, sin mitololgía propia, pues sólo representaba el espíritu de la visión mística.
Pali: Shamana, monje errante, brujo.
Persa: Hom, mesías.
Acadio: Sham, señor, digno; Shamash nombre propio del Sol.
Vasco: Macha-hom, mago.
Guanche: Achaman, Dios.
Tibetano: Zan, Zyan, meditación.
Manchu-tungú: Scha, sabiduría ; Schama, Shaman, conocedor. De esta lengua, a través del ruso, el vocablo entró en la nomenclatura occidental.
Chino: Chan, Ch’an, meditación; Sham, intelecto; Scha-men, sacerdote rural.
Japonés: Cham, arc., Sama, San, señor, venerable; Sama, Dios; Zazen, Zen, meditación.
Nawatl: Chamalotia, pedir consejo, informarse; Chamawa, grande, fuerte, alabanza, vanidad; Chone, posesión divina o demoníaca, éxtasis; Chonekokoya, red., estar alucinado; Sham, rad., tranquilidad, corrección, rectitud, cosa estable, cuadrada o reduplicada, fluidez, fuerza, estado de éxtasis, liberación; Shamania, guiar, corregir, aplicar las fuerzas; Shashamaka, red., fluir con ímpetu; Sem, rad., semilla (por excelencia, las alucinantes); Soma, éxtasis, embriaguez, ira; Sosoma, red., bebida fermentada; Tsom, rad., cabeza, intelecto, romper ataduras, estado de alucinación.
Maya: Chiman, chamán; Sham, base, estable; Shaman, guía, orientación, nombre de la estrella polar y del dios que rige los peregrinajes rituales y las actividades de los brujos.
Keshwa: Cham, rad., embriaguez; Chamiko, que produce visión, nombre de una planta alucinante (Datura Stramonium); Chumana, embriagarse; Chumu, ebrio, alucinado; Hom, condición principal; Sama, aliento, serenidad, concentración; Samana, aliento suave, descanso, estado del meditante; Sami, dicha, éxtasis; Sinchi, fuerte, valiente; Sumak, hermoso, admirable.
Arawaco: Chemen, brujo; en dialecto antillano, Semi, divino.
Quiché: Hom, inteligencia.
Lekuno: Semeti, brujo.
Caribe: Chemin, Shemii, protector, deidad, sacerdote.
Guaraní: Chemin, espíritu de la montaña, probablemente, anacoreta.
Yagua: San, saber; Sandatia, el que sabe, chamán.
Purépecha: Shaman, rad., que retumba, se conmueve o desintegra.
Selcnam (Tierra del fuego): Jon, mago.
CAPÍTULO CUATRO
TÉRMINOS RELIGIOSOS
a) Divinidades
180 DIOS DE LA EMBRIAGUEZ
(Ver Grano I, Señor I, Chamán III, Número Uno I, Número Dos I, Número Siete)
El nombre de este dios, Som, es variante dialectal de la raíz Sem, semilla. Denomina las funciones mentales, la cabeza, el cerebro y la embriaguez ritual. Variantes: Chon, Hom, Om, Oma, Sam, Sin, Shon.
Sánscrito: Hom, ofrenda, livación (originalmente, pan o vino de Som; en la actualidad, mantequilla de vaca); Samada, estado de ebriedad no alcohólica; Son, savia, esencia, levadura, jugo nutritivo, medicina, adivinación, profecía, nombre de la deidad de la embriaguez y de la planta que la produce. Som es el más viejo de los dioses arios; le está dedicada la mitad de los himnos del Rig Veda, el más antiguo libro sagrado hindú, y la tercera parte del Zend Avesta, la escritura zoroastriana. Es la deidad agraria por excelencia; personifica la germinación y el poder mutador de consciencia de algunos vegetales. Su preeminencia queda reconocida en el Bhagavad Gita: “Entre las esencias vegetales de la tierra, yo soy Som”. El mito lo identifica con la Luna, astro de la sabiduría. Es rival de Vishnu (personificación del culto externo) por el amor de Tara (la iniciadora), la cual, después de conocer a Som, abandona a su esposo y concibe a Budha, la sabiduría, por cuya causa se forma la guerra de los cielos.
Según Blavatski, Soma es “el jugo de la planta del mismo nombre, cuyo consumo confiere budhi (iluminación) al practicante” (Doctrina Secreta III). El Rig Veda lo describe como “una infrutescencia redonda, clara, de dulce sabor, que repta por la tierra”, de donde deducen algunos antropólogos que se trata de una enredadera, y otros, que de un hongo. La Biblia le llama Mana y lo describe como “una cosa menuda, redonda, tenue cual escarcha en la tierra, como semilla de culantro blanco, de sabor a hojuelas con miel” (Éxodo 16.15,31). Consumido en forma de vino o pan, formaba parte del rito iniciático de las culturas de la India, Grecia e Israel.
Griego: Ausonio, Som, excelso, apodo de Bako, el dios de las vides; Chondri, vegetal, tisana, medicina, otro sobrenombre de Bako; Chuma, licor, livación, probable origen de los términos hispánicos Chumo, Zumbe, embriaguez (a menos que provengan de su homófono keshwa); Iaoma, medicina, veneno (sinónimo del término Bako); Somale, hijo de Som, otro sobrenombre de Bako; Zambaki, arc., aceite de cáñamo (hachis), clásico, aceite de olivas empleado en la unción de los sacerdotes; Zomabaki, Zumbaki, haschis, bacanal (fiestas en honor de Bako); Zume, levadura, fermentación; Zumo, esencia vegetal.
Soma llegó a ser conocido con el apodo de Bako, cáñamo (Canavis Indica), puesto que en su festividad se consumía esta planta. El mito lo describe como hijo del Zeus y Semele, la semilla; tiene el sobrenombre de “dos veces nacido”, en alusión a la iniciación mistérica. Es rival y contraparte de Ceres o Démeter, diosa de los cereales, pues en las espigas de centeno y trigo se cultivaba el hongo alucinógeno ergot (productor de LSD) con el cual se confeccionaban panes y bebidas para la adivinación, genéricamente llamados Chondrite, visión.
El emblema de Soma – una torta de pan y un vaso de vino – fue en los Misterios de Eleusis y en los primeros ágapes cristianos el medio de comunión literal con la deidad; de ahí que el pan con ergot y el vino “reforzado” recibiese el título de “carne y sangre del señor”. La ceremonia en que se impartía este sacramento, así como la hostia consagrada, eran llamadas Hom (entre los cristianos, Haoma). A partir del siglo III de la era cristiana, los alcaloides fueron censurados y sustituidos por alcohol.
Otro nombre de Bako, Sabasios (a veces representado como un dios aparte, patron de las orgías rituales), deriva de la pronunciación semita de la raíz Sem. También se le conoce como Dio-nissos o Dionisios (lit., divina Luna), a causa de su lugar de nacimiento, el monte de Nisa (llamado en la Biblia con su anagrama, Sinai), sitio donde se le rendía culto principal. El nombre de este monte es pronunciación dialectal de la raíz Som y daba nombre a la Luna y a los rituales quincenales de los judíos y otras naciones semitas.
Por su relación con el panteón mexicano, mencionemos otro nombre de Som-Bako: Akate, del campo, agreste, considerado en ciertos mitos su doble o “hermano”. Ambos dioses se conjugan en el hindú Akte, caña, dios del fuego consagrado. En México un título de raíz Aka acompaña al del dios de la embriaguez.
Latín: Omen, augurio, visión; Somnio, visión nocturna, ensueño; Summa, cima, cúspide.
Zenda, Persa antiguo: Hom, ritual de la sustancia sagrada, probable origen de la formula ritual tibetana Hum y del Om hindú (sonido propiciador de buena suerte). Tal como sucedió con el numeral uno, que de un sonido original Sem pasó por las mutaciones Som, Hom, Om, el nombre del dios hindú Som es transformado por los persas en Hom, santo personaje que guarda el Árbol Hom del conocimiento de lo bueno y lo malo, ubicado en el centro del paraíso celestial “para alejar el mal de la vejez y para que el mundo viva en abundancia” (Zend Avesta), con cuyo fruto comulgan los elegidos de la teología zoroastriana. Este señor es prototipo de todos los mesías, el primer Zoroastro histórico, instructor del primer ser humano y morador del monte Albordj, ubicado “al otro lado del mar”.
Lenguas germánicas: la raíz Sin conserva el sentido de embriagarse, pecar, enloquecer.
Escandinavo: una lírica mención del fruto de Som aparece en las escrituras nórdicas, los Edda, donde Som es el “licor de la poesía” preparado por los dioses con la sangre de Kuaser, dios de la sabiduría, mezclada con miel. Ese licor fue depositado en cierca copa, también llamada Som, guardada en el Olimpo escandinavo, donde sólo lo beben, en vida, los benditos bardos.
Hebreo: Una pronunciación arcaica del nombre lunar se conserva en el libro de Henoch 78.2: “El primer nombre de la Luna es Asonia” (lit., embriagante). El nombre clásico de este astro es Sin, anagrama de Nis, Nisso, sobrenombre de Yahvé-Nissim (variante de Dio-Nisso), el dios que reveló las leyes a Moisés. Yahvé-Nissim instituyó en su honor la celebración de la Pascua en el primer mes del año judío (llamado en su honor Nisam, lunar), cuyo elemento central era el pan ácimo consumido con vino sobre el cuerpo de un carnero sacrificado; hasta la Edad Media los rabinos ortodoxos mezclaban ese pan con diversas hierbas embriagantes, sobre todo beleño, datura y opiáceos.
En la revelación del Sinai jugó un papel importante una planta cuyo nombre deriva del título de Dionisios Homaino, Somana o Somano, apocopado en Mana, Maina o Meniso, embriagador (origen del término griego Mania, frenesí místico). Se comprende por qué a esta sustancia se le atribuye un carácter dual – al mismo tiempo “pan del cielo” y piedra de tropiezo para el pueblo, por cuya causa muchos israelitas fueron sacrificados. Los judios conocieron a Som como Ben-Soma, hijo de Soma, un legendario rabino (en realidad, deidad cananea adaptada al espíritu del Antiguo Testamento), que, según el Talmud, “perdió la razón” al entrar al Jardín de las Delicias y se convirtió por ello en patrón de los místicos; como resultado de su aventura, Ben-Soma se rehusó a poner por escrito las doctrinas religiosas, por lo que fue rechazado para la función de transmitir la Kábala. Aparece también en el nombre de Sam-Som, héroe en cuya leyenda se mezclan relatos propios del ciclo de Som-Bako y de Hércules. La Biblia conserva un relato donde se declara veladamente su patrocinio sobre el ritual iniciático: “Ellos le dijeron: ‘Propón tu enigma y te lo resolveremos’. El les respondió: ‘De aquello que come con violencia, salió comida excelente; y de aquello que es fuerte, salió la dulzura misma’”. Más adelante revela esta clave: “Si no hubieseis arado con mi novilla (la vaca, por sus cuernos, es símbolo de la Luna) no habríais descifrado este misterio” (Jueces 14.13,14 y 18).
Toda la vida de Som es personificada en el protoevangelio de Samuel Ben Elí, luminoso hijo del cielo, cuyos episodios revelan que se trata del dios ario personificado como profeta judío: es elegido antes de nacer como Nazar (señor oculto), sus padres se llaman Ana (la madre cósmica de los zoroastrianos) y Elí (cielo, Sol); es consagrado desde niño en el templo de Silo (nombre del cereal); elige por a rey Saul (femenino, prototipo del culto externo), cuyo hijo Natam (iniciado) se fuga con David (prototipo del culto interior); finalmente, aparece después de su muerte como espíritu de la adivinación invocado por la pitonisa (I Samuel 28.3-14). Los rabinos escogieron su nombre para designar al “Espíritu de la Tentación”, descrito en el Zohar como “el guardián del árbol del paraíso”.
Otra pervivencia de la raíz es en el aceite de la unción del Tabernáculo de Yahvé en el desierto del Sinaí, cuya fórmula, comunicada a Moisés por Yahvé en Éxodo 30.34-36, contenía, entre otras sustancias, una tercera parte de su peso en “esencia de kálamo” (cáñamo índico o haschís). Los israelitas quemaban este aceite en el templo de Moriah para producir el “oloro grato a Yahvé”.
Sumerio: los babilonios, asimilando la influencia persa, llamaron Hom, Om, al árbol central o eje del mundo de su mitología. En las tabillas sumerias es representado entre dos animales de cuatro alas (querubines) que protegen el acceso; el tema pasó a Occidente a través de los griegos y hebreos. Otra aparición de la raíz es el nombre de la Luna, Sin, el cual conserva en esta lengua recuerdos agrarios, como apunta Van der Leew: “La Luna, en un antiguo himno babilónico a Sin, dios lunar, es llamada ‘la fruta que se forma a sí misma’” (“Fenomenología de la Religión”).
Yoruba: Omairo, conjunto de plantas empleadas en la iniciación.
Chino: Shim, divino.
Japonés: Shim, divino; Zunoo, cabeza, cerebro, inteligencia.
Nawatl: Sen, Shin, Shon, Tson, rad., semilla y otros productos vegetales; Shom, rad., cerebro, cabeza, intelecto, hierba; Shonekuilli (con Kuilli, espiral), cierto pan para ofrendas, en forma de relámpago o flor; Shomoni, desgarrarse, excitarse en extremo, perder la cabeza; Soma, irritado, embriagado, que tiene visiones o convulsiones; Tsoma, cubrir de paja, en sentido figurado, endrogarse. Personificado en el nombre del rey Motekusoma, generalmente traducido señor airado, pero cuyo sentido literal es señor iniciado, por causa de origen monástico. El nombre esotérico de las plantas alucinantes era Malinalli, hierba torcida; es interesante, porque su equivalente maya se pronuncia Suma, cuerda, droga; además, porque un término similar, Moli, aparece en la leyenda griega como el nombre de una planta y su brebaje, recomendada por Hermes a Ulises para que combatiese los hechizos alucinantes de la hechicera Márika o Circe. El Moli griego era conocido por los romanos como Mola Salsa, alimento de los dioses, sustituido en tiempos clásicos por leche con miel. El mismo sonido, Moli, designa en nawatl tanto al alimento como a la poción alucinante preparada con hongos; es probable que la voz Malinalli encierre, pues, un juego de palabras.
Otro juego aparece en el nombre del dios mexicano de la alucinación, Omakatl, dos caña, que puede interpretarse de otra manera, teniendo en cuenta que Acate era en Grecia el doble de Som, por otro nombre Om; en este caso, Omakatl sería la caña de Om, siendo Om el nombre del Ser Supremo (Om-e-teotl, divina uni-dual-trinidad). Omakatl también se conoce como Makuilshochitl, cinco flor, señor de las flores y la Naturaleza, la fertilidad y la conscupiscencia; su nagual o doble es el Osomatl, mono (lit., vivaz), cuyo nombre se compone de la partícula O, enfático, esto, y Soma, alucinado, enredadera. El mono simbólico está conectado al mito maya del arbol del Edén y a los efectos del fruto prohibido.
Maya: Hom, Shonot, pozo, profundidad, conocimiento oculto; Shom, cerebro, intelección, percepción; Shum, soga, hierba torcida, aromática o medicinal; Suma, hierba alucinante; Sumol, embriagado, enojado; Sumpul, hierba aromática o medicinal; Sumsumki, red., envenenado. La deidad nawatl Osomatl lleva en esta lengua el nombre de Chom (en quiché Chuen), que además de mono significa persona iniciada, artista, sensitivo, creador. En el relato del Popol Vuh los monos son personajes que encarnan la sabiduría de una humanidad pasada, por cuyos excesos fueron convertidos en animales. Moran en un árbol gigante de muchos pájaros que crece sin cesar, impidiendo que sus moradores puedan retornar al suelo (metáfora de la experiencia sensorial exacerbada por el uso de alucinantes).
Keshwa: Chuma, ebriedad (voz que pasó a toda la cuenca amazónica y del Caribe con este sentido); Chumo, borracho; Chun, rad., concentrarse, calmarse, callarse, efecto del yagué o el cactus San Pedro; Homa, Una, cabeza, cerebro, condición principal, hechizo, fascinación, alucinación; Homana, Umana, brujo que emplea drogas o hipnosis, acto de consultar a un curandero. El sacerdote supremo inca se llamaba Wila-Oma, santidad. Una vez al año, en el undécimo mes, celebraba el Homa Raimi, fiesta de Homa, equivalente a la Pascua judía. El sentido de su nombre se denota en el ritual: “Sacrificaban cien carneros (llamas), y si (aun) faltaba agua que lloviese, ponían un carnero todo negro atado en un llano, derramando mucha chicha (vino) alrededor, y no le daban de comer hasta que lloviese” (Polo de Ondegardo, “De los errores y supersticiones de los indios”). Ceremonias semejantes estan asociadas en Eurasia a la festividad de Som-Bako-Dionisios-Yahvé Nissim.
Yagua: Suno, Suño, hierba alucinante; Sunoa, borrachera.
Mazawa: Sana, Luna, mes.
Trique: Zhino, ebrio.
181 DIOSA MADRE
(Ver Fuego I, Agua I)
El nombre de la madre de los dioses deriva de las “aguas primordiales”, raíz Atl, variantes Ad, All, At, que dio voz al número uno y a lo primero o superior.
Sánscrito: Ad, At., primero, superior; Aditi, la primera, también llamada Ana o Annapurna, alimento pleno, madre de los dioses o astros del Sistema Solar, por cuya causa llevan el nombre colectivo de Aditya; definida teológicamente como “la raíz de la manifestación”, el Rig Veda le dedica innumerables salmos.
Griego: A(n)tlos, mar; A(n)tro, abismo (filosóficamente, la profundidad del espacio); Atis, primero, dios original llamado “Padre antiguo”, esposo de Cibeles, la madre de los dioses, es un ser andrógino capaz de parir, contraparte masculina de Afrodita.
Zenda: en tiempos previos a Zoroastro se rindió culto en Irán a la diosa Ana-ita, gran madre, fundadora del panteón y representada por la Luna; es abuela del mesías Mitra a través de Mari, el mar. Este mito se perpetúa en la historia cristiana, en la cual Jesús nace de Maria, hija de Ana.
Arameo: An-atu, Anun-ita, gran primera, la madre del mar y de los seres cósmicos, esposa de Anu, el supremo; astronómicamente, la Luna y Venus.
Egipcio: Athor, Ator, abismo, mar, espacio, noche, caos, la diosa madre, representada como una mujer desnuda con cuernos de vaca (la Luna), que sostiene la bóveda celeste.
Nawatl: Ata, Ate, Ati, rad., relativo al agua y al espacio. También aquí la voz para agua, Atl, dio nombre a Atlaka-mani, extendedora del abismo, la diosa madre, esposa de Atlawa, dueño del agua del espacio (traducido por los cronistas dios, es decir, la representación de lo divino por excelencia); el calificativo Ana, grande, se une a las raices Atl, agua y Nall, del otro lado, en el vocablo Analli, orilla del mar.
Maya: At, esposa; Ata, casamentera; Ata-bai, mujer apta para procrear.
Keshwa: At, grande, elevado, que cubre; Ata, arc., madre, amparadora; Atalla, la gallina; Ati, rad., primero, delante, encima; Atun, grande, océano, rumbo occidental, abismo; Atuna, prevalecer; Atunya, que crece; Atupa, ancianidad. La diosa madre andina, paridora de los antepasados del género humano, recibe el nombre de Ata-guyo, germen de las aguas.
Arawaco: la madre fecunda antepasada de todos los seres se llama Ata-bei, de Atte, vocativo de madre, y Bei, apócope de Beira, océano; también es conocida como Wa-kairi, nuestra Luna, marea o menstruación.
Chibcha: Ata, uno, primero.
Iroke: Ata, abuela; Ata-entsik, madre de los dioses, señora del inframundo.
182 DIOS CONDUCTOR
(Ver Mano I, Mente I, Protector I, Luna I)
El antepasado común de los pueblos indo-europeos e indo-americanos recibe su nombre de la raíz Man, mente, mano, guía. Es el espíritu humano, vinculado a los destinos de los pueblos desde el principio del mundo, la inteligencia que determina migraciones, guerras y movimientos sociales.
Sánscrito: Manawa, el género humano; Mandalin, juez, guía; Manuantara, ciclo de vida de una raza; Manu, pensador, es el fundador y protector de la raza aria, de donde toma nombre la humanidad; se le atribuye el Manawa Dharma Shashtla, libro de las leyes de manú; la tradición afirma que nació en Patala, las antípodas de la india.
Griego: Manes, legendario rey prehistórico hijo de Zeus y la tierra, progenitor del género humano, de quien tomaron título los Manes o espíritus tutelares de los antepasados. Latín: Mandare, ordenar; Mano, Sumano, el de abajo, doble nocturno de Júpiter, encarnación del aspecto oculto de la Naturaleza.
Persa: Mane, fundador, nombre del primer patriarca.
Céltico: Menaw, Meniu, fundador, apodado “el testigo de la creación, el hijo de las tres voces (o verbos cradores), el primer ser humano”.
Gaélico: Manan, Mananain, el viejo dios de los peregrinajes, protector de marinos y pesadores, morador de las “íslas bienaventuradas de occidente”, que por su causa llevan el nombre de Man.
Hitita y Cretense: Mino, legendario fundador del reino, apodado “el que salió de la caverna” (del inframundo).
Egipcio: Mane, apoyo, guía, el fundador del primer imperio.
Polinesio: Manui, antepasado civilizador, el Prometeo de la tradición oceánica, llegado “de más allá del agua” en compañía de cuatro hermanos.
Nawatl: Mani, gobernar; Temanawi (con Te, propio del género humano), el protector del hombre, un título de Ketsalkoatl como Señor de los peregrinos. Al igual que en la India, se le asocia el Temanitilli, código legal.
Maya: Mani, mando; Manik, Nimak , met. (de las raices Ma, ser humano, patrón de medida, ley divina, Ni, extremidad, superioridad, y Ak, que cubre o defiende), uno de los trece dioses creadores del Popol Vuh.
Keshwa: Mana, existencia, milagro; Mancha, que causa admiración o miedo; Manda, sostén, amparo, que cubre; Mandak, jefe, gobernante; Manes; antepasados, dioses menores del panteón; Mania, límite, extremo, borde, medida, patrón; Manko, Manuko, Mañuko, conductor, nombre del primer inca, fundador del imperio y de la cuidad del Cuzco.
Algonquino: Manido, poderoso. Como muchas otras etnias de Norteamérica, los algonquinos llaman Manitu, divino amparador, al Gran Espíritu fundador de la raza, adorado como Ser Supremo.
183 DIOS ANDRÓGINO
(Ver Hilo, Tierra II, Cielo, Hijo)
El nombre de Manu se une al de su hijo Ila, cielo, para representar la integración de las energías en la Naturaleza. Ilamanu es una deidad hermafrodita representada por la Luna.
Sánscrito: los brahmanes desarrollaron cuatro mitos sobre Ilamanu. Según el primero, Ila es el hijo de Manu (es decir, la primera raza humana). El segundo afirma que Ila es la hija y esposa de Manu, de la cual este engendró al hombre. Según el tercero, deseoso Manu de tener un hijo, fecundó a su propia sombra; pero, al ofrecer sacrificios propiciatorios a los dioses, cometió un error de dicción y recibió una hija. El dios Mitra, compadecido, le concedió que su hija fuese alternativamente varón y hembra durante un mes - una alusión a las fases de la Luna. La cuarta leyenda sostiene que Ilamanu no es una persona, sino una misteriosa tierra, patria de Manu, ubicada al otro lado del mundo, por la cual el héroe a veces es apodado Ilavrit. Astronómicamente, Ilamanu es la cara invisible de la Luna, la cual, se supone, es evidente para quienes moran en las antípodas.
Griego: Elena, deidad de género algo indefinido, apodada Señora de Ilion (el cielo), casada con Menelao, el defensor. Su importancia se denota en el hecho de que dio nombre genérico a los helenos. El mito, humanizado por Homero, hace de Elena objeto de discordia de los pueblos. Su desdoblamiento masculino es Eleno, el espíritu de la profecía.
Latín: conocieron a esta deidad con los nombres de Amulio e Ilia, padre y madre de los fundadores Rómulo y Remo. Ilia, celeste, es hija de la tierra y el cielo, personificación de la Luna; recibe los apodos agrarios de Rea-silvia y Cibeles.
Cretense: los moradores del Mediterráneo oriental adoraron al fundador Mino y a su hijo Ila, quien, a pesar de su sexo, es dado como esposa a Hércules. Su aspecto femenino es Ariana, gran (madre) aria, encarnación del género humano, simbolizada por la Luna llena; su doble masculino es Minotauro, bestia híbrida que no distinguía entre varones y hembras. Ambas proyecciones viven en un palacio subterráneo llamado Laberinto (de Labir, inframundo).
Irlandés: Ila, Ilamatar, madre celeste, representada como una señora virgen caida del cielo al mar durante el primer momento de la creación, paridora de siete hijos (los continentes míticos) que dieron origen a la especie humana.
Hebreo: en la Cábala se llama Ila o Illaah al Adán celestial, aquel que “fue creado antes de que existiese la tierra”, como “macho y hembra” (Génesis 1.26) Este hermafrodita es identificado con Libana o Ilibana, la Luna. En otra versión es llamado Lilith, frecuentativo de Ila, traducido como demonio nocturno (Isaías 34.14). Los rabinos afirman que Lilith fue la primera esposa de Adán, de la cual tuvo extraños hijos antepasados de los monos. Por sus actividades nigrománticas, fue condenada a residir en la región oscura del inframundo.
Sumerio: Lilu, red., virgen, demonio fecundador andrógino que ataca a las mujeres y vive en el árbol del centro del paraíso.
Nawatl: la deidad andróngina del panteón azteca es Ilamatecuhtli (de Ilu, cielo, y Ma, apócope de mano y mente), literalmente, señor anciana, reconocida como el espíritu de la Naturaleza y la Luna llena. El término Ilama no tiene familia dentro de la lengua clásica, por lo que se le ha supuesto origen foráneo.
Maya: Ilmah, menstruo, ciclo menstrual, lluvia (atributos lunares); Ilil, vicio sexual (extravío asociado a la conducta andrógina).
Keshwa: Ila, celestial, y Manu, rad., mente, medida, se unen en el nombre de la deidad Illimani, reverenciada en el monte de su nombre. Sus atributos: las lluvias, nevadas, nieblas y el amanecer. Illama, Illamama, Lamama, nodriza, madre adoptiva.
184 DIOS TONANTE
(Ver Tierra II, Protector II)
El dios de las tormentas tiene varios nombres en los cuales aparece la partícula Dra, Tla, Tra, por encima, que lo abarca todo, vista penetrante, vigilante, dragón.
Sánscrito: los dioses Rudra (compuesto con Ru, cabeza, liderazgo) e Indra (con el artículo determinativo In) derivan su nombre de Tra, dragón, poderoso. Indra es asociado al dragón, que a veces cabalga y otras veces expulsa a la tierra en medio de rayos, lluvia y viento. Gobierna sobre el Indraloka, cielo del dragón, equivalente hindú del paraíso cristiano. Tiene 49 hijos conocidos como Marutas, corrientes; es señor del tiempo y padre místico del héroe Arguna, discípulo de Krishna. Merecen atención cuatro de sus títulos: Wata, que fluye (de la raíz ario-nawa Wa, ir-venir); Washar, retenedor de las aguas (el término nawatl Washa significa retener el agua, provocar sequías, y es atributo del dios Tlalok); Ahí, creador (con idéntico sonido y sentido en nawatl); y Tra, penetrante, versión arcaica del nombre de Indra. El dragón sobre el cual cabalga es llamado “el elefante blanco”, porque su mandíbula superior se alarga como trompa con la que riega agua sobre la tierra (más sobre este simbolismo en Monstruo del agua I y II).
Griego: aunque no forma nombre divino, la raíz aparece en términos como Drako, dragón; Traguelafo, cierto animal fabuloso; Trako, áspero.
Nawatl: Tla, rad., por encima, en general, afirmativo de respeto; Tlatla, red., quemar, brillar, iluminar. La raíz da nombre a Tlalok (con la desinencia Ok, que indica pertenencia), cuyas traducciones son: con tierra (Códice Magliabecchi) y caverna larga (Durán). Es el Ser Supremo de los mesoamericanos; sus títulos: Tlaka, humano, compasivo, de vista penetrante, que todo lo abarca; Tlalteku’tli, señor de la tierra; Tlani, protector, que está sobre todo. Tlalok vive en el Tlalokan o paraíso mexicano y tiene cuatrocientos hijos, los Tlaloke, que rigen sobre las corrientes de aire y agua. Su cabalgadura es un dragón parecido al de Indra, con mandíbula superior estirada en forma de trompa que enrolla hacia arriba o hacia abajo, que es su signo jeroglífico; generalmente se pinta en forma estilizada, como un número “ocho” sobre su rostro. Su representación más realista en el arte maya ha dado pie a la controversia sobre si hubo elefantes en el pasado reciente de América.
Keshwa: Tali (de Tla), derramar agua; Tula, rad., arrojar, echar abajo, caña, rayo.
185 DIOSES DEL VIENTO
(Ver Terreno, Agua V, Pecado I)
La raíz Mel, fluido, suave, brillante, elevado, dio nombre a los dioses del viento, hijos del Señor de las tormentas, tipificados como gemelos y asociados a la constelación de Géminis. Son los ángeles, devas, daimones, chaneques y espíritus auxiliares de las religiones. Variantes: Mer, Mol, Ol, Ul, Ur.
Sánscrito: Marut (con Ut, elevado), viento, aliento, nombre colectivo de los 49 hijos de Indra, también llamados Samira (con Sa, aliento), viento, viajero (una etimología fantástica de los brahmanes deriva el nombre de la expresión Ma-rodi, no llores, empleada por Indra para aplacar a sus hijos); Mela, fluidos, los espíritus del fuego, por otro nombre Marichi (con Isha, luz), deidad del cielo. Marichi es la contraparte femenina de Indra; ambos suelen ser representados en un único cuerpo de dos cabezas o rostros, varón y hembra, que recibe el título de Marut-pala, padre del viento.
Griego: Maris, medida para fluidos; Marnairo, brillar, esplender. La raíz es divinizada en Molu, hijo del océano y padre de Molión, el cual parió un huevo de plata de donde nacieron los gemelos Castor y Polux, los Moliónidas, hijos del viento, representados por la constelación de Géminis. Suele pintárseles como un gigante de dos cabezas.
Latín: Mercurio, esplendente, nombre del dios del movimiento, representado como un joven alado con sombrero de ala ancha, que recorre los caminos portando mensajes (atributos del viento); es prototipo de los ángeles cristianos.
Hebreo: Malakim, mensajeros, torbellinos, deidades subordinadas del panteón bíblico, descritos del siguiente modo: “Él ha creado a los vientos como sus Malakim (mensajeros), y la puesto por ministros a las llamas de fuego” (Salmo 104:4). En su función de vigilantes de los rumbos cardinales se les titula Seraphim (del sánscrito Saraph, Sarpa, serpiente), serpientes ardientes voladoras (Números 21:6). La raíz aparece en Merecha, el Espíritu Santo, descrito como el “aliento de Yahvé que pasa sobre las aguas”.
Egipcio: los vientos eran representados por los gemelos Shu, aliento y Tefnut, leona, deidades del viento fecundo y el viento quemador de las cosechas. Sumerio: los gemelos de los vientos eran Shallatl y Hanish, la atmósfera y el aire, apodados los “heraldos de Adad”.
Nawatl: Mali, rad., introducirse, ser sutil, penetrante, espiritual, aereo; Mamalli (sólo en plural), red., espíritus de la naturaleza; Mamaluase, red., padre, jefe, protector; Mamaluastli, red., la constelación de Géminis, asociada a los dioses del viento; Mela, rad., extensión, rumbo; Melek, Molok, fluir, circular; Melle (en composición con Elle, aliento, pecho), proceso ventilatorio; Molo, rad., agitarse, desplazarse; Moloni, que se desliza; Momoloka, red., nubes, tormenta, elevarse. La teología azteca representó a los vientos como serpientes producidas por Tlalok, en número de cuatrocientos o “innumerables”, que guardan los rumbos del Universo.
Keshwa: Mari, adverbio de ponderación, Mira, rad., grande, admirable; Mirachi, Mirana, aventar, lanzar al viento, propagar, predicar, acrecentar.
Arawaco: en toda la Amazonía y la cuenca del Caribe llamaron a los rumbos cardinales, vientos y lluvias con el título colectivo de Marou, Marú. Este se ha derivado de Ma, no, y Uru, nube, tormenta, pero una mejor etimología lo emparenta con Mar, radiante, origen del nombre de Maroia, la Luna. Los Marou son los señores de los huracanes, personificados por los gemelos Maro, esplendente, y Boinael, hijo de la serpiente, cuya imagen es una serpiente o iguana de cuyo lomo brotan rayos de Sol. Se les asocia con la constelación de Géminis.
Cuna: Ali, aire, espacio, fluir, retornar; Mala, Mira, trueno, cielo; Mellea, fluir, girar; Mermer-makka, agitarse el viento.
Zapoteco: Ulallo, Ulobllo, soplar, ventilar.
186 MONSTRUO MARINO I
(Ver Metal precioso I, Mano II, Enaltecido II)
Otro título del dragón se forma de la raíz Mkr, agresivo. Afirma el abate Bourbourg, citando al investigador M. Ekstein, que el término Makara “no tiene raices en lengua aria; pertenece a la vieja raza de lols etíopes, de los cuales pasó a los semitas, y de ellos a los arios” (“S’il existe des sources”); de ahí deduce su origen americano. Sin embargo, a pesar de que el dragón era llamado por este nombre en América, el término Makara se deriva de raices presentes en el Viejo Mundo.
Sánscrito: Makara, ser divino de buena suerte, también nombre de un demonio del inframundo. Esta dualidad se explica en su leyenda: Kama, dios del deseo, sintiéndose acechado por el monstruo del caos, combatió con él y le obligó a retirarse al fondo del mar; sobre su espalda creó la tierra. De ese modo Makara llegó a estar asociado, por un lado, con el inframundo y las antípodas, y por el otro, con el centro del mundo, el monte Meru, lugar donde la tradición hindú coloca el paraíso. En sánscrito aparecen dos posibles etimologías: 1ra. de Makar, grande y Ari, filo, colmillo, espada; 2da. de Ma, del agua, y Kara, agresivo, guerrero (para una etimología nawatl, ver abajo). Astronómicamente, Makara es la tierra y una constelación del zodíaco hindú equivalente a Capricornio. Su cuerpo está cubierto de ojos que simbolizan las estrellas, su trompa se relaciona con el viento. Psicológicamente, es el impulso subliminal vinculado al sueño, las corrientes de agua y el fondo marino.
Griego: Makare, feliz, bienaventurado, las almas de los que van a cielo, nombre del paraíso griego, el rumbo occidental y las antípodas; Makro, grande. Makar fue un mítico rey de la isla de Lesbos, hijo de Olo, el viento, cuya violencia fue dulcificada por su hija Megaklo (anagrama de Makar) a través de la música.
Latín: Makara, pez; Makarela, cierta especie de pez comestible; Makareo, intumescencia que levantan las aguas del mar en la desembocadura de los ríos (sentido arcaico, monstruo marino).
Hindi: Ghar, Ghara, Khar, cueva, inframundo.
Hebreo: Makabeo, heridor, violento, nombre de una casta de guerreros; Marak, met., purgar, limpiar.
Arameo: Makalo, devastador.
Turco y Árabe: Maghara, cueva, inframundo.
Fenicio: Melkart, dios que soporta el peso del mundo, simbolizado por un pez o por dos peces cruzados (la L interpolada puede estar relacionada con cierta etimología nawatl).
Etíope: Makara, cocodrilo. En Sudáfrica sobrevive este término en el nombre del río y el pantano de Makarikari.
Bantú: Makala, Makalabanda, cocodrilo.
Nawatl: el nombre de Makara no aparece en nawatl, pero sí tres posibles etimologías: 1ra., de Mako, cosa monstruosa, desmesurada, y Ala, Alla, del agua; 2da., de Mala, cosa torcida, que muele, y Kalaki, escondido, vigilante; 3ra., de Mela, extendido sobre o bajo la tierra, grande, recto (esta raíz podría explicar la presencia de una L en el semítico Melkartl). Makashok, espantoso, muy evidente, término asociado a las serpientes Makiskoatl y Makisteshua.
A pesar de la ausencia del nombre, el dragón nawa tiene atributos idénticos a los del Makara hindú (trompa, múltiples dientes y ojos, cuernos, etc.). “La llamada Serpiente de Fuego del arte nahuatl y su paralelo en el maya difieren de las numerosas representaciones, más realistas, de serpientes en las mismas regiones, por su mandíbula superior trompiforme. Corresponde en muchos de sus detalles a Makara, el monstruo marino mítico del arte hindo-budista, por lo que las conclusiones respecto a la similitud con este son prácticamente ineludibles. Tanto en el arte hindu-budista como en el maya aparecen variantes con garras que semejan las del cocodrilo, y en ambas regiones es frecuente que emerja una figura humana de las fauces del monstruo” (Pompa y Pompa, “Prehistoria americana”).
Si la asociación de esta figura con los astros no es accidental, entonces la diferencia de posición entre el dragón hindú y el mesoamericano puede ser indicio de la distancia temporal entre ambas variantes del mito; Makara-Capricornio ocupa el décimo lugar entre las casa de la eclíptica, que hace veinte milenios era el signo inicial, tal como aun lo es Sipaktli, el dragón del calendario mesoamericano, desvinculado de la eclíptica.
Maya: Mach, lagartija, golpe; Much, rana; Muk, cubrir, sepultar, asentar.
Keshwa: Machako, serpiente; Maka, rad., herir, pelear; Makai, combate, castigo; Makara, Mokora, arc., monstruo acuático; Mikori, destruir; Miku, Muka, rad., devorar.
Arawaco: Kaiman, met., cocodrilo; Makaurel, Makorel (palabra antillana), dragón, cierta serpiente parecida a la boa, por ser la mayor de esta tierra; Mukura, palabra marítima aplicada algunas veces a la parte terrestre que se encuentra a nivel de la superficie (Pichardo, “Diccionario provincial”), extensión del sentido básico monstruo marino.
Cuna: Makar, visible; Makaroka, enseñar, aprender; Makerpai, cazador; Makiri, nube, oscuridad, cielo; Makka, matar, agredir, cazar.
Quiché: Makal, desmesurado; Makara, cocodrilo, monstruo marino, pez; es el pez mítico que sostiene la tierra, representado como dragón hocicudo.
Caribe: Mukura, arrecife, cierta vasija de barro muy ventruda; Maraka, met., monstruoso, estruendoso, calificativo de las bestias del agua de donde toma nombre el lago Makaraibo o Marakaibo.
Chaima y Tamanaco: Mukra, arrecife.
Chibcha: Makareo, del agua, nombre de un afluente del Orinoco; Makara, caimán, la mayor isla de este río, de donde toman nombre los indios Makares.
Tupí-guaraní: Yakare (de Makare), cocodrilo.
Galibi y Apalai: (M)Akare, Zacare, cocodrilo.
187 MONSTRUO MARINO II
(Ver Grano II, Número siete)
Otro nombre del dragón se forma de la raíz Seb, Sip, semilla, por extensión, putrefacción, barro, inframundo (lugar donde germina la semilla). La asociación entre el número, derivado de la primitiva forma de contar con semillas, y las ondas del cuerpo del dragón, le hicieron adquirir el sentido secundario de ciclo de tiempo, semana.
Sánscrito: Sebek, Sibika, dragón (lit., pródigo), arma de Kuvera, el dios que sostiene la tierra; Sibika es una espada “dispensadora de todo conocimiento” con que se inicia al sacerdote, fabricada con los rayos de Vishnu, el Sostenedor, y afilada por Vishvakarman, Señor de las iniciaciones; Sepa, miembro masculino, cola.
Griego: Sabai, coraza, armadura; Sibaris (de Sib, relativo a la Luna y las mieses, y Ari, agresivo, filoso), serpiente que robaba niños y sorbía su sangre. Se cuenta que en el sitio donde fue muerta (la ciudad que por su causa se llamó Sibaris) brotó una fuente que conectaba con las tierras del inframundo. De la unión del monstruo con la joven Alia nació la estirpe de los Ofiogeneis, hijos de la serpiente, los iniciados esotéricos.
Latín: Sub, pref., inferior, profundo; Subaktus, sumido; Subeo, que soporta; Subigo, forzar.
Hebreo: Seb, rad., trigo, espiga, oscuridad, cosa oculta, luz, sabiduría; Sippora, clara, radiante, una de las siete hijas de Yetro, el sacerdote madianita que instruyó a Moisés (el nombre de Yetro, compuesto con la raíz Tro que identifica al dragón y al líder, más el nombre propio de la deidad semita, Yah, indica que tanto este personaje como sus hijas son símbolos cósmicos adaptados a la mentalidad bíblica); Zip, devorar; Zipa, que devora, Zipar, oculto, secreto, cifrado, nombre de un tratado de cábala y del conocimiento sacerdotal.
Otra aparición de la raíz en el nombre de Yahvé Sebat o Sebaot, enemigo, encarnación de los atributos de Saturno y prototipo del Satán cristiano; los cristianos primitivos le llamaban Ofis, serpiente. Como señor del tiempo da nombre al Schabath o sábado, emblema de la semana y concresión del tiempo cíclico. Jesús hizo juego de palabras entre el sentido agrario y temporal de la raíz, al referirse al acto perpetrado por sus discípulos al recoger espigas (Siboleth) en un sábado (Sabath), respondiendo a los acusadores: “El Hijo del hombre es Señor del tiempo” (es decir, la serpiente que muerde su cola), frase donde las voces para “tiempo” y “espiga” indican “sabiduría espiritual”.
Egipcio: Seb, demonio, la personificación del planeta Saturno, “devorador de sus obras”, padre de Isis y Osiris, representado como un dragón erizado de cuernos que devora las estrellas; Sebek, Sibak, otro dragón cornudo de carácter benéfico asociado al desbordamiento del Nilo y patrón de las cocechas; el mito lo describe como un enorme y bondadoso, aunque a veces terrible cocodrilo que protege las puertas del Amente o paraíso egipcio; tiene cuernos de vaca, entre los cuales aparece una orla de estrellas o el Sol; como rey del inframundo, rige sobre los difuntos, descritos en el Libro de los Muertos como haces de trigo de diversas alturas (tres, cinco y siete “pies”); Sevek, otro nombre de Seb como señor del tiempo y la semana. Nawatl: Chap, rad., barro, limo, cosa mojada, tierra, base; Chapani, tendido en tierra; Chip, rad., claridad; Chipaktik, hermoso; Sep, rad., grano de maíz, número uno, ciclo cerrado de tiempo, unidad, vida, reñir, oponerse; Sepo, putrefacción (sentido derivado del proceso subterráneo de la semilla); Sipak, devorador; Ship, rad., descubierto, evidente. Divinizada en Sipaktli, dragón que sostiene la tierra, primer signo de la rueda calendárica y encarnación del ciclo temporal; la Piedra del Sol lo pinta como una serpiente en cuyo cuerpo aparecen las divisiones del tiempo representadas por espigas; su mandíbula superior se alarga, llena de dientes, y de su nariz sale un cuerno en espiral con siete estrellas (las Pléyades). Otra aparición en Shipe, desollado, deidad de la renovación de la Naturaleza.
Maya: Sibun, manantial, corriente; Zip, pecado, ofensa; Zip’, hinchado, demesurado; Zipul, arrojar, precipitar, arrmeter.
Keshwa: Sapo, grande, extenso; Supa, cosa perversa, sombría o escondida; Supai, oscuro, inferior, venerable culebra, nombre propio del demonio y de la región de las antípodas, donde tiene su casa Amaru, el dragón original; Supuk, agua que cae en torrente.
Quiché: Sipak-na (con Na, espacio, casa, madre), dios devorador del Popol Vuh, hermano de Kabrakan, cuya función era conmover las montañas. “Sipakná jugaba con las grandes montañas cual pelotas, con los montes que existían al amenecer, los cuales fueron creados por él en una noche” (aquí el texto enumera los siete planetas - Popol Vuh I.5). Fue condenado a sostener el peso del mundo, encontrando residencia en “el fondo del abismo, cubierto su cuerpo con la tierra del mundo” (más sobre esta deidad en Dioses Convulsores).
Arawaco: Chipoj, Chipok (en Cuba, Chipojo), lagarto, iguana; Seboruco (en Cuba), arrecife costero; Siba, peñasco acuático, ancla de la embarcación, eminencia submarina; Sibukan, manga de tela muy larga y gruesa con que se exprimía la yuca agria, cuyo nombre deriva de su forma.
Mazawa: Sebi, fluir, rociar con agua.
Chibcha: Zipa, señor, jefe.
188 DIOSES CONVULSORES
(Ver Serpiente I, Mano III, Cabeza I, Protector IV, Monstruo marino II)
Existe en la mitología un grupo de seres divinos los que se describe como “muy misteriosos, los más elevados espíritus polanetarios, los más grandes dioses y los poderosos... ocho poderes superiores asesores del Sol y ejecutores en torno a este de la sagrada danza circular” (Glosario Teosófico). Contituyen la encarnación de las fuerzas convulsoras que dieron origen al Sistema Solar. Su título, Kabir, deriva de la raíz Kaur, serpiente, extremidades, cabeza, variantes Kaul, Sarpa, Sarua, Saur.
Sánscrito: Kapalaya, remover, saltar por encima; Kop, rad., convulsión, irritación. Los Kabires reciben el nombre colectivo de Kumaras, vírgenes, pues representan una humanidad antigua, incapaz de mezcalrse con la nuestra.
Griego: Kabbaliko, que conmueve o derriba; Kabos, voracidad; Kapeto, foso, caverna; Kapir, salvaje; Kopaniso, sacudir; Kopto, herir, golpear; Kuba, Kupta, inclinar, tornar; Kubitizo, sacudir. Todos estos nombres describen las funciones de los Kabires, monstruosos hijos de la Tierra y el Océano, atados por los dioses al infierno, por otro nombre Hekatónkiros, de cien brazos. Los nombres particulares de los Kabires derivan de la raíz Axi, eje, y aluden al eje de rotación del cielo, ya que las desviaciones de los planetas eran atribuidas por los griegos a las sacudidas de la tierra.
Latín: Kaprikornio, cabrío (lit., terrible), sobrenombre de Pan, señor de la Naturaleza.
Sumerio: Gabir, convulsor, nombre de los dioses naturales. El poema babilonio describe sus características: “¡Son siete, son siete! Ni hombres ni mujeres, son como la tempestad, que no tiene asiento. No conocen mujer, no pueden engendrar hijos, no saben de la compasión ni la misericordia, no escuchan la súplica ni el llanto. Son como caballos de gran alzada, malignos, malos espíritus, que persiguen las grandes tempestades y asolan el país. Se arrastran sobre su vientre, como serpientes, y hacen que su habitación tenga hedor de ratones. Aúllan como la jauría” (Van der Leew, “Fenomenología de la Religión”).
Frigio: Kubilia, la madre tierra, equivalente a la Cibeles griega.
Hebreo: Gibbor, terrible, poderoso, violento; Gibborim, gigantes prediluvianos, por otro nombre Nephilim, generación desmesurada. Fueron colectivamente adorados con el nombre de Gabriel, dios serpiente.
Fenicio: Kapir, divinidad antigua y nombre genérico de los “primeros creadores”.
Nawatl: Chap, rad., voracidad, conmoción, subterráneo; Chapani, sumergirse, caer a lo profundo, se devorado o desmenuzado; Chapania, estrellar, romper, enojarse en exceso; Kopetik, violento, rudo; Kopichawi, agrietar, desgarrar; Kopichua, enrrollar, sacudir. Divinizada en los Kiname, gigantes (de Kinam, nivelar, equilibrar, escondido, de donde Kine, fallido, embrujado), personajes de la prehistoria mítica indoamericana.
Maya: Kab, movimiento, ofensa, fuerza, rigor; Kabal, inframundo; Kabi, el mundo, la tierra; Kaprakan, temblor de tierra; Koopol, abismo; Kop, doblegar, enrrollar, asentar, confirmar, golpe de puño.
Keshwa: Chapa, suelo, caos; Chapak, tierra, mezcla; Chapona, confundir.
Arawaco: Kab, extremidad, eje.
Quiché: las funciones de los Kabires encarnan en Kabrakan, el conmovedor de las montañas, y en su gemelo Sipakna, dragón del espacio. El nombre de Kabrakan deriva de Kab, tierra, y Rakan, romper, conmocionar; o bien de Kab, dos, y Rakan, paso, huella; también se puede relacionar con Kabr, rad., inframundo, y Kan, serpiente. Kabrakan es hijo de Vukub Kakix, los siete resplandecientes (la colectividad planetaria), condenado a ser tragado por la tierra después de echar abajo el árbol cósmico.
189 DIOS DESTRUCTOR
La raíz arcaica Shiw, variante de Saur, serpiente, conota, por un lado, la flexibilidad, por extensión, la languidez y delicadeza femenina, y por el otro, la fuerza, tanto para crear como para destruir. Fue aplicada a la deidad andrógina que destruye y renueva periódicamente el Universo.
Sánscrito: Saul, Saur, rad., hermoso, valor; Sauli, Sauri, el planeta Saturno; Siu, rad., languidez, delicadeza, femenino; Shiw, mujer. Shiwa es el aspecto destructor de Indra, deidad a la que sustituyó con el desarrollo del panteón. A pesar de que su título significa femenino, es pintado como un asceta viril, morador solitario del Monte Meru, cuya mirada de fuego reduce a cenizas a Mara, el demonio hembra de la tentación. Los brahmanes explican esta contradicción mediante la teoría de Ardha-nari, medio mujer, llegando a reverenciar a Shiwa como “la madre”. Sus símbolos son la flecha, el tridente y los cuernos; él mismo tiene forma de dragón.
En sentido filosófico, Shiwa representa la síntesis de las corrientes cósmicas, por lo cual es el dios de la danza de la creación. “Habitualmente, las imágenes de metal o piedra de Shiva lo presentan bajo la forma de Nataraya, entregado a una danza vital y energética. Su danza representa los cinco actos divinos: la creación del Universo, su conservación y destrucción, la encarnación de las almas y su liberación del ciclo de las vidas” (R. Pike, “Diccionario de las Religiones”; más información, en Dios de la Danza).
Griego: Sao, incólume, defensor; Saul, Saur, rad., femenino; Saulo, moverse afeminadamente, ser lángido, desfallecer; Sauloma, actitud muelle; Sauna, herir con dardos, destruir, borrar; Saurio, reptil; Sauro, árido, ardiente.
Latín: el equivalente latino de Shiwa es Saturno, pintado como dragón; su aspecto andrógino se revela en el título que le aplicaban: “Madre celeste”.
Germánico: Ziw, dios nórdico de la guerra que encadenó al monstruo de hielo en la noche de la creación, perdiendo una mano en la batalla.
Hebreo: en esta lengua la raíz se pronuncia Kiwo o Kivo, dios que el patriarca Moisés propuso al pueblo hebreo en sustitución del becerro de oro. Yahvé Kiwo o Kiwan tenía forma de serpiente con alas, colgada de una estaca en forma de cruz tau; se le consagró el tercer mes del año, Siwan. En la mitología judía, Saul es recordado como primer rey de Israel; recibía el apodo de “agraciado, femenino”, y se asegura que “excedía a todos los varones del pueblo por una cabeza”. Su valencia andrógina es recordada en el episodio de su pasión por el joven David, así como en el amor de este último por su hijo, Yonatham (versión del arameo Yohan), conocido como “el delicado”.
Arameo: aparece en la mitología babilónica como Baak Shiwo, Shiwo el esplendente, padre de todos los dioses. Su metástasis civilizadora, Oannes o Yohan, se describe como un hombre-serpiente acuático. Su emblema, el tridente, y su lugar de origen, el abismo oceánico, sirvieron de símbolos a dos deidades bíblicas: Satan y Juan el bautista. Se dice que Shiwo fue el fundador de la secta esotérica de los Nabires o Nazarenos.
Nawatl: Chiu, rad., hacer, deshacer; Chiwallani, forzar, obligar; Sisiwia, red., estar cansado de hacer; Siu, rad., valor, actividad, profecía; Siu’kayo, perseguir, ser valiente; Sivia, Siwa, perseguir, proseguir activamente; Siwa, rad., femenino; Siwatl, mujer, señora; Siwawi, desfallecimiento, languidez; Soatl, hembra (voz relacionada con Koatl, serpiente, pues la S y la K son intercambiables en esta lengua). El título Siwa aparece en los nombres de varias diosas, y también en el del pontífice máximo de la religión tolteca, el Siwakoatl, mujer serpiente, cuyo androginismo se revela en su obligación de vestir y hablar como mujer. El título de Siwakoatl o Soakoatl recuerda el mito ario, en el cual el dios Siwa es la serpiente que pone a prueba la creación y señor supremo de los sacerdotes y ascetas. El equivalente azteca del Shiwa hindú es Teskatlipoka blanco, apodado Señor de la Danza y Chiwani, creador.
Maya: Chiu, mujer, nodriza; Si, abuela, madre; Sie, tía.
Trique: Sukwa, serpiente.
190 DIOS CREADOR I
(Ver Metal precioso I, Puente II, Sexo masculino II, Padre, Chamán II, Dios creador II, Aumentativo)
La equivalencia de las oclusivas P y B, y la deriva de esta última en las semivocálicos V, W, aparecen reflejadas en el nombre de la deidad creadora en todo el arco ario-nawa, de la raíz Pal, Par, Pla, Pra, proyectar, inseminar, poner en relación (lit. arc., fuego), variantes Bal, Bar, Bra, Fla, Ura, Vir, Vra. Por extensión, forma nombres relativos a la paternidad y la virilidad. Sánscrito: Ura, Para, rad., ígneo, activo, rutilante, generación sexual. El mito brahmánico reconoce a Brama, Brahma o Brakma como el generador, aspecto Padre de la trinidad hindú. El Libro de Manú explica su nombre como un atributo sexual: “Habiendo dividido su Yo en dos partes, vino a ser en una de ellas Brahma, con atributos de varón, y con la otra hembra, de la cual creó a Wirach”. Tanto Brahma como Wirach son variantes de la raíz Brah, Prah, acto ritual de portar el fuego, inseminar, padre biológico o espiritual, de donde Bhleg, arder.
La teología sánscrita desarrolló el concepto de los “dobles” divinos, un grupo de diez espíritus ayudantes que llevan el nombre de su padre, Prachcha (Praja), fecundador, otro título de Brahma. Por su parte, el aspecto femenino, Wirach (el equivalente hinduísta del Espíritu Santo cristiano), dio origen al Wira, guerrero. Otros títulos de Brahma, de la misma raíz: Arugan, Arukan, nombre jainista de la deidad, donde hay metátesis del fonema Wra en Arw; Prana, aliento cósmico: “Él es Prahan, él es Brahma, lo llaman Tyat (Aquello)”, (Brihad Aranyaka Upanishad III.9:28); Praya, el que insufla.
Brahma era originalmente un dios de las cosechas, patrón de los bienes materiales y los hijos; más tarde fue elegido para representar al poder creador en absoluto, pero sin perder por ello sus relaciones con el agro. Cuando los sacerdotes rurales, vinculados a la casta conquistadora, impusieron su hegemonía ideológica, Brahma usurpó los atributos de los dioses urbanos, pero su esposa, Saraswa, siguió siendo la vieja diosa de las mieses (ver Cereal II). Una caracteristica de este dios, recordada en América, es su cuádruple expresión; el mito afirma que, enamorado de la hermosura de Saraswa, Brahma deseó contemplarla con tal intensidad, que le salieron cuatro cabezas, con las cuales la ve desde todos los ángulos. Esta disposición radial está relacionada con los puntos cardinales y los cuatro elementos del Akash, inaccesible.
Griego: Brime, brío, poder; Bromio, Oruo, rugido, bramido; Parenei, penetrar; Paroi, ir más allá, comunicar, aproximar; Parteno, virginidad; Prem, rad., aliento; Premn, rad, firme, fundamento; Pro, rad., antes que, que da origen; Promamme, abuela; Prometor, abuelo; (W)Orio, maduro, fecundo. Bormo era un dios del agro, hijo de Ticio, “el gigante de nueve hectáreas” (la tierra), y nieto de Zeus. Todos los años, por la época de la siega, se conmemoraba su muerte al son de la flauta.
Latín: Fla, arder; Flago, quemar; Flamen, sacerdote portador de la llama; Parens, Parire, parir; Virilis, viril.
Persa: Pala, ir de un lado a otro, subir, bajar.
Lituano: Pram-bima, que todo lo hace, el Ser Supremo anterior al cristianismo.
Escandinavo: Buri, procreador, el Ser Supremo, por otro nombre Bragui, Brak, generador, apodado “el soñador de la vida”.
Germánico: Uira, Wira, fecundo, el Ser Supremo.
Celta: Abar, Abra, met., padre.
Hebreo: Bal, procreador; Balphori, enfático de generador, título del Ser Supremo; Bar, padre (delante del nombre significa hijo de). El mito personifica al Brahma ario en Abram, Abraham, padre enaltecido, esposo de Sarai, fecunda, patriarcas fundadores de la raza judía. La raíz aparece en la primera palabra de la Biblia, Bereh, traducida en el principio, pero cuyo sentido recto es generación, producción, pensamiento, cabeza. En la Cábala, Bereh, Braiah o Briah es el nombre de la primera creación, anterior al mundo de Adán.
Arameo: Eber, padre, nombre del mítico fundador de los hebreos, versión semita del Brahma ario.
Guanche: Abra, Oharan, Oraham, Uraham, creador, el Ser Supremo.
Nawatl: Pal, por, a través de, cerca, con; entra en títulos divinos, particularmente en I-pal-nemoani, Quien nos produjo, por Quien vivimos, el Ser Supremo; Wal, aumentar, reproducir, duplicar. Otras variantes no tienen oportunidad en esta lengua, que no pronuncia la B, la R, ni la combinación Pl. Subsiste la leyenda de la cuadruplicación del Ser Supremo en los cuatro Teskatlipokas, espejos humeantes (rayos de la creación), regentes de los puntos cardinales y los elementos. Un título arcaico de la deidad se denota en su característica de ser un dios cojo, ya que la voz Wilani, cojo, también significa que echa fuera, que puja, arcaico, fecundador (ambos sentidos fueron recogidos en el nombre quiché de Teskatlipoka).
Maya: el dios creador es Alom-Olom, Madre y padre, donde la raíz Al, Ol, es varianhte de Ur, engendrar, fecundar.
Keshwa: Bira, Vira, Wira, semen, esencia, médula, vitalidad, nombre del Ser Supremo Bira-kocha o Wira-kocha, simiente del océano; su consorte es Sara Mama, la madre maíz, lo cual denota que en su origen Wiracocha era un dios agrario.
Arawaco: el Ser Supremo se titula Brama, fecundador, relacionado con la siembra de la yuca (el “cereal” amazónico). Como Bai-brama, fecundador del océano, es la deidad de las formas premateriales, por lo cual se le representa como un bulto sin miembros y con la cabeza quemada, que recibe el sobrenombre de “Feo” y mora en un rincón oculto del campo de yuca. Otro de sus títulos es Urakan, destructor, simbolizado por la tormenta y adorado en las cavernas, cuya variante Oroko dio nombre al abuelo.
Quiché: el Ser Supremo era Hurakan, Urakan, literalmente, una pierna (de Hu, U, uno, rakan, pierna), y serpiente cósmica (de Ura, por doquier y Kan, serpiente), lo que, por la asociación de la serpiente con la sexualidad masculina, es un título creador. El Popol Vuh lo describe así: “Así fue dispuesto en las tinieblas de la noche por Aquel que es la esencia del cielo, de nombre Hurakan” ( P. V. I.1). También se pronuncia Ulakan, Vrakan.
191 DIOS CREADOR II
(Ver Metal precioso I, Puente II, Sexo masculino II, Padre, Chamán II, Dios creador I, Aumentativo)
La raíz Bra, Pal, Par, Pra, Vra, vinculada con un nombre del sexo masculino, da origen al adjetivo Bal, Pal, penetrante, fuerte, agresivo, de donde toman nombre el hacha, el dardo, el guerrero, el rey y el Sol. Por extensión, significa brillo, luz, belleza.
Sánscrito: Balam, fiero, agresivo, cierta casta sacerdotal; Pala, ayuda, defensa, mediación, conservación; Palami, defender; Vairini, enemigo. La raíz fue divinizada en los títulos Palaya, protector, y Balarama, destructor del hacha, hermano del héroe Rama.
Griego: Ballo, arrojar, golpear; Belo, fuerte, hijo de Posidón, creador del río Nilo (símbolo de la fecundación del campo); Beltero, el mejor, el más fuerte, título militar.
Latín: Belo, rutilante, hermoso; Bellum, guerra; Luz-bel, luz de Belo, la apariencia del Sol, pintada como un dragón; Pales, dios que encarna la potencia sexual masculina, protector del ganado.
Munda: Bali, hierro; Bairi, enemigo; Buru, montaña.
Céltico: Bal, poder, rad., a través de, gracias a, lo que enlaza, la lejanía; Pel, enlazar, comunicar, atar. Estos últimos sentidos son extensión de la fuerza masculina penetradora.
Germánico: Belo, fuerte, adjetivo y título personal.
Sumerio: Bal, hacha; Bari, enemigo.
Arameo: Baal, Bel, rey, supremo; Bal, padre; Balak, destructor; Belo, dragón, nombre del Sol; Belite, consorte de Belo, la Luna.
Indonesio: Palau, colina; Par, piedra; Perang, batirse.
Australiano: Balle, Barlo, Barri, Pili, piedra.
Oceánico: Pole, hacha; Purewa, lapidar; Upar, piedra.
Nawatl: para los sentidos de la raíz Pal, ver artículo anterior; también conserva acepciones que indican el poderío masculino, como Palani, proteger; Palewi, favorecer, sostener, ayudar; Poloa, destruir, aniquilar, abrumar, conquistar; Topal, ostentación, adorno, brillo deslumbrante.
Maya: Bala, muerte; Bal, fiero, bestia; Balam, ocelote, sacerdote; Balan, oculto; Shbalbai, inframundo.
Quiché: la raíz fue divinizada en el nombre de la primera pareja humana, Balam Kitzé, sacerdote sonriente, y su esposa Kaa Paluna, casa resplandeciente. Balam y Paluna son equivalentes de Belo y Belite, el Sol y la Luna de los babilonios.
192 SOL I
(Ver Metal precioso I)
La raíz Sul, Sur, Sol, luz, se compone de Su, sobre, y Ur, brillo, fuego, por extensión, algo puro y perfecto. Puesto que el Sol es símbolo de lo que es único o está aislado, la raíz también tiene el sentido de solo; por último, asociada con un nombre de la serpiente, vino a significar lo que se mueve con ímpetu, ondula o hace giros cíclicos. Variantes: Chal, Char, Kur, Sar.
Sánscrito: Char, rad., luminoso; Charya, maestro (lit., que ilumina); Sawitor, disco solar, inmortalidad; Suar, luminoso, el Sol; Sura, elevado, nombre de los espíritus mediadores; Surya, nombre teológico del Sol.
Griego: Sel, Selagueo, resplandor solar; Selano, Sol; Selas, luz; Selene, Luna; Sor, rad., encumbrar, acumular; Sullamfis, brillo; Sur, rad., arrastrar con ímpetu, onda, ciclo. Personificada en Serapio, dios de la salud y la buena suerte con forma de serpiente o rayo solar.
Latín: Solis, único, Sol; Solor, tibieza; Sors, fortuna. Divinizada en Sorakte (otro nombre de Apolo, el Sol), una deidad identificada con Dei Pater (Júpiter) y adorada por una secta de sacerdotes llamados los Horpi, lobos, debido a que el lobo era el animal consagrado al Sol.
Persa: Asura, resplandeciente, elevado, nombre antiguo del Ser Supremo, luego, de los espíritus mediadores. La raíz da nombre al “padre de los dioses”, Zurwan Akarani, traducido tiempo sin límites, cuyo sentido arcaico es luz que quema. En la teología zoroastriana este nombre fue aplicado al planeta Saturno, equivalente del Sabaot semita, por ser “una llama que devora”.
Escandinavo: An-sur, el gran Sol, nombre del dios creador.
Hebreo: Seraph, Sarpa, divinidades mediadoras descritas en la Biblia como “serpientes ardientes voladoras”.
Arameo, Acadio: Sar, luminoso, blanco.
Sumerio: Suruz, luz, brillo.
Egipcio: Sarapio, Sarpo, salutífero, serpentino, nombre del Sol, representado como un hombre con cabeza de serpiente o como disco que despide rayos ondulantes.
Japonés: Sola, cielo, atmósfera.
Nawatl: Chal, rad., luminoso, brillo; Sol, (de So, desplegar, extender, frecuentar, y Ol, en torno, que fluye o se mueve), rad., que fluye con estrépito; Soli, cíclico, curvo, gastado, antiguo, persona muy anciana, título del dios del fuego. La variante Sel contiene dos sentidos solares: solo, aislado, y que crece, florece o reverdece. El Sol de medianoche lleve el nombre de Sholotl, doble, resbaladizo, fluido. Maya: Shel, cuchillo; Shil, espina de lagarto; Shol, Shul, bastón, instrumento puzante (arc., rayo); Sholah, afirmar, sostener; Sol, piel de culebra.
Keshwa: Kiru, Siru, punta, diente, que muerde; Kuri, dorado; Suru, el fluir del fuego.
Arawaco: Charia, Karia, Zaria, guerrero, maestro, sabio; Sorya, Suraia, Suria, tierra del sol, país resplandeciente, ocaso solar, nombre aborígen de la isla de Cuba; Sur, resplandeciente, solar, nombre del paraíso arawaco.
Caribe, Tupinamba: Kuar, Sol.
193 SOL II
(Ver Piedra, Primer orden II)
Un nombre del bastón, Ant, Aton, Tan, Ton, por metáfora, rayo, llegó a denominar al Sol.
Sánscrito: Anta, Anti, luz, calor, Sol; Antarisha, mundo luminoso, esfera o cielo del Sol, sede del mundo espiritual; Indi, Luna; Tama, Tamo, tinieblas; Tamotud, Tanotud, met., Sol vencedor de las tinieblas (en este título hay juego entre las raices Ant y Tan, tinieblas, lo cual alude al curso del Sol por las antípodas); Tano, met., forma, imagen; Tanaytnu, el que truena.
Griego: Antau, reflejo, relumbre; Aton, aliento, alma (solar); Dona, principal, frente; Tanau, rad., grande, que todo lo abarca, activo; Tantule, rad., que hiere, sacude, conmueve; Tanu, rad., puntiagudo, penetrante; Tomei, incisivo, hiriente; Tomias, escogido, aislado; Tomos, penetrante; Tonio, matiz, color, intensidad de la luz o el sonido, acento, tono. Personificada en Tanatos, hijo de la noche y hermano del sueño, quien representa al Sol de las antípodas; en Anteo, hermano de Tanatos, el gigante morador “del otro lado del mundo” que a todos fulmina con su poder, vencido por Hércules (el Sol del mediodía); en Adonis, esplendente, también llamado Didumo, doble, gemelo, deidad creadora de la tierra, que fue objeto de un culto orgiástico en Grecia y el Medio Oriente y que representa el nacimiento del Sol-niño.
Latín: Tonan, que arroja rayos, sobrenombre del Ser Supremo; Tono, rayo; Tonus, acento acústico o luminoso.
Hitita: Stanu, Sol.
Céltico: Antu, hacia abajo, opuesto, oeste, antípodas, Sol del inframundo; Tani, Tanu, blanco, radiante, el Sol.
Escandinavo: Wotan, creador del hombre; el disco solar era personificado por su hijo Thor, Tunar, el primer ser humano. Uotan-Tunar es un dios tuerto, pues cedió un ojo a cambio de la sabiduría.
Hebreo: Adama, rojo, brillante; Adon, señor, rey; Aten, fuerza, poder, Tamuz, Sol, nombre del cuarto mes judío. La fiesta de Tamuz (conocido por los griegos como Thammuz Attenim y por los latinos como Adonis) se celebraba en el séptimo mes hebreo, Ethan, luminoso, en la semana de los tabernáculos. Personificado en Adán, rojo, llamado en la Cábala Athamas, gemelo, por haber sido hecho “macho y hembra”, según el Génesis. Su sentido solar se evidencia si consideramos que Athamas es lo mismo que Eden, el paraiso original. Afirma el Libro de Henoch: “He aquí, los nombres del Sol son Oryares y Tomas... primero se levanta y reina el Rey, cuyo nombre es Tamaani, el Sol” (78:1 y 82:15)
Sumerio: Antu, Reina del Cielo, esposa de Anu.
Arameo: Adon, Señor, la forma hnumanizada del Sol; Tonat, Sol.
Egipcio: Aton, Sol visible; Teuno, doble femenino del Sol apodado “señora del abismo”. Una inscripción egipcia conservada en el Museo del Louvre dice: “Al ponerse tras la montaña de la Vida (el rumbo occidental), Tano ilumina a los habitantes del hemisferio inferior (de la tierra)” (cita de H. P. Blavatski). Tano o Toum era adorado con sexo masculino como Neure-tom, resplandeciente del navío de Ra, apodado “Señor de ambos hemisferios”. Se representaba como un ser humano de pie sobre un león (símbolo del Sol visible), cuyo tocado es una flor de loto (emblema del abismo). Otra aparición en el nombre del paraiso de Osiris, el Tanem, apodado “la morada original del hombre”, nombre del dios del aliento, el fuego y la vitalidad, de quien dice el Libro de los Muertos: “Tú eres sin padre, pues te engendró tu propia voluntad; tú eres sin madre, pues naciste por la renovación de tu propia sustancia, de la cual toda sustancia procede.”
Chino: Tian, cielo.
Nawatl: Atonawi, fiebre, calor excesivo; Tona, calor, luz; Tonal, luminoso, poder hipnótico; Tonalli, el rumbo del este; Tonatiu’, portador de luz, el Sol; Tonewa, quemarse por el sol; Tonia, alma solar. Personificado en Oton, fundador de la nacionalidad otomí; la raíz Oton no existe en lengua nawatl, excepto como apelativo de los otomies, pero es probable que contenga el sentido arcaico de guía, como extensión de Sol. En centroamérica esta deidad es llamada Wotan, identificada por Brasseur de Bourbourg como “la Serpiente Emplumada”.
Maya: T’an, fuerza, poder, duración; Ton, Tun, año solar, ciclo, rayo, bastón, virilidad; Tumalkin, en el día, todo el día.
Keshwa: Andes, rutilante, nombre de una cordillera; Anta, bronce; Atum, occidente, océano; Kunti, calor; Tauna, Tona, bastón; Tonapa, Tuna, solar, un antiguo profeta andino, predicador de un culto heliólatra e iconoclasta. Los incas adoraban al Sol con tres nombres de la misma raíz: Anti, oriental; Inti, cenital; Antu, occidental.
Lacandón: Tanu, radiante; Tanuhaoku, rayo; Tanupekku, trueno.
Chibcha: Antomia, nombre del Ser Supremo, padre de la Luna y el Sol, entre las tribus del valle del Cauca, Colombia.
Tepehuano: Tonaol, Sol.
Mapuche: Antu, Sol.
Huitoto: Ji-toma, Ji-tona (con el adjetivo Ji, grande), Sol; este es también el nombre de su mesías civilizador.
Mixteco Andiaya, inframundo; Andivi, Ant, cielo; Ndii, Sol.
Tupinamba: Tamo, Tano, Sol, gran antepasado y creador, cuyos tres aspectos o personalidades son Munam, Maira y Sume (equivalentes a los arios Manu, Marus y Soma, hipostasis de Tamotud, el Sol).
Tucuna: Tanatli, rumbo de la derecha (por representar la actividad), Sol.
194 SOL III
(Ver Flor I)
Otro nombre del Sol deriva de uno de sus símbolos: la flor, de raíz Such, Susi, lo que crece, madurez, fruto, disposición simétrica, armonía, algo agradable, belleza, pureza, quemar, desecar; todos estos sentidos son atributos del astro rey.
Sánscrito: Sochi, puro, limpio, bello, virtuoso, florido, el Sol físico, tercer hijo de Agni; Sus, flor; Susi, susi, belleza, claridad, energía; Susikha, la bella, sobrenombre de Agni, la diosa del fuego.
Griego: Sushi, Susi, rad., crecer, brotar, engordar, madurar; Sousi, que bulle, hierve, disputa, el lirio. Esta acepción fue tomada por Jesús en sentido solar, como emblema de su condición mesiánica: “Considerad el lirio en el campo: ni Salomón alcanzó su vestido de gloria” (Mateo 6:28); palabras que son la aplicación de una profecía hebrea que compara al futuro Mesías con una flor: “Él florecerá como un lirio y extenderá sus raíces en el Líbano y será su gloria como la del olivo” (Oseas 14:5,6).
Nawatl: Shochiotia, exaltar, alabar; Shochitl, flor, nombre esotérico del quinto Sol (el actual) y de los profetas (Se Shochitl, Uno Flor, es un nombre de Ketsalkoatl); Shochiwa, encantar, fascinar, seducir mediante hipnosis (sinónimo de Tonalli, otro nombre del Sol); Su, rad., exaltado, bello; Such, rad., brotar, crecer. La raíz fue divinizada en Makuilshochitl, cinco flor, deidad del crecimiento de los frutos, el juego de azar y los baños rituales.
Maya: Schel, luminoso, florecilla, la Luna.
Keshwa: Sisa, flor, que crece, se eleva, madura.
Cuna: Suchua, mariposa.
195 SOL IV
(Ver Señor V, Número cinco V, Segundo orden)
La raíz Kün, variantes Chin, Gün, Kan, Kin, Kon, Kun, Sin, indica brillo, vitalidad, y se aplica a los metales preciosos y el fuego, y por extensión, al cielo, los ciclos de los astros, el movimiento en abstracto y el Sol.
Sánscrito: Kint, brillo, reflejo; Kinta, que se ve.
Griego: Kine, vitalidad, movimiento.
Latín: Kandere, brillar; Kemare, Kremare, quemar; Sine, movimiento; rad., incinerar, de donde Sinis, ceniza.
Danés: Konr, rey.
Inglés: King, rey.
Turco: Günesh, Sol.
Sumerio: Kimi, Señor; Kin, Sol.
Japonés: Kami, Dios; Kin, oro.
Melanesio: Kina, Sol.
Yucagi: Kiniye, Luna.
Nawatl: Kan, Kon, rad., fuego; Kin, rad. arc., poder; Kinan, poderoso, equilibrado; Kiname, los gigantes mitológicos; Komonki, fuego vivo.
Maya: Kaan, cielo; Kin, Sol, luz, vitalidad, energía; Kinil, prosperidad; Kinam, fuerza, vigor, virtud, actividad.
Keshwa: Chin, Kin, rad., que se mueve, da vueltas, atraviesa; Chini, que quema; Kinrai, a través de; Kon, Sol; Kuna, hoy (sentido procedente de día); Kunuk, que calienta.
Cuna: Kinni, rojo; Kintia, Kinya, luz, velocidad.
Quiché: Kan, cielo, fuerza; Kanul, espíritu, protector, ser invisible.
Bakairi: Kame, Sol.
Onas: Kenos, Dios creador.
196 LUNA I
(Ver Ciervo, Mente I, Madre, Enaltecido I, Monje)
La Luna se relaciona con la siguiente cadena de símbolos: la Madre cósmica, la nodriza, la leche, el acto de fluir o derramar, el agua, el mar, la marea, la renovación de la Naturaleza, el ciclo temporal, el mes, la menstruación, las relaciones sexuales, el matrimonio, la embriaguez ritual, las plantas sagradas, la adivinación, los estados de éxtasis o locura, la iluminación espiritual, la santidad, las funciones mentales, la humanidad, la luz, el ojo, los gatos, la noche, la medida, el peso, la siembra, la cosecha, lo relativo al agro y a la ganadería, los cuernos del ganado, la bifurcación, cosa curva, pierna. Todos estos sentidos se recogen en la raíz Mas, Mes, variantes Mon, Mun, en la cual suele interpolarse una nasal: Main, Mans, Mens.
Sánscrito: Ma, Mas, Mase, mes, claridad, Luna; Maana, Mini, medido; Mens, calcular (por excelencia, el tiempo); Mite, medir; Mouna, silente; Muni, monje.
Griego: Maia, Maieia, Manme, Mazos, nodriza, la que da de mamar; Maina, fiesta bacanal; Maino, sobrenombre de Bako, la Luna; Mana, producto agrícola inductor de alucinaciones; Manara, establo; Mantis, adivino; Maskali, Masse, Meskios, Mosko, partes del rumiante; Meis, Men, mes; Menades, poseidas, alucinadas, las bacantes o sacerdotizas lunares; Mene, Luna; Menes, ciclo menstrual femenino; Menuma, signo; Meses, borrachera ritual; Mesto, lleno, pleno; Minusa, Luna nueva (de donde el latín Minusculus, disminuido); Mneseo, bodas; Moni, monje; Munsis, iniciación mistérica con alucinantes, purga de hierbas, curación. Latín: Menie, mes; Menis, Luna; Menso, medida.
Germánico: Mensis, mes.
Nawatl: Mama, Meme, red., cargador (lit., aquel que pesa o pondera algo); Manepanoa (con Panoa, paso), matrimonio; Masalt, ciervo; Mashuya, menstración; Me, rad., Luna, claridad, cosa curva, floración; Melawa, claro, cierto; Memeya, red., leche; Meshtli, Luna, mes, cuerno, miembros del animal; Metl, maguey, planta embriagante; Meya, fluir, manar, relumbrar; Min, red., biznieto; Mishitl, sustancia embriagante; Mishiu, parir; Monenemi, red., cuadrúpedo de corral; Monetolti, monje, asceta; Montia, casar a la hija.
Maya: Man, mes, semana; Mansah, medir, colmar; Menis, Luna; Min, matrimonio; Mis, mes lunar, renovación.
Keshwa: Masna, medida, cantidad, cuánto.
Tarahumara: Maisha, Luna; Mune, siembra.
Tepehuano: Maasol, Luna.
197 LUNA II
(Ver Piedra, Fuego I, Dios I)
El reduplicado Teti, Titi, blanco, derivado de un nombre de la piedra y el fuego, denominó a la Luna y al ciclo lunar; por extensión, a las facultades de la madre, la condición de liderazgo o belleza y la floración.
Sánscrito: Tit, estallido, resplandor; Tithi, día lunar; Tuttha, resplandor, luz, color rojo. Es posible que la raíz de origen a los términos Tirtha (R interpolada según regla sánscrita), lago o río de carácter sagrado, sentido que es extensión de las ablusiones rituales mensuales; Tumti (con nasal interpolada), ombligo, un sentido derivado de la condición de la Luna en el cielo. que también aparece en Mesoamérica, en el nombre de la capital azteca, Meshikko, ombligo lunar.
Griego: Tates, este año, en este tiempo; Tetagmeno, orden temporal, secuencia, ciclo; Tetanos, extendido, largo, tiempo inabarcable; Tethis, rutilante, plateada, la Luna, apodada “océano de leche”, filosóficamente, la materia prima del Universo; Titan, los gigantes lunares surgidos antes que el Sol; Titane, reina, brillante; Titanos, blanco, resplandeciente; Titheo, nutrir, parir, dar de mamar; Tithion, pecho de hembra; Titon, nodriza; Titse, abuela.
Latín: Titan, el Sol; Titillo, que destella; Titulus, distinción, señal.
Céltico: Ithi (por Tithi), Luna.
Egipcio: Tetu, Tetum (esta última forma está asociada al nombre de Tom, doble del Sol), arc., Luna, fuerza creadora femenina del Sol, equivalente al Espíritu Santo de los crisitanos.
Nawatl: Tetemo, lunático, persona que sufre de ataques intermitentes de histeria; Teteshkatilli, volverse estéril la mujer; Teteshmitik, planta empleada para las enfermedades de los senos; Tetewi, blanco, resplandeciente, un tipo especial de papel ritual; Tetok, brote, ramo verde; Tititl, según Sahagún, nombre de Tonantsin, la diosa lunar, período temporal, condición de parto, contracción, estrechamiento, doblez, entrar en otra fase o ciclo, nombre del mes número 17 del calendario nawatl, dedicado a Ilama, la Luna. El jeroglífico de la palabra Tititl es una Luna florida, emblema de la matriz y las caderas de la mujer.
Keshwa: Titi, estaño, plomo (metales lunares); probable sentido arcaico, Luna; Tut, nocturno, Tuta, noche.
Chimila: Ti, Luna.
198 LUNA III
(Ver Conejo, Astro, Hielo)
La raíz Sa, Si, liebre, metafóricamente, abuela (por el carácter prolífico del animal) designa a la Luna como madre del género humano, ya que en sus manchas los antiguos distinguían una liebre o conejo. Paralelo a este, existe el anagrama Sito, Toci, quizás emparentado con la raíz para estrella (ver), que en Eurasia designa a la Luna y el méxico al conejo.
Sánscrito: Sasanka, Sasinka, en forma de libre, marcado por la Luna; Sasi, Sasin, red., liebre, Luna; Sisira, red., Luna; Sisina, red., órgano fecundador masculino; Sisu, hijo, niño; Sita, surcado, arrugado (marca lunar). Sin vínculo con la liebre, excepto a través del símbolo lunar, la diosa Lakshmi, próspera, fecunda, equivalente a Venus, recibe el sobrenombre de Sita (de la raíz Sit, Sut, fecundidad, descendencia, linaje), personificación de la Luna,. Su rapto por el monstruo del caos provocó la “guerra en los cielos”. El vínculo del astro con la liebre o conejo está relatado en el Hitopadecha, donde, para burlarse de ciertos elefantes, un astuto conejo se hizo pasar como mensajero de la Luna.
Griego: Sita, fecunda, gruesa, diosa madre de los granos y la alimentación, aspecto de Ceres, la Luna. Otra aparición de la raíz en Sia, cadera femenina, matriz (arc., Luna).
Hebreo: los cananeos adoraban a una diosa de numerosos pechos, emblema de la fertilidad de la Naturaleza, a la que llamaban Sit; el plural hebreo, Siddim, designa a los demonios, espíritus lunares mediadores.
Nawatl: Si, Sitli, liebre, abuela, Luna. El mito azteca habla de un personaje con cara de liebre que murió luchando contra el Sol, por lo que fue elevado a la categoría de astro nocturno. En otra versión, un cóndor captura un conejo, la Luna se lo compra y lo devora, por lo que quedó marcada con su retrato. En la iconografía, el conejo o liebre aparece dibujado entre los cuernos lunares, en forma de cadera o matriz. Como señora de la tierra, madre de los dioses y patrocinadora de los médicos y comadronas, recibió el título de Tosi (con To, nuestro), nuestra abuela, nuestra liebre; pero el sentido intrínseco de la raíz Tos se denota en el nombre del conejo, Tochtli, y en el del ratón, Tosan; se trata de un término arcaico con el sentido directo de liebre y el secundario de fecundidad, generación, que se homologó por su sonido con la expresión To-si, compuesta con el posesivo de la primera persona del plural.
Maya: Chich, Si’, Si’bal, abuela.
Cuna: Si, Sisi, sexo femenino.
Mochica: Sian, Sihn, Luna.
199 LUNA IV
(Ver Madre)
Otro nombre de la Luna se forma con un reduplicado de la raíz Na, reproducir, multiplicar. Como entidad lunar, Nana tiene casi siempre sexo masculino y se asocia a la creación de las estrellas.
Sánscrito: Na, reduplicado; Nak, múltiple, celestial, noche; Naka, cielo; Nanak, red., celestial, inefable, título de varios santos y dioses del hinduísmo; Nanawi, diversidad.
Griego: Nanako, mítico rey que organizó rogativas para contener el diluvio; sus lágrimas ascendieron al cielo convertidas en estrellas. Es la personificación masculina de la Luna; Nanari, afeminado, sexual; Nanario, hermoso; Nikto, noche.
Latín: Nikt, Nukt, rad., noche.
Persa: Nagar, Nigar, hermoso.
Escandinavo: Nanna, Luna, aurora (como deidades). Nanna es la esposa del Baldur, el Sol, asesinado por el dios ciego Hadur, la noche.
Hebreo: la raíz Nak, multitud, aparece en Anak, “padre de los gigantes” (las estrellas), personificación de la rueda del Zodíaco, y es anagrama del nombre del patriarca Enok, “el astrólogo”, quien fue llevado al cielo por Yahvé, la deidad lunar.
Sumerio: Ana, las estrellas; Na, rad., mucho; Nanak, Nanar, el señor de la Luna, hermano de In-nana, la señora de la Luna, e hijo de Bel, el Sol. Un poema sumerio lo describe así: “Señor Nanar, ¿quién como tú, quién se te asemeja? Cuando levantas tus ojos, ¿quién podría escapar?” (Van der Leew, “Femonomenología de la Religión”).
Nawatl: Nana, red., conjunto; Nanawa, enfermedad venerea (lunar); Nekok, duplicado, de ambas partes. Divinizada en Nanawatl, Nanawatsin, un devoto varón prediluviano que padecía de una enfermedad venérea (atributo soli-lunar), quien se arrojó a la hoguera sagrada y ascendió convertido en Sol; viendo su ejemplo, todos los dioses se arrojaron a las llamas de donde salieron la Luna y las estrellas. Su nombre se forma de la raíz Na, duplicar, y significa literalmente cubierto de bubas (por analogía con las estrellas y con las manchas de la Luna).
Maya: Nak, en lo alto, subir; Nak, Nek, rad., multiplicidad, conjunto, montón; Nakak, bóveda, cielo; Namak, soberanía; Nanaol, meditación, concentración; Nanawa, primogénito, maestro, la encarnació solar; Nanawak, hacia dentro, cercano (a la luz interior); Nik, rad., noche, sueño, clasificador para contar montones; Nokop, llover, caer.
Keshwa: Nanatl, red., dolor; Nina, enfermedad cutánea, fuego (todos estos son atributos lunares tipiricados en el mito nawa).
Arawaco: Anak, Anaka, personificación de las estrellas, el Ser Supremo de los tainos, el conjunto de los espíritus protectores que enseñaron al hombre las técnicas agrícolas, la pesca y la navegación (D. Fariñas Gutierrez, “Religión en las Antillas”).
Cuna: Nanati, relaciones sexuales.
200 LUNA V
Para otro nombre del astro, de raíz Sin, Son, vea Dios de la Embriaguez.
201 DIOSES DE LA NATURALEZA I
(Ver Camino I, Agua IV, Luna I)
Analizaremos ahora dos títulos que, tanto en Eurasia como en América, aparecen combinados: Maya y Pan, personificaciones de la Luna y el Sol, respectivamente, y adorados como dioses fecundadores de la Naturaleza. Maya y Pan pueden considerarse los aspectos correlativos del impulso gestor del Ser Supremo; de ahí que aparezcan como amparadores de la sexualidad, la embriaguez ritual y la cultura en general, entendida por los antiguos como un acontecer “natural” dictado por los dioses a través de la revelación (es decir, como una función sexual trascendente). Maya es la diosa de los rituales de consagración, madre del Sol, patrocinadora de las ciencias y la escritura, generadora de la “ilusión” o “embriaguez” de las apariencias. Su nombre deriva de Mai, Mei, fluir, deslizar, que denomina, por una parte, a la destilación del vino, y por la otra, a los conceptos de relatividad y engaño de los sentidos.
Sánscrito: las raices Ma, conocer, y Ya, interrogativo, ¿qué?, se unen en el nombre de Maya, definida por el brahmanismo como “poder provocador de ilusiones”, es decir, la materia (esta etimología es teológica; el origen real del nombre divino es la raíz May, fluir). Maya es la madre de Budha, la sabiduría, personificación de Vishnu, el aspecto Hijo de la trinidad hindú. Por sus funciones, recibe el título de “Luz de las Tinieblas”, es decir, la Luna; también se le llama Budh, intuición. Como deidad de la embriaguez, es llamada Moha-maya, con sexo masculino. El mito cuenta que Vishnu proyectó a Moha-maya con el objeto de auxiliar a unos ascetas que, por su excesivo grado de santidad, estaban haciéndose peligrosos en poder. Como diosa de la sexualidad, o más bien, de la “reproducción” de las apariencias, recibe el sobrenombre de Mara (compuesto con Ara, ígnea), esposa de Kama, el dios del amor pasional. Otros términos de esta raíz: Mereya (con R interpolada), bebida alucinante, vino; Meya, discernir, medir, embriaguez, ilusión sensorial. Griego: Maya, hija de Atlante, madre del mesías helénico Hermes-Mercurio. No se le rendía culto particular y la consideraban una de las Pléyades, ninfas encargadas de la generación de la Naturaleza. Voces asociadas: Mairo, brillar, relucir; Maya, abuela, partera; Mayo, “mes consagrado a Maya o Vesta, nuestra madre tierra, nodriza y sustentadora” (Plutarco). Como Vesta, es la Luna cuidadora del hogar, las fiestas del agro y el oficio de las vestales, relacionado con el fuego sagrado y la prostitución.
Persa, Sumerio: los babilonios, persas y sirios conocieron a Maya como Mari, madre del héroe solar Nino-Zoroastro-Mitra. En el Zend Avesta, libro sagrado zoroastriano, se le llama la “Madre del Ara, Fuego que fluye”.
Hebreo: dos héroes solares, Moisés hermano de Miriam y Jesús hijo de Miriam, están relacionados con la vieja diosa madre-hermana (cuyo nombre se forma de la raíz Mai, fluir, de donde Mayim, agua, río, y Ara, enaltecida); por ello ambos fueron “sacados del agua” (del Nilo y el Jordán, respectivamente) que su madre representa; como divinos consortes, ambos encarnan al Sol: “Jesús los tomó y los llevó a un monte alto y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el Sol” (Mateo 17:2); “Descendiendo Moisés del monte Sinai, no sabía que la piel de su rostro resplandecía; y tuvieron miedo de él” (Números 34:29-33).
Entre los hebreos y caldeos, la diosa Maya-María se simboliza por la planta de uvas (emblema del jugo de Som y de la Luna como señora de las aguas y la embriaguez ritual) que hizo crecer Yahvé inmediatamente después del Diluvio universal, por cuya causa Noah, elegido (el superviviente del Arca, oculto) se embriagó y quedó desnudo; contrariamente a lo que afirma el relato bíblico, ese acto no fue producto de la irresponsabilidd del profeta, sino de su consagración en los misterios de Maya, de índole sexual.
Japonés: Mayou, estar confundido o hechizado.
Nawatl: la diosa de la Luna y la embriaguez ritual, la cultura y las aguas, es Mayawel, gran maya (de May, fluir, manantial, planta embriagante, pasión animal, relatividad, exaltación, alabanza). Su símbolo era la planta del maguey, ya que servía para confeccionar el vino de México. El Códice Tallerensis afirma que su sobrenombre era Sipaktonal, luz del dragón, apodo de la Luna como “devoradora” de las estrellas. Relata el mito que tanto Maya como su esposo Panteku’tli, señor pan, se acoplaron después del diluvio en el recién devastado planeta con el objetivo de repoblarlo, de lo cual Pan quedó embriagado y Maya resultó fecunda. Ella fue responsable de de la tentación de Ketsalkoatl con vino de hongos, y de la violación de su voto de celibato.
Maya: de la diosa Maya tomaron su gentilicio los mayas, lunares, embriagados, consagrados, generalmente derivado de May, venado (que de por sí contiene un sentido lunar). La raíz May, además de pata de venado, significa en esta lengua polvo para sazonar, cernir un polvo medicinal o cosmético, derivados del sentido arcaico fluir, gotear, destilar; las variantes Muy, conejo, Na’y, tambalearse, marearse, y Nay, visión nocturna, delatan un sentido de embriaguez. Junto a su consorte, Maya dio nombre a la última capital de este pueblo, Maya-pan, que tanto puede traducirse insignia maya como Luna-Sol, y es equivalente del nombre de la capital azteca, Meshikko, ombligo o centro lunar, por metáfora, Luna-Sol. En su hipóstasis de Schel, Maya es la Luna, madre mística de Kukulkan, serpiente emplumada.
Keshwa: Mai, lavar, beber, mojar, envolver, fluir; Mayu, río; Muy, fluir, rodear, germinar; Muyu, recodo del río, rodeo, vuelta; Muyuyana, brotar la semilla.
Arawaco: Mai, agua corriente; Maroi, fuego, guerra; Maroya, Luna, la diosa del amor venéreo. En el panteón cubano, Maroya tiene los atributos combinados de Venus y de la vírgen María.
202 DIOSES DE LA NATURALEZA II
(Ver Puente I, Agua II, Tierra V, Obrero I)
Pan, encima, general, que todo lo conecta, visible, evidente, es el espíritu viril que fecunda la Naturaleza, por lo cual se le adora como esposo de Maya; patrocina la cultura y las artes.
Sánscrito: Pan, pref., universal, admirable; Pan, brillante, artístico, hecho con sabiduría; Pan-maya, el mundo (lit., hecho por la serpiente – Indra); Pampa, red., admirable, el mítico océano de leche del que fue hecho el mundo; Panna, cubridor, serpiente, sobrenombre de Indra; Pana, leche, nectar, vino original. La raíz se personifica en Panda, propio de Pan, apellido étnico de los reyes solares del Mahabharatha, cuyo fundador, Pandu, blanco, radiante, es una proyección de Vishnu; algunos pueblos arios lo adoraron como Sol.
Griego: Pana, esplendor, riqueza, valor, precio; Panasea, remedio medicinal, planta embriagante; Panio, blanquísimo, ardiente, furibundo, que engendra terror, sobrenombre de Apolo, el Sol. Deificada en Pan, Phanes, el que aparece, deidad identificada a veces con Hermes; esposo de Maya, la señora de la Naturaleza, su patronagzo es sobre la sexualidad, la embriaguez, la música, la escritura y el teatro. Se le representa como un macho cabrío insaciable, coronado de vides, danzante el son de la flauta; su arte es tan virtuoso, que ni las ninfas se le resistían, a pesar de su repulsivo aspecto. Simboliza los impulsos pasionales. Su muerte y recurrección aluden al ciclo de las estaciones y la renovación del campo; es el dios de la iniciación mística, por lo que a veces se le identifica con Soma-Baco.
Latín: Pando, extendido, abierto, que se expande, sobrenombre de Pan, el dios de la Naturaleza.
Nawatl: la pareja de Mayawel es Pantekatl (con Teka, extendido), que todo lo conecta, de Pan, por encima, extenso, en general; es la energía solar renovadora. Sus atributos quedan reflejados en sus numerosos títulos: Panteku’tli, señor general, el Sol, a quien se atribuye la invención de los jeroglifos; Toltekatl, artista, consagrado; Tepustekatl, clarin del bronce, proclamador (otro título solar), hipostasis reverenciada por la casta de los fabricantes de vino. Por su familiaridad con las plantas, Pantekatl era patrón de los médicos; se le adoraba con rituales fálicos, lo cual denota que en su origen eran un dios de la fertilidad. Uno de sus títulos, Ome Tochtli, dos conejo (referido a la fertilidad) daba nombre a la Luna. A Pantekatl se le representaba a veces como hembra; en estos casos era una coneja provista de numerosos pechos, con los cuales alimenta a las estrellas.
Maya: Pan, mucho, bandera; Pana, múltiple, general; P’en, lujuria; todos estos sentidos probablemente formaban un nombre arcaico del Sol, Pan, presente en el título de la ciudad de Maya-pan.
Keshwa: Pam, Pan, que todo lo abarca, la tierra; Pampa, llanura; Pampana, red., arar, enterrar; Pun, rad., que se eleva, sobresale, cubre o abarca, el día (probable sentido arcaico, Sol); Puncha, Punzha, luz.
203 DIOS DE LA MUERTE
(Ver Pez, Alimento I)
A juzgar por los nombres divinos derivados de ella, la voz original para desginar al Señor de la muerte, el inframundo y la resurrección, tenia un sonido Miktl, Müktr, de donde los anagramas Mik, Mit, Muk, cuyo sentido básico es carne, por extensión, corrupción, condición moral, y de ahí, morir, somnolencia, flecha, bastón. Con el tiempo, dio nombre a los héroes solares, ya que los mitemas mesiánicos describen la inmersión en el infierno y posterior resurrección del héroe.
Sánscrito: Amita (con A, no), inmortal; Micha, Mikcha, acabado; Michha, flecha; Mit, asta, caña, pilar, flecha; Mita, prueba, límite final, cese de toda actividad; Miti, engaño, falsedad (condición filosófica de la muerte); Mokcha, Mukta, liberado (lit., fallecido; se aplica a los ascetas); Mrita, Mukti, muerte; Muta, acabar, matar. Popularmente, el dios de la muerte es apodado Yama, inerte; pero su nombre propio es Mitri (en sánscrito clásico Mritiu), mortífero. Los espíritus consumidores que le acompañan reciben el título genérico de Matari o Matarisuan, de la misma raíz.
El nombre de Mitra, el Mesías ario, llegó a significar amigo, bondadoso; en los Vedas, Mitra es el dios solar que auxilia a los devas y humanos. Sin embargo, su nombre se forma de la raíz Mritya, muerte, transmutación, en la cual ocurre elisión de la K e interpolación de una R (dos casos frecuentes en esta lengua). La deriva del significado ocurrió del siguiente modo: como encarnación mesiánica, Mitra es el primer mortal que derrota a la muerte; por lo tanto, en su nombre quedan asociados los conceptos de muerte y victoria, por lo cual llegó a ser conocido como “aquel que ayuda en trance mortal”. En su hipóstasis Maitreya, futuro advenimiento de Vishnu, Mitra es representado con los atributos del dios de la muerte: un sable, tocado de cráneos y tibias, una flecha que sale de su terrible boca, y cabalga un caballo blanco (el Sol). Otra pervivencia de la relación ancestral entre esta deidad y la muerte es el título que le otorga el Atharva Veda Samhita, Michha Pitri, padre de la flecha.
Griego: Meko, cuerno; Metasoni, el alma que deja la tierra (juego fónico con el prefijo Meta, más allá); Miko, mortal, nombre de los hongos venenosos y sicoactivos; Mikt, rad., herida, cosa aguda; Mikter, agudeza, nariz, trompa; Mikterio, irritar, punzar; Mita, mudar, cambiar; Mitasaos, muerte, destierro; Mitilo, Mitulo, sin cuernos, sin puntas o filo; Mitis, aguja nasal de ciertos peces; Motto (de Mokto), herir, perturbar; Mutis, silencio, mudez. Como deidad es De-meter (con el pref. De, procedente), la muerte
Latín: Mors, Mortem, met., muerte; Mukri, filo, puñal; Mutatio, cambio total; Mutilus, mutilado.
Persa: Mi’ra, Mih’ra (arcaico Mik’ra, por Mik-t-ra)), versión local de Mitra, dios del Sol. Los zoroastrianos mantuvieron la devoción de Mitra como “aquel que carga” (los pecados), su carácter de Señor del infierno se evidencia en sus atributos mesiánicos: el gorro frigio, el rostro resplandeciente, el puñal o la daga que clava en el pecho de un toro (símbolo del sacrificio por los pecados del pueblo). Mitra es el prototipo mesiánico por excelencia; su culto alcanzó su clímax entre los romanos, vinculado a las huestes militares (lo cual delata su conexión con la muerte); influyó extraordinariamente sobre el cristianismo primitivo, que adoptó la fecha natal de Mitra como cumpleaños de Jesús. Lituano: Megas, sueño; Mriti, met., morir.
Eslavo: Miortwi, muerte; Mita, punta, arrojar una flecha; Mitka, flecha, agudeza.
Escandinavo: Miktal, Mitgard, Mitkal, nombre de San Jorge, el vencedor del dragón del infierno. Como serpiente oceánica, Mitgard da nombre a la tierra (por juego fónico con Gard, mundo), en contraposición con Utgard, el otro lado del mundo. Por su vínculo infernal, Mitkal es apodado “dios asesino”. Relata el mito que cuando Wotan, el Sol, se enfrente a Mitkal en la batalla final, descargará sobre su cráneo un golpe de martillo y se lo quebrará; pero el vencedor sólo podrá caminar otros nueve pasos antes de caer, sofocado por el aliento de la bestia.
Hitita: Mer, muerte.
Arameo: Mota, muerte.
Hebreo: Maikel, Mikal (latinizado Miguel), Señor de los muertos, jinete del caballo blanco radiante, vencedor del toro o el dragón de las tinieblas, con una lanza o flecha que sale de su boca, que le da nombre. En hebreo actual la raíz ha perdido la consonante inicial, pronunciando Ktal (por Miktal), matar, muerte.
Sumerio, Acadio: Marduk, Señor de la muerte, hijo de An, el Supremo, de quien recibió el mando de las tropas celestes. Según el Enuma Elishan, libro sagrado babilonio, “su destino será el supremo”, pues ha vencido la muerte.
Egipcio: Mit, morir; Miti, muerto.
Fenicio: Magguido, Makid, cosa preciosa; Milkamah, guerra, Mikdal, fortaleza militar. Personificada como Ar-Meguido, Meguido, Meguit, Melgart, heridor, dios de las tormentas (de cuyo nombre procede el término bíblico Armagedón), quien dio origen a la leyenda del valle de Armagedón, en el cual las guerras se dirimían a muerte,. Meguido es prototipo del héroe cristiano Miguel, sobrenombre de Jesucristo como vencedor del dragón.
Malayo: Mati, muerte.
Nawatl: Metatl, que da forma, estruja o desmenuza, mortero; Metlapil, mortal, venenoso; Metollo, cadáver, cuerpo muy enfermo; Metoloa, corrección, supresión; Mikali, flechar; Miki, herir; Mikka, muerte; Miko, rad., mudable, efímero; Mikta, mortal; Miktl, rad., mortal; Mikuani (con Kua, comer), mortífero, hongo alucinante; Mitl, aguzado, flecha. La raíz se personifica en Miktlan-teku’tli, señor del lugar de los muertos, y su esposa Mikteka-Siwatl, señora de la muerte. Da nombre al inframundo nawatl, Miktlan. Como entre los arios y semitas, el Señor del inframundo es prototipo mesiánico, quien invistió de autoridad a Ketsalkoatl al concederle los huesos de los antepasados; por ello se afirma que “el Aliento es hijo del Señor de los Muertos” (Códice Magliabecchi).
Maya: Mik, final, acabarse; Mitnal, infierno; Muk, sepultar, cadáver; Mukut, met., muerto. El dios de la muerte era nombrado con el anagrama Kimil, cuyo jeroglífico es un ojo cerrado o una caravela. Según se advierte en las secciones segunda y tercera del Popol Vuh, los señores del infierno son prototipos mesiánicos, pues es allí donde se dirigen los héroes solares para prepararse en las diversas casas de tentación.
Keshwa: Mauka, deteriorado; Mikui, devorar, destrozar, comer; Mikuna, comer; Mikurina, destruirse, desgastarse; Mikurishka, carcomido, desgastado; Mitai, hacer presa en un animal, pescar; Mitsa, mezquino, miserable; Muk, rad., cambiar de forma; Mutu, trunco, mutilado; Mutulu, carente de punta o filo, roto, mellado.
Arawaco: en la mitología antillana, el dios de los muertos es Makitauri, de la voz Makit, morir; reside en la isla de Cuba, la cual, por ser la última tierra del área de influencia andina, se consideraba límite del mundo y sitio de los difuntos. Con el sobrenombre de Guayaba, fructificador, fue recordado como el primer rey, fundador de una secta de vegetarianos que se llamaban a sí mismos “los cadáveres vivientes”, los cuales moraban en profundas cavernas de las que sólo salían por las noches para comer frutas, e inspiraban terror en los moradores de las Antillas por sus disfraces de murciélagos. Aparentemente, en su origen, Makitauri y sus seguidores fueron un grupo de nigromantes desterrados por algún reino andino; en la época del descubrimiento europeo la cofradía estaba casi extinta.
Cuna: Makka, matar.
Mixteco: Mitil, hacha, machete; Mitla, inframundo, nombre del dios de los muertos, pintado con hacha o flecha y asociado al ojo del dragón. El hecho de que este nombre fuese impuesto a la capital del país, residencia del Uija Tao, sumo pontífice, revela su sentido mesiánico.
Algonquino: Nekt, muerte; Nektava, matar.
204 DIOS DE LA GUERRA
(Ver Nariz II)
Asombra ver cómo el mayor de los planetas del Sistema Solar, Júpiter, fue reconocido por los antiguos como el rey de los dioses y llamado por nombres que significan “el más grande” (a pesar de que esta condición no es evidente a simple vista). Uno de esos nombres, de raíz Ya, que adquiere terminación aspirada o vocálica, Yah, Yaw, entró en composición de numerosas frases sagradas significando victoria sobre el enemigo. Es significativo que varias tradiciones coincidan en afirmar que este título supla un nombre propio cuya pronunciación estaba prohibida.
Sánscrito: adquiere un aspirado inicial en Chyai, victoria (grito de guerra); Chyaya, red., caudillo militar; Yahwa, activo; Yao, Yaud, Yud, guerra; Yau, luchador, enemigo; Yaudha, ardiente en la batalla; Yaw, juvenil, fuerte; Yay, red., vivaz; Yowa, color rojo; Yudh, oposición. Yao es sobrenombre de Brihaspati, el Gran Señor (Júpiter), a quien el mito describe como rival de Som, el más viejo y venerable de los dioses.
Griego: ¡Yacco!, gracias a Ya, expresió ritual pronunciada en los misterios de Eleusis (Ya es sobrenombre de Bako, la contraparte dialéctica de Júpiter; la sustitución del nombre sagrado Som-Bako se debe a razones mágicas, ya que este título constituía un poderoso talismán sonoro que aspectaba las ceremonias - ver Sílaba Sagrada); Yobo (por Yovo), airarse, devorar, arrojar flechas o veneno; Yove, Yowe, Señor de las batallas, el Júpiter griego, origen del término latino Yu-piter, padre Yo. Como deidad independiente, los helénicos adoraron a Yao con el nombre de Yeoud (Jeoud), alabado Yeo, el hijo unigénito de Cronos, el tiempo, quien se sacrificó revestido de sus atributos militares para conjurar una guerra que asolaba el Universo; por esta causa fue nombrado regente de la creación.
Hebreo: el título de Yao, guerrero, es prácticamente inseparable del sobrenombre Sabaoth, hueste, ejército; de modo que Yahvé Sabaoth es un enfático, enemigo, oposición (término que los griegos tradujeron Diabolos, de donde el Diablo de los cristianos); por resonancia con un participio del verbo Ser, llegó a pronunciarse en forma consonátntica, Yahw, o simplemente Yah, agente causal (el término Yah es la décima letra del alfabeto hebreo, asociada al órgano fecundador masculino; a partir de ahí, el título se unió a la voz Eweh, paridora, madre, pronunciándose Yahwé, Padre-Madre). Una contracción de este nombre es adorada por judíos, cristianos y musulmanes en la expresión Aleluyah, alabanza a Yah. Por su relación con la guerra, el nombre de Yao o Yahwé era tabú entre los judíos ortodoxos, que lo suplían con la expresión Adonai, señor (de Adon, Sol).
Fenicio: Yao, Yaw, Señor de los ejércitos, dios nacional, origen del nombre del Ser Supremo entre los judíos. Yao personifica la conjunción de las fuerzas de Júpiter, Marte y el Sol.
Chino: Yao, energía, voluntad, querer, poder, hacer algo realidad. El nombre sagrado aparece en el Tao Teking, donde se dedica un poema a cada una de sus consonantes: Y, H, W.
Nawatl: Ya, punta, prominencia, excelencia, posición delantera, el primero; Yao, rad., guerra, oposición, ir de un punto a otro, revolverse; Yayao, red., rodear al enemigo, acechar. Divinizada en Yaotl, enemigo, sobrenombre de Teskatlipoka (Júpiter); esta deidad equivale al Satán de los cristianos, pero no se nopone al Ser Supremo, pues en esta teología no cabían dualidades excluyentes.
Maya: Jawa, lo supremo, cielo; Ya, primero, precioso, fuerza, dolor; Yaa, agonía; Yaaw, Yanaw, el más grande, guía, ejecutor, justiciero, inflexible; Yah, amparador, defensor, dolor, cosa grave, ponzoña, sobrenombre de Júpiter aplicado a los sacerdotes; Yai, introducir, punzar; Ya’il, grave, dificil, fuerza, valor; ¡Yako!, interjección de carácter mágico, lanzada tanto por la víctima como por su agresor.
Keshwa: ¡Ayau! (con el negativo A), interjección que conjura acciones violentas o dolorosas; Yai, red., principio vital, actividad, hacer, causal; Yaya, red., padre, el primero, el más grande, título aplicado al jefe de la familia, al inca y al Ser Supremo (Júpiter).
Arawaco: Ama-yauna (con Ama, negativo), inferior, cobarde, sobrenombre de los cautivos de guerra; Ya, espíritu, esencia, causa primera de la vida; Yao, valor, precio, prestigio militar; Yayah, red., nombre del dios de la guerra y del principio vital del alma humana; Yaya, red., padre, el Ser Supremo creador del Universo y originador del primer acto de agresión: celoso de su propio hijo (la Naturaleza), lo condenó a muerte, por lo que fue conocido en adelante como “Dios asesino” (esta es una versión americana del sacrificio de Isaac o Jesús por órdenes de Yahwé). Debido a su carácter colérico, el nombre de Yaya era tabú, por lo cual sus adoradores “afirmaban no conocer el nombre de Yaya; este hecho equivalía en otros sistemas religiosos al reconocimiento de su superioridad. Si Yaya no tenía nombre, ello podía interpretarse también como que era tan conocido que se presentaba por sí mismo, lo que recuerda la enigmática afirmación atribuía a Yahveh, el dios hebreo: Yo Soy el que Soy” (D. Fariñas Gutiérrez, “Religión en las Antillas”).
205 DIOS HECHICERO I
(Ver Señor III, Dios hechicero II)
El chamán y sus acciones, el dios que lo representa, el lado siniesto de la Naturaleza, el reptil, las fuerzas de oposición dialéctica, y la mano izquierda, son denominados con términos derivados de la raíz Opo, opuesto, izquierdo; a estos sentidos se subordinan otros dos: bienaventuranza, felicidad, y elevado, grande. La raelación es la siguiente: el dios de la magia negra y el inframundo mora en el “paraíso de occidente”, por lo tanto, sobre las almas de los bienaventurados. La noción de un infierno y un cielo como entidades antagónicas está ausente en el pensamiento primitivo, el cual supone que ambos forman un anillo continuo en torno a la tierra, relativizando las direcciones del cielo y el abismo y sus consecuentes, los conceptos de bien y mal, vida y muerte, arriba y abajo, etcétera. Sánscrito: Ap, que cubre, abarca o contrapone; Apa, pref., opuesto; Apo, Opo, rad. (compuesto con A, negación, y Po, arrojar - el acto mágico por excelencia), del otro lado, en relación bipolar, opuesto, simbólicamente, serpiente, tentador, el diámetro en la esfera, la escala o árbol cósmico que sirve de vehículo al chamán, y el shivalimgam o falo divino que creó el mundo; Upa, acá y allá. Como deidad es Witt-oba, el que se despliega hasta más allá, doble energético del Universo, sobrenombre de Vishnu, segunda persona de la trinidad hindú.
Griego: Opis, rad., espalda, lado contrario, postrero, sentido retrógrado; Opopteros, cualquiera de los dos rumbos; Opos, pero, no obstante; Opote, del otro lado. La raíz da nombre a diversas deidades relacionadas con la serpiente; Apollion, destructor, opositor, el ángel exterminador del relato bíblico; Kan-opo, el que atraviesa o contrapone, barquero del inframundo que conduce las almas y guía de la nave Argos (oculto), muerto por una serpiente por exceso de confianza; Siklope (compuesto con Kuklos, antepasado), brujo, generación subterránea, moradores del interior de los volcanes que se dedicaban a forjar armas; Ophiuko, el dragón que rodea la tierra y la constelación número trece del Zodíaco (tabuada); Ophion, rey de los gigantes que viven en el Tártaro (inframundo), a los cuales Zeus aplastó con una montaña que por su causa se llamó Ophionio, de las serpientes; Opis, zurdo, serpiente, oculto, sobrenombre cristiano de Satán y de Jesús (por cuya causa algunos de los primeros cristianos fueron conocidos como ofitas, los que se esconden en catacumbas).
Latín: Obeo, atravesar; Opes, riqueza. Ops es la diosa de la tierra y el inframundo, hipostasis de Cibeles, la Luna, patrona de las riquezas mineras y los herreros o “trabajadores de la oscuridad” (magos negros), hermana de Saturno, el Señor de los hechiceros, es simbolizada por un dragón o serpiente oceánica y tiene su expresión masculina en Ophis, serpentino, señor del conocimiento secreto.
Hebreo: Aboin, terrible, castigador, conquistador; Apot, tributo, tesoro (sentido derivado de la función de los magos negros como mineros); Opa, diámetro, relación dialéctica, oposición, rad., serpiente; Op, mano izquierda, vengador, sobrenombre de Yahwé basado en el texto “Dejadme a mi la venganza, yo soy Op (el que retribuye)” (Deuteronomio 32:35). Ese título es aplicado hoy al ángel que consuela a los agonizantes y, en tiempos bíblicos, al hechicero.
Otra aparición en el plural Ophanim, serpientes que muerden sus colas, una clase de espíritus de la presencia del trono de Yahwé, descritos por Ezequiel “con apariencia de ruedas dentro de ruedas”; Opun, rueda; Saraphim, serpientes (de las raices Sar, cíclico, circular, y Opa), otra clase de espíritus del trono. El simbolismo del árbol de Edén, rodeado de Ofanimes y Serafines llameantes en el contexto del “pecado original”, revela que Anopo es Yahwé, el dios de la tentación, cuyo vocero fue una serpiente. Como prototipo del Mesías, fue levantado por el patriarca Moisés (de origen egipcio) frente al campamento israelita, en forma de serpiente de bronce clavada en una cruz. Con el tiempo, Anopo llegó a ser un título del Diablo; de ahí que cuando Jesús declaró “Yo soy Ophis (la serpiente)”, los rabinos le acusaron de tener un demonio dentro.
Egipcio: Anopo (con An, grande), opositor, elevado, dios de los hechiceros, conocido por los latinos como Anubis; representado como un hombre con cabeza de perro, se identifica con Horus, el alcón (tanto el perro como el ave de rapiña son psicopompos o guías infernales) y recibe el sobrenombre de “Señor de la tierra silenciosa de occidente, preparador del camino al otro lado del mundo”. Aparece mencionado desde la tercera dinastía egipcia. Apopi (en grego, Apofis), opositor, el Satán egipcio, del cual J. Frazer afirma: “Cada día, cuando el dios Sol, Ra, desciende de su lugar, tiene que sostener una lucha encarnizada contra la multitud de los demonios al mando de su enemigo Apepi (Apopi), que caían sobre él. Para socorrer al dios, se confeccionaba una imagen de cera de Apepi en forma de monstruoso cocodrilo o serpiente” (“The Magic Arts”). Kanopo, el barquero del inframundo, forma infernal de Osiris, el dios mediador, es una serpiente devorada por otra serpiente, o bien una serpiente que se come a si misma, imagen del tiempo infinito.
Yoruba: Obi, penumbra, oculto, agujero, trampa; Opaló, herida, muerto; Opo, palo, diámetro, oposición, golpe.
Efic (sur de Nigeria): Obi, Ubi, serpiente, malicia, veneno, sustancia embriagante, nombre de una planta muy usada en la brujería cubana.
Bassui (Sudán): Abaure, espíritu intercesor; Uboa, chamán, mago negro.
Ashanti: Obai, Obayi, lagarto, brujo, hechicería; Obi, Obo, hechicería, heterodoxia, oposición, daño, el dios serpiente, Señor del amor, las pociones mágicas, curativas y venenosas, título del hechicero vudú por oposición al Udu o sacerdote convencional.
Polinesio: Po, met., Señor de la noche, madre-padre de todos los dioses.
Melanesio (Nueva Guinea): Obor, oculto; Oboro, fantasma del difunto.
Nawatl: Opo, rad., lado izquierdo, brujería, felicidad, bienaventuranza, condición principal; Opoa, felicidad, dicha, alegría, broma; Opochmaye, brujo; Opochtli, persona zurda; Opochuya, trabajar con la mano izquierda (labores de brujería); Po, arrojar, extender, dar. La raíz da nombre a Witsilopochtli, colibrí zurdo, el dios nacional azteca. Otras personificaciones: Opochtli, opuesto, siniestro, dios de los pescadores y de los brujos (por causa de la red o trampa que empleaban); Opochteotl, divino opositor (el Diablo mesoamericano); Opo, bienaventurado, sobrenombre del Supremo Teskatlipoka.
Maya: Ap, Op, Up, oponer, quebrar, abollar; Apo, Ahpuh, cerbatana, brujo, sacerdote; Puh, disparar, cazar, entrampar, arrojar hechizos o suertes, mordida venenosa. Personificado en Apoh, Poh, dios de la muerte, de quien emana todo mal; sus hermanos eran los señores de la guerra y el sacrificio, y sus naguales, la lechuza y el perro.
Keshwa: Apo, capitán, acción violenta; Apoi, soberbia; Apuyanba, rebeldía; Apunpuyana, red., dañar, deteriorar; Aputiu, extraño, que da miedo. Personificada en Apoi-katekil, señor tenebroso, hijo de Ata, la Madre-Padre de los dioses, a través de la virgen Katawa. Apo recibió la encomienda de realizar las acciones vengadoras o rectificadoras, por lo que el pueblo lo identificaba con Supai, el diablo.
Otra personificación en Apo, elevado, dichoso, beato, es sobrenombre de los espíritus intermediarios de Wirakocha. El mito afirma que estos quisieron crear por sí mismos al hombre, por lo que resultó un ser pecador que necesita redención; entonces el Gran Espíritu (Roal) los tentó: “Un día el Roal preguntó a los Apos si querían que él les legara su poder; llenos de soberbia le respondieron que tenían el suyo y no neceistaban otro. Irritado con esta respuesta, creó al Sol y ordenó su salida; atrerrados y casi ciegos, los Apos buscaron refugio en pequeñas casas (agujeros), ahora son Sokas (magos negros) y salen de sus refugios por las tardes” (A. Ortiz Rascaniere, “De Adaneva a Incarrí”).
Arawaco: Abo, jefe, superior, título militar; Aiba, maligno, nombre del supremo Brama Bai como vengador del pecado; Opia, espíritu, fantasma, antepasado.
Cuna: Apaisekar, demonio; Apala, mitad, división; Apia, nombre del paraíso de los cunas; Apior, medicina; Apisua, chamán, sabio; Appilasii, oposición; Opak, rad., del otro lado, para allá; Opia, extender el brazo; Opurka, matar. El Ser Supremo es Oba, bienaventurado, dichoso.
Quiché: Hunahpo (compuesto con Hun, uno, principal), primer tirador, brujo excelente, sobrenombre de la Serpiente Emplumada; sus acciones tienen lugar en el inframundo, donde lucha contra los señores de las tinieblas y los subordina al orden solar; su doble femenino es Balamki, tigre, emblema del cielo estrellado.
Yagua: Opá, desorientador, el dios de la locura, rige sobre la magia negra y es patron de los chamanes.
Mochica: este pueblo se conoció a sí mismo como Aí Apaek, los grandes rebeldes. Como deidad, Apaek se representa en forma de hombre con rostro de felino; rige sobre la agricultura, la caza, las artes y la guerra; sus dobles son el reptil, la lechuza, el perro y las aves de rapiña.
Mosetén: Apu, Dios.
Tucuna (andes amazónicos): Epi, enemigo, el Diablo, morador del oeste, apodado “rodilla izquierda del Altísimo”, hermano y opositor de Dyai, divino, morador del Este, la “rodilla derecha del Altísimo”. El emblema de Epi es la lanza sobre el escudo (el diámetro en la esfera).
Creek: Obaia, espíritu profético.
206 DIOS HECHICERO II
(Ver Señor III, Dios hechicero I)
Otro nombre del dios de los hechiceros se forma de la raíz Aps, Pis, cavidad, abismo, cuyos sentidos secundarios son insaciable, voraz, crueldad.
Sánscrito: Pis, el demonio, concebido como una hueste de espíritus más que como un individuo; Pishuna, malvado, cruel; Pishacha, voraz, vampiro; Pisachi, “orden inferior de demonios o genios maléficos, sedientos de sangre, que participan de la naturaleza de los (ángeles), pero son inferiores a estos” (Blavatski, “Glosario Teosófico”); sus nombres derivan del abismo donde moran, así como de su insaciable sed de sangre.
Griego: Abissos, abismo (esta voz se desdobla en A, negación, y Bissos, fondo); Apisi, extremo, punta; Apisos, perfidia, infidelidad. Apis fue un malvado rey prehistórico del Peloponeso, cuya tiranía hizo de su nombre sinónimo de cruedad; por estar versado en los misterios de la serpiente, fue divinizado después de su muerte y adorado como Serapis, serpiente siniestra; se le representa como un dragón provisto de enormes mandíbulas para enguillir pecadores; tiene poder para curar y provocar enfermedades.
Latín: Abs, pref., separado, privado; Pisare, exprimir; Pisto, jugo.
Egipcio: Api, voraz, también llamado Apap (con la raíz aria Pap, pecado), el malvado asesino de Horus, el Sol; es el cadáver, y también la tentación que acosa al alma en su camino ascendente.
Sumerio: Abzu, abismo, inframundo, caos. Nawatl: Apa, rad., cavidad, jugo; Apastli, hueco, acequia; Apatska, exprimir; Api, rad., devorar, carencia; Api, ser devorado o arrastrado por una corriente; Apismiki, morir de hambre o devorado; Apismiktia, miseria; Apisotl, voracidad; Apistli, exceso, extremo, avidez. Divinizada como Apisteotl, divino Apis, encarnación del mal, uno de los espíritus auxiliares de Shontemok, cortacabezas, el Satán nawa.
Maya: Pashil, abismo, armado, protegido; Pish, esconder, agujero, cubrir; Pishak (con Ak, ígneo), alma, fortuna, santidad.
Keshwa: Apis, rad., asustar, fantasma, espantapájaros.
b) Términos teológicos
207 DIOS I
(Ver Piedra, Fuego I, Luna II)
La raíz Dei, Deo, Dia, Diu, Tao, Tei, Teo, luz, fuego, dio nombre al Ser Supremo y a los espíritus mediadores en todo el grupo ario-nawa; con el tiempo incorporó los sentidos de general, por sobre todo.
Sánscrito: Dai, causa, inherencia; Daiwa, Dewa, luminoso, título de los dioses; Dau, Daw, fuego, arder, quemar, distancia, duración; Dhyani, espiritual, jerarquías divinas en las teologías brahmánica y budista; Dio, luz celestial (origen del español Día y el inglés Day); Diochad, espíritu, ángel; Diu, radiación; Diuti, gloria; Dyaus, cielo; Dyau Pitri, padre de los dioses (origen del griego Zeus a través del aspirado Dhyaus); Taitila, deidad; Tau, extenso, mucho; Tawat, prohibición divina; Tawata, eternamente; Thawatth (con Atti, grande), deidad inmensa, la tierra; Tiura, grande, extremo, la tierra.
Griego: Daimon, dios personal, ángel de la guarda; Dio, divino; Tauma, prodigio, milagro; Teo, rad., divino; Thea, Theos, Dios; Theia, claridad; Thuo, sacrificio quemado. Forma títulos personales como Dioskuros, divinos Kures (antepasados); Dionisio, dios de Nisos; también composiciones como Taumaturgo, Theomante, mago, hipnotizador; Teokalia, templo; Teophano, sacerdote, medium.
Latín: Dea, deidad; Dialis, Flamen Dialis, divina llama, título del sumo sacerdote de Júpiter en Roma (la raíz Dial no es propia del latín); Divo, divino, título de los espíritus celestes e infernales; Fovere (del sánscrito Dhow), quemar, ofrendar.
Zenda: Deva, ardiente, espíritus del infierno en el Zend Avesta.
Hebreo: Tao, señal, emblema, completamiento, última letra del afabeto hebreo; Theioel, hija de dios, la diosa tierra; Teure, Torah (con un nombre egipcio del Sol, Re o Ra), revelación divina.
Arameo: Tiamat, madre divina, nombre caldeo de la diosa tierra con cuyo cuerpo, desmembrado, se creó el Universo.
Egipcio: Tao, luminoso, genio de la Luna; Tauer, fuego divino, el Tifón femenino en forma de hipopótamo; Teh, dios; Teuno, divina, nombre de la esfinge (en egipcio clásico esta voz no tiene sentido propio, por lo que se le considera un préstamo del griego).
Chino: Ta, Tai, grande; es posible que un nombre arcaico de la divinidad haya dado origen a la voz Tao, con significado filosófico sendero, curso de acción, con un sentido teísta para los creyentes; Tian, cielo; Tian’oan, espíritus creadores.
Japonés: Tai, Taiyou, Sol, elevado.
Nawatl : Teo (con Te, luminoso, más el apócope de la desinencia abstracta Otl, condición), rad., divino; Teotl, dios, general; Teoyo, sagrado, mágico. Forma composiciones como Teokalli, templo; Teomatia, ocuparse de cosas espirituales; Teopani, sacerdote guardián de las puertas. Otro sentido de la raíz Te, absoluto, general, por sobre todo, relativo al ser humano, llega a pronunciarse en forma aspirada, según regla nawatl que deriva la T en Ts. La raíz Teo es sinónima de Tsio, precioso, celestial, luminoso, azul, claro; Tsioaktli, siembra divina, los arbustos que se sembraban en torno a los templos para consagraciones.
Maya: Teu, To, Tu, divino; Tsits, red., bendición, corona.
Keshwa: Tai, Tao, rad., firmeza, poder de empuje; Tia, existencia, estar; Tiana, trono.
Arawaco: Tai, noble, virtuoso, nombre de la etnia antillana de los Taino.
Cuna: Teotakka, ánimo, intención; Tiolele, dios.
Quiché: To, divino; Toil, Tohil (con la desinencia il, por sí mismo), dios, nombre de Ketsalkoatl en el Popol Vuh.
Zapoteca: Tao, deidad; Pitetao, dios supremo; Pitao Kozobi, divino maíz; Uija Tao, sacerdote supremo.
Papago: Tei, Teias, poderoso, título del Ser Supremo.
Huichol: Tao, Sol, elevado, divino, el gualojote como ave emblema solar.
Tubatulabal: Taual, Sol.
Tucuna: Dyai, dios, nombre tabuado, por lo que en la lengua cotidiana se dice Tanatli, Sol.
208 DIOS II
Para otro título del Supremo, de la raíz El, Eli, ver Ciclo, Cielo.
209 SÍLABA SAGRADA
(Ver Grano I, Dios de la embriaguez, Número Uno I, Número Dos I)
El concepto sánscrito de Mantram (de Mam, lengua), se basa en sílabas, palabras y frases sagradas que aspectan las ceremonias por influencia mágica del sonido. El mamtra hindo-tibetano por excelencia es Om; también se pronuncia las variantes On, Hun y el diptongo Aum. Se le considera de origen divino, o bien invención artificial de los sacerdotes o reproducción del sonido de la sangre en el organismo. Una tesis lingüística lo deriva de Om, sumisión, aceptación (sin connotaciones sagradas). Sin embargo, el análisis demuestra que procede de una voz dialectal para semilla que llegó a dar nombre al número uno, al concepto de unidad y al dios de la embriaguez ritual. Por extensión, la raíz Om, variantes Hom, Hum, Sem, Som, adquirió el sentido de prosperidad, buen auspicio; en tercera acepción, oculto, esotérico, vedado.
Sánscrito: Om, “Misterio de misterios, nombre místico de Dios, la palabra más sagrada de la India, expresión laudatoria o glorificadora con que se encabezan los Vedas y todos los libros sagrados o místicos” (Blavatski, “Glosario Teosófico”); se le consideraba réplica de la vibración germinadora del Universo y era invocado varias veces antes, durante y después de las ceremonias. Recibía el apodo de Pranava, favorable. La teología sánscrita define: “Todo nació de Om y a Om regresa” (Bhagavad Gita). Esta lectura fundamenta la idea de que su origen es el nombre de la semilla; de hecho, en la nomenclatura brahmánica, los mantras de una sóla sílaba son llamados genéricamente Bija-mantra, sonidos-semilla; por razones similares, los latinos acostumbraban tocarse el pene durante las ceremonias, invocando el poder fecundador de la raíz Sem.
El más viejo libro ario, Rig Veda, define la identidad entre Mantra y Som (personificación del poder de la simiente), y la de estos y Kama, el impulso erótico, así como su relación con el arcaico sentido de intelecto: “Kama (el deseo) apareció al principio en Aquel (Som), haciéndo germinar en él la Mente (Om). Los sabios, investigando en su intelecto, descubrieron en su propia esencia el lazo entre el Ser y el no-ser” (Rig X:129).
El Mantra Om nació así: el sonido Som, título del dios de la embriaguez, era pronunciado en los primitivos rituales agrarios para invocar la buena voluntad de la Naturaleza; de ahí surgieron términos como Saum, Som, prosperidad; Sumana, título genérico de las plantas alucinantes, empleadas en la ofrenda; Sumanas, gracias, favor divino. Una variante dialectal, influida por el zenda y el antiguo persa, transformó el silvante inicial en aspirado, pronunciando Hom, Hum, tal como se conserva hoy en el Tíbet (ello ocurrió también con otras palabras; por ejemplo, el nombre original del río Sindi se transformó en Hindi, y posteriormente en Indi). De esta etapa data la pronunciación Homa, nombre del dios Som dentro del texto sagrado Shiva Samhita, que vierte la letanía ritual “Om-japa-Om” por “Homa-japa-homa”. La voz Homa llegó a significar ofrenda consagrada; entre los persas dio título al profeta Zoroastro. Finalmente, la raíz perdió el aspirado inicial, dando origen a términos como Oman, favor, intercesión; Omanuat, gracias por la bendición; Om, palabra ritual. Una historia semejante siguió el número Uno (ver).
Griego: los helenos conocieron el Pranava en la fórmula sagrada Konx-Om-Pax, sonido Om que unifica; la voz Om significa origen, principio, cosa común, misterio, oculto, y entra como radical en los términos Ombreo, llover, fecundar; Ompneio, abundancia de trigo; Omfaki, maduro, jugo de uvas (donde se conserva un sentido alusivo al dios Som-Bako); Umbra, rad., oculto, sombrío.
Latín: en esta lengua se da la transición entre las raices Som y Om; ambas significan visión, presagio, augurio.
Eslavo: Om, Um, rad., inteligencia (una acepción perdida en sánscrito, pero conservada en los textos sagrados y en las lenguas de América).
Tibetano: Hom, sonido sagrado, variante dialectal anterior al Om hindú; carece de significado intrínseco, pero lo sacraliza todo; Om, deidad. Aparece en el mantra lema del budismo del norte, Om-manipadme-Hum, vulgarmente traducido Te saludo, joya en el loto, pero del cual dice Blavatski que sus mentores tibetanos le informaron significa Me disuelvo en mi Dios (esta es la significación de las raices Om-Mani-pad-me en protonawatl).
Hebreo: cuando los hebreos se separaron de los egipcios, la voz Amon se pronunciaba Amen, y el culto de Amenti era oficial en todo el estado; el legislador Moisés consideró apropiado mantener una fórmula que ya tenía milenios de tradición para consagrar los rituales de Yahvé. Los judíos estaban conscientes de que, al adoptar el sonido Amen, en realidad rendían culto al Señor de las vides, pues la suma cabalista de las letras del término (91 puntos) es idéntica a la del título Yahvé-Adonai, el Señor de la Luna (Bako). Honraron al Amén no sólo como fórmula, sino también como Señor de la Luna nueva, bajo el emblema de un carnero perfecto o una cabeza de carnero que era ofrendada cada quince días en el templo de Yahvé en Jerusalén. De ellos lo heredaron los cristianos y musulmanes. Los primeros reconocen el sentido arcaico de la voz, como se nota en el siguiente texto: “He aquí (a Jesucristo), el testigo fiel y verdadero, el Amén, origen de toda creación divina” (Apocalipsis 3:14), es decir, el principio seminal de la existencia, descrito como “un cordero inmolado con siete cuernos y siete ojos” (Apocalipsis 5:6).
Los primeros cristianos conservaron la pronunciación arcaica en Homa, Oma, voz que servía de contraseña y sonido de pase durante los días de la persecusión romana y, por su relación con los alucinógenos, denominó a la ceremonia de la Misa o ágape ritual, así como a la oblea y el vino que allí eran consumidos. Este arcaismo es herencia de la religión mitraísta y se explica por la gran cantidad de zoroastrianos que adoptaron la nueva fe. Sumerio: Amon, Ser Supremo de los caldeos, sirios y fenicios, personificada como Baal Amon, Señor del Cielo; Om, Omom, red., cielo.
Egipcio: Amenti, Amonti, cielo, paraíso, cosa oculta, título del dios que allí reina, Amon-Ra, luz del cielo, también llamado Amma, oculto, origen del nombre de la secta egipcio-semita de los Amonof, ocultistas. El Amenti era llamado “la casa sin puertas”, porque sólo se puede salir de ella a través del orificio natural llamado Amh, Omh, vagina. El símbolo visible de Amón era un cordero o carnero, emblema mesiánico; hacia el año 2 mil antes de Cristo su culto llegó a ser predominante, por lo que su nombre fue impusto como sub-título a todas las deidades. Con el tiempo, Amon fue entendido como una fórmula propiciatoria.
Nawatl: Om, On, rad., ser, persistir, manifestarse, divinidad, origen; On, eso; Shom, rad. arc., en lo alto, cabeza, intelecto; Wam (la O se abre en diptongo), origen, con, junto. Divinizada en Omakatl (con Acatl, caña), dios de la medicina, y Ometeotl (con E, tres, y Teotl, divino), divina uni-dual-trinidad, el Ser Supremo nawatl. Antiguamente el sonido On designaba también al número uno, pero terminó por aludir al dos al unirse con el tres en la voz Ome. Conserva sentido de unidad en términos como Omasik, completo; Ompowi, entero; Onotiu, ser.
Un paralelismo con los símbolos arios se observa en el animal que representa a la deidad, a falta de corderos o carneros: el venado, doble místico de las sustancias embriagantes, conocido por los títulos de Ome Kuetspalin y Ome Tochtli (lit., dos lagartija y dos conejo), con el sentido teológico de fecundador por la fertilidad de estos animales; en ambos casos, la elección del numeral Ome como título parece una resonancia el sentido arcaico de la raíz Om. Una expresión equivalente al Amén judío o el Om ario se recoge en la voz Noma (met. de Amon), todavía, el mismo, siempre, sin carácter ritual.
Maya: Om, vibración, fermento, cosa sutil, entra en los títulos de los principales dioses creadores, como Alom, padre, y Olom, madre; Omom, red., devotos peregrinos (¿tal vez un arcaismo motivado en su recitación de letanías?), por extensión, visitante, extranjero; Onom, red., remolino, vibración recurrente, metafísicamente, totalidad.
Keshwa: Omana, ceremonias mágicas; Omachina, prodigio; Uma, cabeza, en lo alto; Umo, hechizo, encantamiento.
Cuna: Sun, Sunna, posible de hacer, rad., hablar, orar; suf., sin dudas, dicho está.
Zapoteco: Uneya-llo, adivinar.
Trique: Suma, tener fe.
210 MONJE, ASCETA
(Ver Mente I, Luna I)
La raíz Mun, monje, se ha asociado al nombre de la Luna. Sin embargo, existe una composición en nawatl que la explica de otro modo; en este caso, se trataría de un término arcaico conservado por su carácter sacro.
Sánscrito: Mauna, voto, silencio; Maunin, asceta silencioso; Muni, monje, asceta. Si el término deriva del nombre de la Luna, Me, Ma, habría que suponer una intrusión del sonido nórdico Mon. Otra forma de interpretarla es suponiendo que deriva de las raíces Mo, con sentido igual al nawatl, y Ni, promesa, ofrenda, Luna, de donde términos como Nepa, sacerdote; Netra, guía espiritual; Nida, desapego (de los sentidos); Nideza, orden, instrucción; Nisa, noche, Luna; Nitha, guía, plegaria; Nitia, conducta moral, regla; Nivapana, promesa; Nivid, precepto.
Griego: Mon, rad., voto, promesa, restricción; Mondou, voto de silencio, mudez; Moneko, monje, hermitaño; Monekoite, voto de celibato; Monias, sobrio, ascético; Monio, monje; Monos, voto de soledad, solitario.
Latín: Mounne, monje.
Nawatl: Mone, Moni, rad., monje (de Mo, pronombre reflexivo de la tercera persona empleado en composición de títulos, y Ne, rad., fe, voto, promesa, obediencia, restricción sensorial, voluntad, forma de vida, deseo vehemente); Monemilis (con Nemilis, forma de vida), convertido, corregido, quien accede a la salvación; Moneneki (con Neneki, voluntad, deseo), anhelo divino, sobrenombre de Teskatlipoka, señor de los ascetas; Monetolti (con Netolti, promesa), quien pronuncia votos.
Keshwa: Munai, voluntad, deseo.
211 ORACIÓN, MEDITACIÓN
(Ver Casa II, Boca III, Chaman III)
La raíz Dzian, San, Shan, significa concentrarse, pacificarse, meditar, orar. Da nombre al chamán.
Sánscrito: Dzian, cierto estado de concentración dentro de la práctica del Yoga y quienes lo alcanzan; Shama, serenidad, concentración; Shanti, paz, contemplación sedente.
Griego: Dhiasos, procesión religiosa, acto ritual; Dia (por Dzia), rad. penetrar; Dianoia, inteligencia, opinión, razón.
Chino: Chan, meditación, nombre de una corriente budista conocida por los japoneses como Zen.
Nawatl: Chan, rad., hogar, concentración; Chani, meditar; Chantia, vivir, habitar; Chone, sensibilidad espiritual.
Maya: Chaanhal, entender, salvar; Chan, Chen, profundo, hacia dentro, pozo; Ch’an, mirar con atención, adorar (recientemente, asistir a misa); Chen, espíritu auxiliar agrario; Chun, causa, origen, cimiento, estabilidad, razón.
Keshwa: Sama, paz, descanso, serenidad; Samba, suave, delicado, piadoso; Sami, felicidad, bienaventuranza; Shamu, vida futura, tiempo venidero.
Cuna: Sam-purpa, alma; Samu, casa, sitio, hongo negro; Samuru, interior, riñones, descanso; Sana, interior, fruto, cuerpo, persona.
212 ADORAR, OFRENDAR
(Ver Flor II, Humo, Dios hechicero I y II, Calcular II)
Po, Pu, tiene el sentido directo de fuego, humo, y el secundario de arrojar, echar suertes, comunicar, conectar, ofrendar, fascinar, hechizar, adorar.
Sánscrito: Puchya (Puja), ofrenda, adoración; Pussam, el ofrendado, título del dios del fuego que llegó a significar poderoso, consumidor.
Griego: Pusi, acción capaz de librar, precio del rescate; Pusion, prenda, depósito bancario (estos sentidos aluden a la primitiva función del ritual: establecer un contrato con la divinidad mediante la ofrenda).
Español: la raíz aparece en Pujante, fuerte y Pujar, arrojar.
Nawatl: Po, rad., arrojar; Poch, Pouy, rad., ofrendar, consagrar, la hoguera ritual; Pochewa, quemar, incensar; Poyawa, iluminar, sutilizar; Pouya, echar la suerte, consulta espiritual, arrojar los dados; Powi, entregar, merecer.
Maya: Poh, arrojar, título sacerdotal; Pusan, cosa purificada, limpia, santa; Pushan, alma.
Keshwa: Pu, arrojar; Puchu, residuo, sobra (la livación); Puka, iluminado, hinflado, de color rojo; Pukik, soplar (acto mágico por excelencia).
213 ALMA
(Ver Fuego III, Aire I, Primera persona, Chaman I)
El nombre del alma, el intelecto y la condición humana se formo de la raíz Nau, Nou, comprensión, revelación espiritual, asociada con frecuencia a Ik, fuego, aire, aliento, que enfatiza su sentido sutil.
Sánscrito: Agni, fuego; Knata, alma solar; Knatawia, lo conocible; Knei, Kneya, lo que debe conocerse, lo humano; Kñana, conocimiento, entendimiento.
Griego: Gnosis, conocimiento, sabiduría; Ikneia, investigar, inquirir; Iknio, deducción; Nous, alma (según Anaxágoras, Nous es el nombre de Dios). Personificada en Gna, Kna, esposa de Makario, el dios de la sabiduría.
Latín: Animus, met., alma; Ignis, fuego.
Lituano: Ugnis, fuego.
Eslavo: Ugni, fuego.
Egipcio: Kneph, aliento, dios creador, del cual dice Jámblico: “Esta deidad es el intelecto que se percibe intelectualmente a sí mismo y debe ser adorado en silencio”; el papiro de Chabas lo define como “Tú, que procedes de Noum (el alma cósmica), sustancia divina que a ti misma te hiciste, causa de la existencia que modela su propio cuerpo, Dios único”; Noh o Nout, alma, forma femenina de Kneph, llamada “Señora de las aguas superiores”.
Nawatl: las raices Ik, arc., aliento, causa, y Noa (contracción del diptongo Nawa), doble espiritual, se reunen en Iknoa, compasión, humanidad, razón, título del Ser Supremo; Iknoyo, relativo a la razón, el alma racional; No, Noka (met. de Iknoa), uno mismo; Nonoka (con Ka, existir), red., en todas partes; Nononkua, red., discriminar; Nonotsa, red., reflexionar, meditar; Nonowa, red., omnipresencia; Nowia, universal, por doquier.
Maya: Ik, alma; Nanaol, red., conocer, comprender; No, uno mismo; Nonuil, red., sutil.
Keshwa: Nuna, red., alma, espíritu.
Cuna: Nualea, entidad humana, bella apariencia; Nuenue, red., ver claro, entender; Nuepinsaa, recordar; Nuisaa, Nuitto, Nuka, nombre; Nuknuk, red., soplo.
Yagua: Nounou, red., espiritual, mágico; Nusek, alma.
Mocoví: Nowet, alma.
Esquimal: Ingnek (Groenlandia), Ikoma (Labrador), fuego.
214 PECADO I

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